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Violación en Luján: la defensa dice que fue un acto consensuado

Con los cuatro detenidos en la cárcel, sus allegados revelaron cómo intentarán salir de la encrucijada legal. La denunciante insiste en que fue obligada a tener relaciones sexuales.
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Si bien siempre debe darse máxima prioridad a la perspectiva de las mujeres denunciantes, el caso de la violación en grupo ocurrida en Luján de Cuyo sigue dando que hablar. El nudo de la disputa está en lo que ocurrió el 25 de enero. Para la chica que hizo la denuncia, esa noche la violaron. Para la defensa, en cambio, se habría tratado de una relación consensuada en un contexto influido por el alcohol. La justicia deberá decidir cuál de las dos versiones se acerca más a la realidad.

 

Uno de los acusados aprovechó la ausencia de sus padres para hacer una fiesta

 

El 25 de enero fue sábado. Según trascendió, uno de los jóvenes acusados aprovechó la ausencia de sus padres para organizar una fiesta en su casa. De acuerdo con la defensa, la reunión habría adquirido poco a poco un tinte sexual. Tres de los imputados habrían tenido al menos tres relaciones sexuales con otras mujeres antes de que se produjera el supuesto incidente. "Hasta hubo un baile del caño y un show lésbico", sostienen los allegados a los cuatro hombres.

Desde luego, ninguno de esos detalles implica que la denunciante no haya sido violada. Sin embargo, los acusados intentarán argumentar que -en un contexto confuso- el contacto entre los cuatro hombres y la mujer fue consentido. "Era un clima bastante zarpado -deslizan desde la defensa-. Incluso en un momento llegó una chica que era hermana de uno de los denunciados. Pero como es Testigo de Jehová, vio la onda que había y se fue".

 

El instante clave

 

La denunciante afirma que en un momento de la noche se quedó sola con cinco hombres. Uno de ellos estaba dormido, pero los otros cuatro la habrían llevado a una cama y la habrían violado. Como se dijo, la estrategia de la defensa será demostrar que fue una relación acordada. Una tarea compleja: propondrán diferentes pericias psicológicas para evaluar si la muchacha dice la verdad.

Mientras tanto, las redes arden.

 

El debate sobre los testigos y las heridas

 

Las dos partes también tienen diferencias respecto al peso que deberán tener los testigos. La denunciante puede apoyarse en los testimonios del "hombre número 5", que supuestamente estaba dormido hasta que despertó y presenció el abuso. Asimismo, podría basarse en lo que diga una de sus amigas que asistió al lugar. En contraste, la defensa afirma que esas dos personas tienen un alto grado de vínculo emocional con los involucrados en el caso, y que por lo tanto su perspectiva "debe tomarse con pinzas".  

La demora en la denuncia es otro eje de discusión. Los que defienden a los detenidos insisten en que pasaron muchos días antes de que la mujer se presentara ante la policía: su presentación se conoció el miércoles posterior a la noche de aquel sábado. Según ellos, a la chica "le llenaron la cabeza" para que se acercara a la comisaría y complicara a los cuatro sujetos. Se sospecha, además, que en los próximos días podría haber nuevas denuncias de otras mujeres que participaron de la fiesta, aunque todavía no hay certezas en ese sentido.

Otra dimensión del contrapunto está en las lesiones que tiene la mujer. Los medios han repetido que la denunciante tiene heridas compatibles con una violación, aunque la defensa repite que "no tiene ninguna lastimadura vaginal ni anal, sino unos moretones en los pechos, un raspón y otro hematoma en la pelvis". Con todo, también es cierto que se pueden dar episodios de altísima violencia sin que la agresión deje marcas físicas.

 

Las drogas y el dispenser misterioso

 

¿Hubo drogas aquella noche? En algún momento se habló sobre el uso de un tranquilizante de uso veterinario, y también trascendió que en la celebración había un dispenser que podría haber contenido alguna sustancia "extraña". En las redes, por otra parte, los amigos de los acusados insisten en que "no hubo drogas". Pero la defensa admite que uno de los imputados sí había ingerido estupefacientes, al tiempo que apunta a la acusada como una frecuente consumidora de cocaína. 

El riesgo es estigmatizar a la denunciante. Ni el consumo de drogas, ni el contexto pretendidamente "sexual" ni las relaciones anteriores que pueda haber tenido la víctima son argumentos contra la tesis de la violación. Por lo demás, en los próximos días tal vez se pueda reconstruir la secuencia con mayor detalle.