Miguel Grau-Bassas trae Ranchera: una serie, una camioneta y un país por descubrir
Ranchera fue creada por Miguel Grau-Bassas regresa a la TV con nueve unitarios filmados en distintas provincias y una mirada audiovisual federal.
Juan Gil Navarro y Miguel Grau en acción durante la serie Ranchera.
La serie de ficción Ranchera: “Cada camino una historia” vuelve a la pantalla de Canal 7 de Mendoza con emisiones todos los sábados de junio, julio y agosto. Creada, escrita y producida por Miguel Grau-Bassas, la propuesta reúne nueve relatos independientes que encuentran un punto en común: una clásica Ford Ranchero que conecta historias, personajes y paisajes argentinos.
Mirá el tráiler de la serie Ranchera
Después de una extensa producción independiente iniciada en 2013, la serie logró completar su recorrido en distintas provincias argentinas y consolidarse como una experiencia audiovisual poco frecuente dentro de la ficción nacional. Una rara avis como pocas. Antes de su llegada a la televisión, el proyecto tuvo una avant première en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, donde presentó oficialmente una propuesta que apostó por narrar historias desde el interior del país, lejos de los circuitos tradicionales de producción. El actor, productor y creador mendocino Miguel Grau-Bassas reflexiono con este medio: “Originalmente pensé en una serie más pequeña, pero con el paso de los años el proyecto fue creciendo en ambición artística, fue como hacer una carrera audiovisual por todo lo que aprendí”. El resultado es una road movie que contiene nueve episodios unitarios de 24 minutos de duración, donde la Ford Ranchero se convierte en el único hilo conductor que atraviesa todos los relatos. Más que un vehículo, funciona como un personaje más que acompaña o es parte directa de los conflictos y atraviesa los destinos marcados por el trayecto hecho. La diversidad geográfica es uno de los grandes atractivos de la producción. El episodio “Copiloto” fue filmado en Tucumán; los episodios “Medio Hermanos” Parte 1 y Parte 2 se rodaron en San Juan; el episodio “El reloj de oro” tuvo como escenario la localidad bonaerense de Pilar; mientras que los episodios “Reina”, “Nada es lo que parece”, “El coleccionista”, “La herencia” y “Un Andaluz” fueron realizados íntegramente en Mendoza, utilizando locaciones de departamentos como La Paz, San Rafael, Godoy Cruz, Maipú y Junín. En cada rodaje se aprovechó los paisajes y las particularidades culturales de cada región para construir universos propios. Otros nombres que pudieron hacer posible este proyecto son los productores ejecutivos: Emmanuel Boscariol, Alfonso García, Ailin Grau-Bassas, Noelia Prior, Graciana Furlotti y el productor asociado Pablo Tello.
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Historias, paisajes y protagonistas
Otro aspecto destacado es el equipo de realizadores que participó en el proyecto. La dirección estuvo a cargo de Diego Corsini, Federico Bezenzette, Sebastián Sacur, Jorge Piwowarski y el tucumano Federico Piazza Blanco. Aunque cada uno aporta una sensibilidad diferente, la serie logra mantener una identidad visual común que combina humor, delirio y una mirada profundamente ligada a las locaciones donde transcurren los relatos.
Los guiones fueron escritos por Federico Viescas, Miguel Grau-Bassas, Sebastián Santamaría y las colaboraciones autorales de Diego Corsini y Federico Bezenzette, quienes desarrollaron relatos autónomos pero atravesados por una misma búsqueda narrativa. La escritura apuesta por personajes reconocibles, conflictos cotidianos y situaciones que oscilan entre el humor absurdo y la emoción. Esa combinación permite que cada capítulo funcione como una historia cerrada con elencos rotativos, pero que integra un universo mayor que dialoga con distintas identidades argentinas.
Más allá de los nombres conocidos, uno de los mayores aciertos de Ranchera es justamente la convivencia entre actores de amplia trayectoria y artistas surgidos de las escenas teatrales y audiovisuales de cada provincia. Esa decisión le otorga a la serie una autenticidad poco habitual. Los personajes no parecen trasladados artificialmente a los paisajes, sino que forman parte de ellos. La diversidad de acentos, gestualidades y recorridos actorales enriquece cada capítulo y refuerza la vocación federal del proyecto, que encuentra en sus intérpretes una de sus principales fortalezas narrativas. Y en eso concuerda Federico Benzette quien señalo que: “Tenía a Darío Lopilato y Pablo Rago con muchísima experiencia, y al mismo tiempo talentos sanjuaninos que venían del teatro o que nunca habían trabajado en audiovisual. También quería que la serie mostrara la belleza de San Juan, pero a la vez su vida cotidiana, sus calles y su gente. Ese desafío hermoso de combinar ambas cosas terminó saliendo realmente muy bien gratificante para mí”. Su experiencia refleja el espíritu de la serie, que busca integrar la riqueza de cada territorio con las historias de quienes lo recorren. Una apuesta por mostrar las provincias desde una mirada cercana, cotidiana y profundamente humana.
Una apuesta por la ficción federal
En un escenario audiovisual cada vez más dominado por las grandes plataformas y sus lógicas de producción, encontrar espacio en la televisión abierta adquiere un significado especial. Para el equipo de Ranchera, regresar a la pantalla de Canal 7 de Mendoza representa una forma de sostener la circulación de contenidos independientes y federales, apostando a una audiencia amplia por fuera de los algoritmos y las tendencias del streaming, esto mismo destaca el tucumano Federico Piazza Blanco: “Fue un desafío enorme y, al mismo tiempo, una experiencia muy intensa. Trabajar con una actriz de la trayectoria de Mirta Wons, en un rodaje realizado desde el interior del país y junto a equipos locales, nos obligó a confiar todos en todos desde el primer día. Pero justamente ahí apareció lo más valioso del proyecto: demostrar que se puede hacer una ficción federal, con identidad propia y con escenarios argentinos que casi nunca tienen pantalla”.
Más allá de sus logros de producción y del recorrido que demandó concretarla, Ranchera deja algo poco frecuente en la ficción argentina reciente: una mirada sobre el país construida desde sus paisajes humanos y culturales. La serie encuentra su mayor fortaleza en esa suma de esfuerzos colectivos, donde actores, directores, técnicos y productores de distintas provincias convergen para contar historias atravesadas por identidades, acentos y modos de vida diversos. En tiempos de contenidos cada vez más homogéneos, Ranchera reivindica el valor de las historias locales y demuestra que el federalismo también puede ser una forma de narrar.