Soportan las heladas mendocinas y florecen sin parar: las 2 plantas rústicas e infalibles para tu jardín en invierno
El pensamiento y la caléndula son dos plantas que florecen durante los fríos intensos y son muy fáciles de cuidar.
La planta que transforma el jardín o el interior durante el invierno.
ArchivoDurante el invierno, en Mendoza se producen heladas que pueden ser fatales para algunas plantas. Sin embargo, las bajas temperaturas no son un obstáculo para algunas especies, que además, requieren de muy pocos cuidados.
Entre las más elegidas están la caléndula y el pensamiento, Ambas son excelentes opciones para decorar el jardín durante la temporada de frío porque florecen de forma continua.
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La caléndula destaca por sus flores amarillas y naranjas. Pero para que florezca necesita sol pleno y riego moderado y espaciado. Es importante que la capa superior del suelo se seque por completo antes de volver a regar. Asimismo, el suelo requiere de un drenaje excelente porque el exceso de humedad la puede matar.
Aunque es una de las plantas más nobles para los principiantes en jardinería, hay que tener ciertas precauciones con las plagas y los insectos. Por un lado, el frío y la humedad de la mañana alientan la aparición del hongo oídio. Y por el otro, la caléndula atrae caracoles y babosas al principio de la temporada.
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El pensamiento: la planta que florece durante el invierno y muere en verano
El pensamiento llama la atención con sus flores de pocos pétalos y colores intensos. Para que crezca fuerte y saludable hay que colocarla en lugares luminosos y regular el riego para no encharcar. El sustrato debe mantenerse húmedo y la tierra tiene que estar suelta y cargada de nutrientes.
Sin embargo, los especialistas recomiendan no regalarla a última hora de la tarde porque el agua que queda en las raíces se congela y hace que la planta pierda su temperatura.
También hay que tener en cuenta que cuando terminen los días fríos y comience el calor fuerte de Mendoza, la planta se estirará, perderá su forma y dejará de florecer, sin importar cuánto la cuides.



