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Messi a los 39: qué dice la ciencia sobre el cuerpo que sigue desafiando al tiempo

Especialistas consultados por MDZ analizan por qué Messi mantiene una condición física extraordinaria a su edad. La explicación va mucho más allá del talento.

A los 39 años, Lionel Messi sigue deslumbrando con una condición física excepcional.

A los 39 años, Lionel Messi sigue deslumbrando con una condición física excepcional.

EFE

Cada vez que Lionel Messi acelera, cambia de dirección en un espacio mínimo o deja atrás a varios rivales con una gambeta, vuelve a surgir la misma pregunta: ¿cómo es posible que, a los 39 años, conserve una capacidad física que parece desafiar el paso del tiempo?

La respuesta no está únicamente en su talento. Para la medicina deportiva, la traumatología y la kinesiología, el rendimiento del capitán argentino es el resultado de una combinación de factores biológicos, entrenamiento, prevención de lesiones, recuperación y una extraordinaria eficiencia en la forma de moverse.

Especialistas consultados por MDZ coinciden en que Messi representa uno de los mejores ejemplos de cómo la ciencia aplicada al deporte puede prolongar el alto rendimiento cuando existe una preparación sostenida durante toda la carrera.

La precisión de sus movimientos, la economía de esfuerzo y la capacidad para cambiar de ritmo continúan distinguiendo a Messi.

La precisión de sus movimientos, la economía de esfuerzo y la capacidad para cambiar de ritmo continúan distinguiendo a Messi.

El secreto que explica por qué Messi parece gastar menos energía

Para Francisco Javier López (MP 2306), kinesiólogo de Independiente Rivadavia, uno de los aspectos más sorprendentes del rosarino no es solamente que siga compitiendo al máximo nivel, sino la precisión con la que su cuerpo responde en situaciones de máxima exigencia.

El especialista explica que, a los 39 años, cualquier deportista suele experimentar pérdidas naturales de velocidad, potencia, fuerza, rigidez tendinosa y capacidad de recuperación. Sin embargo, Messi continúa mostrando una eficiencia biomecánica excepcional.

"Sus movimientos son muy eficaces y su sistema neuromuscular funciona de manera muy eficiente. Acelera cuando tiene que acelerar, frena cuando tiene que frenar y cambia de dirección con muy poco gasto energético y mantiene una coordinación muy fina entre visión, toma de decisión y ejecución técnica", explica.

Ese concepto es conocido en biomecánica como economía del movimiento, es decir, la capacidad de realizar acciones complejas utilizando la menor cantidad posible de energía sin perder precisión ni velocidad. En otras palabras, Messi no corre más que todos: corre mejor.

El cerebro, los músculos y las articulaciones trabajan como un solo sistema

Desde la kinesiología, López sostiene que muchas de las acciones que parecen simples en televisión son, en realidad, el resultado de años de entrenamiento neuromuscular.

"Los futbolistas de élite no solamente son muy buenos técnicamente. También entrenan todos los días movilidad articular, flexibilidad, propiocepción, fuerza y control motor", señala.

Gracias a ese trabajo puede realizar movimientos extremadamente complejos casi de manera automática: gambetear rivales, colocar un remate preciso mientras recibe presión o acelerar y desacelerar en pocos metros manteniendo el control absoluto de la pelota.

Además, explica que cada cambio de dirección exige un enorme trabajo de músculos como los isquiotibiales, cuádriceps, aductores y tríceps sural, además de una coordinación permanente entre el sistema nervioso y las articulaciones.

El gran secreto también está en saber cuándo parar

Para el médico traumatólogo Matías Garzón (MP 9397), especialista en pie y tobillo, uno de los factores menos visibles que explican la vigencia de Messi es el respeto por los tiempos biológicos de recuperación.

Según el médico, el capitán argentino comenzó muy joven una carrera profesional acompañada por una adecuada nutrición, preparación física y seguimiento médico permanente, lo que permitió desarrollar una base física excepcional.

Para el especialista, la verdadera diferencia no estuvo solo en la preparación física, sino también en la paciencia. A lo largo de su carrera, Messi evitó apurar los regresos tras las lesiones. "Cuando tuvo un desgarro en los isquiotibiales o la fractura del quinto metatarsiano respetó los tiempos de recuperación. Esa decisión permitió que los tejidos cicatrizaran correctamente y que pudiera volver a jugar en plenitud, reduciendo el riesgo de recaídas", sostiene el médico.

Garzón segura que ese manejo inteligente de las cargas diferencia a Messi de muchos deportistas de élite que regresan antes de tiempo y terminan acumulando lesiones crónicas.

Como ejemplo menciona que, durante su etapa en el Barcelona, especialmente bajo la conducción de Pep Guardiola, el rosarino era preservado hasta completar su recuperación, aun cuando eso implicara perder varios partidos. "Volvía cuando estaba al cien por ciento. Esa es una de las claves de que hoy siga jugando como juega", resume.

El entrenamiento invisible que casi nadie ve

Más allá de los entrenamientos con pelota, los especialistas coinciden en que gran parte del rendimiento actual de Messi se construye fuera de la cancha. Los programas preventivos incluyen ejercicios específicos de movilidad, flexibilidad, fuerza, estabilidad, control motor, aceleraciones, desaceleraciones, saltos y amortiguación de impactos.

Aunque ningún plan puede garantizar que un futbolista nunca se lesione, López sostiene que este tipo de trabajos reduce significativamente el riesgo y permite sostener durante muchos años la calidad del movimiento.

A ello se suman hábitos estrictos de descanso, alimentación, hidratación y recuperación, fundamentales para soportar la exigencia del fútbol profesional.

Lionel Messi está jugando su sexta Copa del Mundo y marcó un récord en la historia de los mundiales.

Lionel Messi está jugando su sexta Copa del Mundo y marcó un récord en la historia de los mundiales.

Qué dice la neurociencia sobre la genialidad de Messi

La explicación tampoco termina en los músculos. En declaraciones concedidas a Infobae, el médico Daniel López Rosetti sostuvo que una parte de la diferencia de Messi está en cómo funciona su cerebro durante el juego.

El especialista explicó que el cerebro humano es predictivo y que, gracias a años de práctica, el futbolista desarrolló una extraordinaria capacidad para reconocer patrones de juego y anticipar situaciones antes que la mayoría de los jugadores.

Según López Rosetti, esa rapidez para procesar información se combina con una coordinación ojo-pie altamente entrenada, una notable automatización de los movimientos y un excelente control emocional, factores que permiten transformar decisiones complejas en acciones que parecen naturales.

El médico también remarcó que el entrenamiento repetitivo fortalece las conexiones neuronales responsables de esa capacidad anticipatoria, demostrando que la genialidad deportiva también tiene una base científica.

Un atleta que desafía el calendario

En el caso de Messi, la ciencia parece coincidir en una conclusión: su talento sigue siendo irrepetible, pero su vigencia no es producto de la casualidad. Detrás de cada gambeta, cada cambio de ritmo y cada asistencia hay años de prevención, rehabilitación, entrenamiento neuromuscular, descanso y decisiones médicas acertadas.

A los 39 años, su cuerpo continúa ofreciendo una demostración de que el alto rendimiento no depende solamente de las condiciones naturales, sino también de la manera en que la medicina, la preparación física y la ciencia pueden potenciar y prolongar el talento excepcional.