Quiso escapar de la cárcel dejando un maniquí como reemplazo
Una de las peores películas de los años ochenta fue sin duda Mannequin (Michael Gottlieb, 1987). La historia era simple: un muchacho se enamoraba de un maniquí que cobraba vida. Y como en una remake tumbera de aquella comedia romántica, la Unidad 42 de la cárcel de Florencio Varela fue testigo de una escena similar. Aunque a diferencia del film, esta historia no tuvo final feliz para el protagonista.
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Un preso condenado por homicidio en grado de tentativa y abuso de armas quiso escaparse usando una soga. Como sabía que los guardias iban a pasar revisando las celdas, pensó en dejar un maniquí en su reemplazo, acobijado en su cama, de forma que nadie sospechara su fuga. Con eso -supuso- el personal del Servicio Penitenciario creería que estaba durmiendo.
Y puso manos a la soga: el recluso, de origen uruguayo, hasta alcanzó a llegar al techo. Todavía no está claro cómo, pero lo vieron. Hasta ese momento, se suponía que el sujeto iba a salir en 2023. Ahora se le sumará otra causa y la libertad se postergará. Según trascendió, el hombre es considerado de alta peligrosidad y no es la primera vez que intenta huir. En 2017 quiso salir de la Unidad 32 limando los barrotes.
De acuerdo con el portal Datajudicial.com.ar, el preso fue trasladado a una zona con mayores normas de seguridad. Menos información hay, en cambio, sobre la forma en que el maniquí llegó a la cárcel.
