22 detenidos y polémica por clausura de una imprenta en Ciudad

22 detenidos y polémica por clausura de una imprenta en Ciudad

El cierre compulsivo disparó el debate. Los dueños están demorados en una comisaría: dicen que imprimen etiquetas para vino y que esa bebida está clasificada oficialmente como un alimento. La Fiscalía no comparte esa visión.

Facundo García

Facundo García

Este viernes, por directivas del Fiscal de Instrucción Fernando Giunta, la Policía clausuró una imprenta ubicada en calle Jujuy al 419. El operativo se concretó a raíz de una denuncia online que derivó en una pesquisa de la Unidad Investigativa Departamental. Y los detenidos fueron muchos: al menos 22 personas que estaban trabajando allí quedaron aprehendidas.

Desde ese punto empiezan los argumentos y contraargumentos. Porque en el Ministerio Público afirman que esas instalaciones -que operan bajo la órbita de Oeste Argentino S.R.L- estaban clausuradas desde antes por la Municipalidad y a pesar de eso esta mañana se encontraban en plena actividad. La empresa, claro, tiene otra perspectiva.

Polémica

Desde la empresa aseguran que están exceptuados de cumplir el aislamiento obligatorio ya que el decreto presidencial 297/2020 permite que sigan operando "industrias de alimentación, su cadena productiva e insumos". Oeste Argentino sostiene que, al dedicarse a la fabricación de etiquetas para la industria del vino y alimentaria, ellos entrarían dentro de ese grupo.

El vino, insisten, está clasificado oficialmente como un alimento.

—Somos el único taller clausurado en Mendoza. Y esto perjudica la actividad de exportación de las bodegas, una de las pocas actividades que da ingreso al país en este terrible momento económico— señalaron desde la empresa.

Antecedentes y expectativa

Leonardo Berlanga es parte de la familia propietaria y dice que el 4 de abril les pusieron una faja de clausura alegando que trabajaban fuera del horario comercial establecido. "Pero nosotros no comercializamos al público. Es un error. Además -acusa- nos pusieron la faja en la puerta y quedaron cuatro personas adentro del edificio".

Aparentemente, para el municipio está en duda que la imprenta pueda considerarse dentro de la cadena básica de fabricación de alimentos. Pero Berlanga jura que bodegas como Zucardi y Norton están esperando el envío de etiquetas para poder concretar sus acuerdos con el exterior. Y calcula "una posible pérdida de 3 millones de dólares si estas firmas no cumplen sus contratos de exportación".

"Yo no entiendo. Tenemos a todos nuestros empleados en blanco. Somos 50 personas divididas en tres turnos, respetando la distancia correspondiente", se indigna Berlanga. Para el empresario, alguien del municipio tiene animosidad contra la empresa. "De otro modo no nos explicamos por qué estamos en una comisaría desde las 11 de la mañana".

 

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