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Mauro Nosenzo: un enólogo apasionado que viaja sobre vientos de libertad

En Recoleta, el enólogo repasa su origen cuyano, defiende vinos con carácter, critica precios extremos y reivindica el placer de compartir.


El enólogo de Algodón Wine Estates nos habla de su labor con sus jóvenes 70 años. La siguiente historia me llevó al barrio porteño de Recoleta, donde el hotel Algodón Masion ostenta toda su belleza. Se dice que las clases sociales se expresan desde su arquitectura y esta residencia llena lujos, logra además tener calor de hogar, gracias a la calidez de su staff en una clara señal de pertenencia.

Procedí a alojarme en la habitación número 10, la cual derramaba tantos detalles que no merecían ser disfrutados en soledad. Abajo me esperaba Mauro Nosenzo, quién con sus modos cuyanos rápidamente me adentró en sus raíces, basadas en la inmigración que transformo la cara de este país, dejando como herencia apellidos y una escuela de vocación.

"Nací en Soitue en el año 1955, un lugar que pocos conocen, distante de San Rafael a unos 50 km. Mi padre Gino Nosenzo vino de Italia con su familia en el año 1949 para hacerse la América, pero lo único que hicieron fue trabajar plantando vides junto a Arizu. Al ser contratista de un viñedo yo lo veía podar, arar, veía la cosecha y como hacían su vino casero. En mi casa había una prensa hidráulica y una moledora manual, primero pisaban las uvas en los tachos y se tomaban un juego de uva ya fermentado, que veces lo probaba con mi hermano como una picardía, aunque no sabia que si era vino porque tenía 7 años. Todo eso habrá quedado en mi mente y el 1 de Octubre de 1978 comienzo a trabajar en la vitivinicultura para Resero Sociedad Anónima", rememoró.

-¿Guardas alguna nostalgia de la vitivinicultura de esos tiempos?
-Rescato mucho el gran consumo que había con grandes producciones, quizás la calidad de los vinos no era la mejor, estaban los blancos abocados, escurridos, los rosados, era la época en que el blanco representaba el 80% del consumo. Los tintos no tenían calidad, eran abocados con mosto sulfitado y concentrado, a los defectos se los enmascaraba con hasta 30 gramos de azúcar, pero el consumo era de 94 litros por cápita hoy es de 18 con suerte, antes al boliche se iba a buscar el litro de vino y la trinche de pan.

-Vivimos en tiempos de mucha información con ideas que se disfrazan de originales donde entre otras tendencias aparecen vinos bajos en alcohol.

Para mi los vinos de calidad tienen que tener una fermentación de calidad con una maduración extrema, es decir 250 gramos de azúcar para que este en 14/15 grados de alcohol, que es el extractor de todos los aromas y sabores de la materia colorante que tiene la uva, le extrae los taninos a la semilla y a los ollejos les saca todo. En un vino de 8/10 grados de alcohol no se desprenden aromas y la cadena de los terpenos se rompe en la fermentación, donde aparecen todos los descriptores de la variedad. Únicamente que después que tengas un vino de 14/15 grados de alcohol lo pases por ósmosis inversa y quedé desalcoholizado, es como IA no me opongo pero no lo he probado.

Yo soy práctico de la enología, si hablas con Ale Vigil te va a decir lo mismo, si tenés que echarle soda o hielo al vino dale nomás, es como que pierdo de vista esas cosas de guitarrero de que si no tomas en copa de cristal no existe, yo quiero que se consuma siempre defendiendo al vino, lo ideal seria traer a esa juventud que esta con la cerveza y los tragos.

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Para mi los vinos de calidad tienen que tener una fermentación de calidad con una maduración extrema.

-Con el titulo de la Bebida Nacional, en lo personal me gustaría que el mundo del vino afronte el desafió de ser más accesible para mayor parte de la sociedad.

-La calidad de hoy es excelente, creo que hay que hacer vinos de todo tipo, porque hay gente que tiene mayor poder adquisitivo y compra vinos de $200.000, he visto en la carta de un restaurante un vino de Mendoza a $1.270.000 yo creía que era un código. Para mí todos tienen que tener acceso al vino mientras que la empresa tenga su ganancia, la uva es la misma en todos lados, el valor agregado se lo da la bodega según el método de elaboración, con las barricas, si es microvinificado, si está en tanque, si tiene viñedos propios, si lo tenés tres años en la bodega etc. Nosotros en Algodón nos sacrificamos mucho para tener el nivel de vinos que tenemos, queremos que el vino sea lo mejor que esta en la mesa para acompañar a los que comemos, por eso por ahí a veces discuto que no puede valer el doble del plato de comida.

-En el mundo del vino me intriga saber, ¿en qué punto se unen las decisiones de los enólogos con las pretensiones de los dueños de las bodegas?
-El dueño de la bodega es el dueño de la bodega, te mantiene, te exige, va de la mano tuya y nosotros los enólogos tomamos las decisiones. En Algodón tengo la libertad de hacer un vino imponiendo las características con las cuales estoy identificado y que estoy convencido que se va a vender, porque sé lo que esta pidiendo la gente. No busco esos vinos estructurados que son fuertes, te chocan y te quedan en la boca, esos los hacía antes el enólogo para él y no lo podían vender. Por eso exijo que la materia prima sea excelente, lo trabajo con el ingeniero agrónomo, pero a veces quienes llevan los viñedos te dicen cosechemos el pinot noir, yo primero aflojaba y después me encontraba con aromas y sabores herbáceos. Ahora cuando veo que los granos están arrugados ahí cosechamos el pinot que es excelente, la cosecha no es fácil tenés que imponerte. Igualmente en Algodón para mí es muy fácil ser enólogo, todos los años cosecho de las mismas hileras, elijo un cuadro de malbec determinado, de chardonnay, tengo las parcelas de 1946 y demás.

-¿Cómo son los suelos que albergan a Algodón Wine Estates?
-Nuestra finca está en la zona del Cuadro Benegas, al suroeste de San Rafael sobre la cola de la Sierra La Pintada, a pesar de que hay rocas nuestro suelo esta un poco más distante a unos 8 km, por eso son suelos arenosos y profundos, tenemos aromas muy característicos en cada variedad. Podemos decir que es un suelo para el mejor bonarda, obviamente hay malbec, cabernet franc que esta desplazando al cabernet sauvignon y nuestro merlot que es comparable con el carmenere de Chile.

-¿Cuál es la impronta de los vinos de la bodega?
-Los tintos Black Label son vinos que nacen en el viñedo desde las vides de 1947, cuando se plantaba una hilera de cada variedad para la polinización, el malbec con el bonarda al lado. En 2007 cuando empecé a trabajar en la bodega se cosechaba por separado porque por el 28 de Marzo el malbec estaba listo y el bonarda sobre el 25 de abril, pero la gente que quería que se le llenara la caja rápido me sacaba del otro también, que no estaba del todo maduro pero estaba negro y tenía buena producción, ahí empezaban las discusiones. Entonces dije vamos cosechar los dos a la vez, llevamos al malbec a una sobre maduración mientras que unos 10 días antes cosechaba el bonarda y ahí apareció un blend que es nuestro caballito de batalla, nacen en el viñedo, vienen juntos para la molienda, van a fermentación y luego a barrica las dos variedades. Hace 15 años que tengo excelentes cosechas, siempre estamos hablando con el ingeniero agrónomo sobre la producción y entre los años 2009/2012 me estuvo asesorando Marcelo Pelleriti, quién me enseño cosas a pesar de ser más joven, que hoy las estoy aplicando y se lo agradezco siempre porque eso es lo que tenemos que hacer con las personas que nos enseñan.

-La magia de los Blends esta en la mezcla donde los líquidos son acompañados por sentimientos y emociones

Todo varía con los porcentajes, nuestro Pima el ícono de la bodega, es un penta varietal todo microvinificado con una cosecha exclusiva para esa etiqueta. Es fermentado durante 60 días sólido y líquido, luego es separado dentro de la barrica y esta un año más como varietal solo, a los 12 meses hago el blend y vuelve a la barrica durante 12 meses más. Queda en un lugar que tiene 225 litros, con una microoxigenanción que le entrega a los taninos el tostado y la vainilla que tiene la madera. Esto te da un producto final muy arriba, yo no tengo recetas de cocina para hacer un blend, voy tomado decisiones sobre lo que voy percibiendo.

-El Winemaker Selection es un vino que parece salido de la propia historia de este cuyano.

Cuando cumplí 65 años el presidente de la empresa me dice “ Mauro te vamos a premiar con un vino que tenga tu firma” después de que se lo agradecí pensé ¿ y ahora que hago? Había muchos cortes que eran excelentes pero ya existían, entonces le metí 6 variedades hasta el cabernet franc entró y fue una explosión, se vendió todo. Para mí es un orgullo total, tengo adicción por ese vino, la etiqueta es bella no porque diga mi nombre sino por lo que se esforzaron para hacer algo muy lindo. Estas son las cosas que hacen que hoy con 70 años siga trabajando con las mismas ganas.

-La belleza del vino está en compartir, por eso al salir de la bodega son como canciones que enmarcan nuestros momentos, en los que me gusta creer que a mi lado están sus creadores.

Nosotros tenemos un protocolo en la parte de ventas de que si vos querés hacer algún comentario mandas un mail y dejas tu contacto, eso me llega a mí y yo llamo por teléfono y cuando digo te esta hablando el enólogo de la bodega no lo pueden creer. Si cuando vos tomas un vino que hago yo pensás en mi, quédate tranquilo que yo también voy a pensar en vos para que lo disfrutes con tus seres queridos. Soy un apasionado del vino y hacerlo es como pintar un cuadro donde cada uno es único.

-La montaña obliga a estar en equilibrio con uno mismo, por momentos parece no haber caminos y dentro de esa soledad quieta Mauro encontró su paraíso personalizado.
-En la montaña encuentro tranquilidad y la libertad de poder conocerla, de ver los ríos y arroyos que traen el agua al viñedo. Hago trail (disciplina de carrera a pie en entornos naturales) llego a correr 100 km y ahí te sentís solo con tus compañeros que te pasan y alguno que puedo pasar yo. El aire de montaña te da una sensación increíble, la cumbre del Lanín la hice 7 veces, al igual que mi trabajo esto me apasiona. San Rafael es mi lugar en el mundo tengo todo, mi señora, mis hijos aunque algunos andan por el mundo, mis nietos y mis raíces están ahí.

El sol se fue agachando sobre la terraza del Algodón Mansion, los tonos anaranjados precedieron a las sombras que rápidamente cedieron frente a las luces de la ciudad, por esas calles porteñas nos perdimos con Mauro y ya tentado por la confianza ganada, quedamos en la promesa de un próximo encuentro en el Atuel, ese rio encajonado entre cortes de montaña que parecen artísticos.