El Chacal de la Cuarta Sección: los diarios del infierno - Parte 4

El Chacal de la Cuarta Sección: los diarios del infierno - Parte 4

Ningún crimen es estrictamente individual, y las violaciones que sufrió Cecilia por parte de su padre así lo demuestran. Una red que incluía a su mamá y a parientes parece haber sido el trasfondo que posibilitó los abusos que le causaron nada menos que siete embarazos. Un relato en carne viva.

Facundo García

Facundo García

Esta semana, Norma Ortubia fue detenida, acusada de haber sido partícipe necesaria de los abusos sufridos por su hija Cecilia desde los cuatro años. La hipótesis de la querella es que la mujer no solo conocía sino que propiciaba que Armando Lucero, su marido, dispusiera de las mujeres de esa casa. Era el dueño. Los cuerpos eran cosas.

En los últimos tiempos, Cecilia ha comenzado a relatar en un diario personal todo lo que vivió. Una periodista, Luciana Agüero, está recopilando esos testimonios. Y al leer las anotaciones queda claro que la cultura violenta venía de lejos.

Lucero, el "chacal", creció en una familia marginal. Eran 13 hermanos: uno de ellos estaba envuelto en sospechas desde siempre. Cecilia lo recuerda: “uno de los hermanos de mi papá se juntó o casó con una mujer grande y la señora tenía una hija de una relación anterior. Cuando la chica tenía 11 años tuvo una bebé, que era de su padrastro. Nadie hizo nada y con el paso del tiempo mi tío tenía hijos con su mujer y con su hijastra al mismo tiempo. Al final terminó casándose con su hijastra y echó a su mujer”, relata.

Años más tarde, cuando Norma Ortubia se juntó con Armando, el contacto con el resto de los Lucero se cortó. Cecilia: “mi mamá se creía superior. Ellos eran muy pobres y además tenían mala fama”.

Cecilia reclama justicia.

Propiedad privada

Ortubia, la madre de Cecilia, está presa desde el pasado martes. Se sospecha que fue participe necesaria por acción u omisión del delito de abuso sexual con acceso carnal, agravado por el vínculo, en un número indeterminado de hechos y en concurso real. En criollo: habría facilitado las violaciones que se concretaban en su casa, por las que su marido tuvo nada menos que siete hijos con su propia hija.

"Mi papá me celaba de cualquier hombre, incluso de mi hermano..."

Al repasar su biografía, la víctima del "chacal" confirma que dentro de la subcultura familiar, las mujeres eran una posesión. "Mi papá me celaba de cualquier hombre, incluso de mi propio hermano. Cuando mi hermano más chico andaba sin remera mi papá me clavaba los ojos, celándome, yo tenía que tener siempre la cabeza gacha y no mirar”, recuerda.

Cuando comenzaron los juicios y Mendoza sintió el impacto del infierno que había tenido lugar en uno de los barrios más conocidos de la provincia, Cecilia intentó contactarse con otros integrantes de su familia. Una tarde, conversando con su hermana mayor, escuchó entre lágrimas que ella también había sido víctima de su padre. Y tampoco ahí había existido ninguna protección por parte de la mamá.

Culpables

Ocurre que los agresores de ese hogar consideraban que los niños eran iguales a ellos. Es más: según Cecilia, su mamá -Norma Ortubia- nunca dejó de acusarla por lo sucedido. Tras la primera menstruación, la víctima quedó embarazada de su padre:  

—Cuando supe que estaba embarazada yo andaba con muñequitas y un oso. Mi mamá me echó la culpa a mí de todo. Me empezó a preguntar si me había venido y yo me sentía incómoda. Me preguntó: ¿te ha llegado este mes? Y cuando le dije que no, empezó a gritarme y decirme cosas re feas. Y a pegarme, claro. Hasta ahora es así. Me mira y yo tengo ganas de
preguntarle ¿Por qué?

Para los abogados de Cecilia, Agustín Magdalena y Cristian Vaira Leyton, se trata de un claro ejemplo de complicidad y coparticipación. "Lo que hizo Ortubia -insisten- fue mucho más allá del encubrimiento. Ella facilitaba y propiciaba ese ambiente violento hacia los menores".

Magdalena y Vaira Leyton, abogados de Cecilia.

Sobre el uso de la palabra "chacal"

Distintas autoras han señalado la inconveniencia de referirse a los padres incestuosos con figuras del lenguaje como "chacal" u otros animales. Sostienen que la alusión a un pretendido estado de "naturaleza" exculpa a ciertos varones de su responsabilidad ante estos delitos. 

Se optó por mantener la palabra "chacal" en el título de esta nota porque implica una referencia clara para la mayoría de los lectores mendocinos. Ese hecho, de todos modos, no conlleva una renuncia a la perspectiva crítica sobre las formas en que la cultura tiende trampas para reforzar la desigualdad entre géneros. 

En otras palabras: el padre de Cecilia y quienes lo apoyaron cometieron un delito y -lejos de representar una anomalía absoluta- son el emergente de una tradición que cosifica el cuerpo femenino desde hace siglos, considerándolo una propiedad de los varones.

 

 

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?