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Casa propia: el plan del IPV que permite pagar cuotas desde $323.000

Un programa del IPV en Mendoza ofrece financiamiento para construir casas con cuotas iniciales que parten desde los $323.000, según el tamaño del proyecto.

Casas entregadas por el IPV.

Casas entregadas por el IPV.

El sueño de dejar de alquilar y tener una Entrega de viviendas en Mendoza del IPV. propia sigue siendo una meta difícil para miles de familias. En ese escenario, las alternativas se reducen, en general, a dos caminos: recurrir a un crédito bancario o intentar ingresar a programas estatales.

En Mendoza, una de las opciones que gana terreno es una línea del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), que propone un esquema de financiación con cuotas que, en algunos casos, arrancan por debajo de los $325.000.

Un crédito para construir desde cero

A diferencia de otros planes habitacionales tradicionales, esta propuesta no apunta a la entrega directa de viviendas ya construidas. Se trata de “Construyo Mi Casa”, una iniciativa que permite a quienes ya cuentan con un terreno —o planean adquirirlo— avanzar con la edificación de su propia vivienda mediante un crédito hipotecario.

El esquema tiene una particularidad clave: el valor de la cuota está directamente vinculado a los metros cuadrados del proyecto. Es decir, cuanto más grande sea la vivienda, mayor será el monto mensual a pagar. En el caso más accesible, correspondiente a una casa de 55 metros cuadrados, la cuota se ubica en torno a los $323.000.

Requisitos y condiciones para acceder

El acceso al programa no es universal y exige cumplir con una serie de condiciones. Uno de los puntos centrales es el ingreso familiar mínimo, que comienza en aproximadamente $1,6 millones y aumenta según el tamaño de la vivienda a construir.

Además, el crédito cubre hasta el 85% del valor de la obra, lo que implica que los beneficiarios deben contar con cierto capital inicial. También se establece un rango obligatorio de superficie, que va desde los 55 m² hasta los 140 m².

Otro aspecto determinante es el terreno. Los postulantes deben ser propietarios de un lote o comprometerse a adquirirlo dentro de un plazo de ahorro previo de 36 meses. Ese terreno, además, tiene que contar con servicios básicos como agua potable y electricidad. En el caso de ubicarse dentro de barrios privados, las expensas no pueden superar un determinado porcentaje de la cuota mensual.

Restricciones clave para los solicitantes

El programa está pensado exclusivamente para quienes buscan su primera vivienda. Por eso, uno de los filtros más importantes es no poseer otra propiedad a nombre del solicitante. Tampoco se permite utilizar el crédito con fines distintos al de vivienda única familiar.

Estas condiciones funcionan como un criterio de selección para priorizar a quienes realmente necesitan acceder a una casa propia. Quienes no cumplan con estos requisitos quedan automáticamente excluidos del proceso.

Entrega de viviendas en Mendoza del IPV.
Familias esperan la entrega de su casa del IPV. Imagen ilustrativa.  

Familias esperan la entrega de su casa del IPV. Imagen ilustrativa.

Cuánto se paga según el tamaño de la casa

Los valores de las cuotas varían de acuerdo con la superficie del inmueble proyectado. A modo de referencia, una vivienda de 69 m² implica pagos cercanos a los $372.000 mensuales, mientras que una de 80 m² supera los $415.000.

En proyectos más amplios, como casas de 100 m² o más, las cuotas pueden escalar por encima de los $490.000 y llegar a cerca de $700.000 en el caso de las superficies máximas permitidas. En todos los casos, el ingreso requerido también aumenta en proporción.

Cómo iniciar la inscripción

Quienes cumplan con las condiciones pueden iniciar el proceso de inscripción de manera online, a través del sitio oficial del IPV. Allí se detallan los pasos a seguir, la documentación necesaria y los plazos vigentes.

En un contexto donde acceder a la vivienda propia parece cada vez más lejano, este tipo de programas busca ofrecer una alternativa concreta. Si bien no elimina las dificultades económicas, abre una puerta para quienes cuentan con terreno y un ingreso estable que les permita afrontar el compromiso a largo plazo.