Presos mendocinos fabricaron juguetes para comedores comunitarios
Para la mayoría de los lectores -y más de un periodista- es difícil entender que dentro de las cárceles también hay seres humanos. Es verdad que son personas que han cometido delitos y que la violencia suele ser una moneda de cambio tristemente común entre los internos. Pero cada tanto aparece una luz: puentes de contacto que recuerdan que ahí adentro también hay personas.
Desde hace varios días, los internos del pabellón 8, con ayuda del 9 y el 7 del penal de Boulogne Sur Mer se abocaron a armar juguetes. Movilizados, acaso, por la cercanía del Día de las Infancias, pusieron manos a la obra y con maderas, pinturas y lo que encontraron dieron forma a esos aviones, pizarras y caballitos que la mayoría de ellos nunca tuvo cuando era niño.
Las familias se prendieron enseguida y colaboraron. Y los productos llegaron a chicos y chicas de varios comedores, como el Jarillitas de La Favorita (Ciudad) y Los Caciques (Zona Este).
Según contaron a MDZ fuentes relacionadas con el proyecto, la propuesta arrancó con una idea del juez de Ejecución Penal Sebastián Sarmiento. Y los detenidos respondieron, demostrando una verdad que se aprende rápidamente tras las rejas: un hombre es mucho más que lo peor que haya hecho.
- Para aportes y comentarios, puede escribir a fgarcia@mdzol.com