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El caso Blanche Monnier: 25 años muerta en vida

Se suponía que había salido de viaje. La verdad es que la encerraron en un ático donde apenas entraba luz. Allí se convirtió en un ser extraño. Descubrí la historia de un secuestro alucinante.

La carta anónima estaba dirigida al Fiscal General de París y decía: "Tengo el honor de informarle de un suceso excepcionalmente grave. Hablo de una solterona que está encerrada en la casa de Madame Monnier, medio muerta de hambre y que ha vivido en una cama podrida durante los últimos veinticinco años, en una palabra, en su propia inmundicia".

Era el 23 de mayo de 1901. A partir de ese mensaje, la investigación policial reveló la horrible historia de Blanche Monnier (1849-1913), una muchacha que había sido bella como pocas y que fue metida en una pieza por su propia familia, que le prohibió salir de allí.

La casa de los Monnier, en calle Visitation 21 (Poitiers). Blanche estaba cautiva en la pieza de más arriba, la del ventanuco central.

Nadie había sospechado de los Monnier, una familia pequeñoburguesa y monárquica de reputación intachable. Se sabía que tenían una hija. Pero la chica supuestamente había muerto o se había ido a estudiar al Reino Unido, y todos habían visto la congoja de sus allegados cuando la joven, de 25 años, "no apareció más por el barrio".

Algunas noches, Blanche pedía ayuda a los gritos

La realidad era muy otra. Blanche quiso casarse con un hombre: como su madre desaprobaba esa unión, decidió meterla en el ático con un candado y no dejarla salir nunca más. Con el paso de las décadas, la muchacha se fue marchitando en la penumbra.

Algunos testigos admitieron que habían escuchado sus gritos y pedidos de ayuda en diversos días y horarios. Pero nadie se atrevió a hacer la denuncia hasta que una mano desconocida redactó aquella carta salvadora.

Tras estudiar el caso, el escritor André Gide describió el momento en que los oficiales ingresaron al recinto:

"Apenas logramos que algo de luz entrara en la pieza, vimos que al fondo había una figura tapándose con una horrible manta. La infortunada mujer estaba desnuda, sobre un podrido colchón de paja. Alrededor había una costra de carne podrida, vegetales, excremento y pescado (...) Intentamos hablarle: se aferró con fuerza a su colchón. El hedor de la pieza era tan fuerte, que se debió interrumpir el procedimiento".

Cuando los policías rescataron a Blanche, ella pesaba apenas 23 kilos.

Antes y después del cautiverio.

El juicio

El caso quedó grabado en la historia criminal francesa como "la Séquestrée de Poitiers" ("La secuestrada de Poitiers"); y en su época despertó una gran sorpresa.

Durante el proceso, se comprobó que tanto la madre como el hermano de Blanche -el padre estaba muerto- habían fingido estar tristes por la ausencia de la chica, y después simplemente habían continuado con sus vidas ocultando la verdad.

El servicio doméstico que trabajaba en la casa de los Monnier también había sido, hasta cierto punto, cómplice, ya que varias personas descubrieron lo que ocurría pero el secreto se mantuvo puertas adentro.

El caso conmocionó a la sociedad.

Avergonzada por el crimen, la madre de Blanche, Louise, murió de un infarto a las dos semanas de ser detenida. No se la llegó a juzgar. En cambio el hermano de la víctima, Marcel, tenía cierto retraso mental y terminó absuelto.

Y la prisionera, que ya tenía 52 años, pasó a un hospital psiquiátrico, ya que la soledad y el aislamiento le habían causado graves problemas mentales. Falleció en 1913.​

Blanche en el neuropsiquiátrico.

Para proponer más casos e historias de crímenes, podés escribir a fgarcia@mdzol.com