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Medía 70 centímetros y cambió la historia: el dinosaurio hallado en Río Negro que desconcertó a la ciencia

El hallazgo de un esqueleto casi completo de "Alnashetri cerropoliciensis" en Río Negro redefine la evolución y expansión global de los alvarezsauroideos.


Un pequeño dinosaurio carnívoro de apenas 70 centímetros y cerca de dos kilos está modificando lo que se sabía sobre uno de los grupos más enigmáticos del Mesozoico. El estudio de un nuevo ejemplar de Alnashetri cerropoliciensis, publicado en la revista Nature, replantea el origen y la evolución corporal de los alvarezsauroideos.

El trabajo fue liderado por el paleontólogo Peter J. Makovicky, de la Universidad de Minnesota, junto a investigadores argentinos del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (Universidad Nacional de Río Negro), el Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas de San Luis y la Fundación Azara–Universidad Maimónides, entre otras instituciones.

La historia detrás del diminuto esqueleto de dinosaurio

El nuevo esqueleto de Alnashetri cerropoliciensis fue descubierto en 2014 en el Área Paleontológica La Buitrera, cerca de Cerro Policía, en el noroeste de Río Negro. El sitio integra la Formación Candeleros, un antiguo desierto fosilizado de aproximadamente 95 millones de años, conocido como Kokorkom, donde las dunas petrificadas preservaron con notable detalle restos de pequeños vertebrados.

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Se trata de uno de los esqueletos más completos recuperados para este grupo en Sudamérica: conserva casi todo el cuerpo, con excepción de partes del cráneo, la cola y el lado derecho. Esta integridad permitió analizar con precisión la dentición y la anatomía craneana de un alvarezsaurio temprano del continente.

Quiénes eran los alvarezsauroideos

Los alvarezsauroideos, un linaje particular dentro de los dinosaurios terópodos, fueron nombrados en homenaje al historiador neuquino Gregorio Álvarez, ya que la primera especie del grupo se halló en Neuquén en la década de 1990.

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Durante años desconcertaron a la comunidad científica. En algún momento se los vinculó con las aves, aunque hoy se los considera parientes lejanos.

Un pequeño dinosaurio con rasgos inesperados

A diferencia de otros terópodos del mismo ecosistema, como el Buitreraptor —que alcanzaba casi dos metros de largo—, Alnashetri era pequeño y esbelto. Su nombre, que en lengua tehuelche significa “patas flacas”, describe su contextura ligera. Sin embargo, el nuevo ejemplar revela características que matizan la visión tradicional sobre el grupo.

Según explicó el investigador del Conicet Sebastián Apesteguía, quien trabaja desde 1999 en el norte de Río Negro y encontró el espécimen en 2014, este es el más antiguo hallado en Sudamérica.

Estas particularidades indican cambios significativos en la musculatura de la mano respecto de otros terópodos y cuestionan la idea de que el tamaño pequeño del grupo estuviera necesariamente ligado a una especialización insectívora. Mientras otras ramas muestran dientes reducidos —lo que sugiere una dieta basada en insectos—, el ejemplar argentino no presenta esa adaptación extrema.