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Lionel Scaloni presidente: la revolución del DT argentino y la ilusión que genera la Selección

La Selección argentina genera sensaciones que trascienden lo deportivo. Lionel Scaloni es la clave: en un ambiente tóxico, lidera con amor.

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A ella, una adolescente de clase media mendocina, no le gusta el fútbol y lo menciona con orgullo cada vez que puede, como un logro contracultural. Sin embargo cuando la Selección Argentina estuvo en problemas prendió velas y sahumerios por si había mala energía y, sí, también se le cristalizaron los ojos con los goles. En la casa de los vecinos se escuchan cornetas y algunos gritos anticipados por el delay que hay entre una transmisión. Violeta, la joven en cuestión, ríe, pispea el celular; sufre también. No le gusta el fútbol, dice, pero le cambia el gesto con cada circunstancia.

Abril, por otro lado, está acostumbrada a otro sufrimiento diario en el barrio donde vive. El Mundial está en segundo plano porque hasta respirar es complejo en la casa donde vive: el humo de la quema asfixia. El fútbol es el menos relevante de los problemas que Abril y su familia tienen, pero cuando la Selección estuvo en dificultades, la angustia los inundó: el gol de Egipto les hizo doler el cuerpo con dolores distintos a los que los aquejan. “¡Qué angustia!!”, decía su madre.

Lejos de la zona de Las Heras, Francisco siente lo mismo. En el barrio privado en el que vive las casas están pegadas y los relatos del partido se confunden. Hay lujo pero no privacidad. “Me gritan los goles antes y las puteadas se escuchan como si estuvieran conmigo”, escribe en un mensaje de WhatsApp. Con el partido empatado y las dudas, a Francisco se le olvidan los éxitos de su vida cotidiana: de nuevo ese dolor; esa acidez inexplicable que cubre cuerpo y alma cuando las cosas no salen.

Los festejos en Mendoza del triunfo argentino frente a Suiza.

Los festejos en Mendoza del triunfo argentino frente a Suiza.

Hay sensación de agobio, pero en la cabeza de cada uno queda una cuota de optimismo, una idea de que las cosas se pueden porque en el fútbol algunas veces pasa; como en los cuentos. Es esa idea de que en la última página del relato que un padre le lee a su hija antes de dormir el héroe o la heroína sacarán la espada para matar al dragón y, así, aleja el peligro para “vivir felices” en el cuento y dejar dormir en paz a los niños. Esa ilusión inunda a Violeta, a Abril y a Francisco.

Pues, el fútbol lo logró: goles agónicos, triunfo y una alegría compartida. Petardos y tiros al aire en el barrio de Abril, bocinazos en otros lados, brindis con espumantes también. Por un momento el oxígeno entra por igual en el cuerpo de todos. “Hay gente que va perdiendo dos a cero en la vida y con esto se ilusiona”, había dicho un periodista tras el partido con Egipto. El fútbol otorga una ilusión de igualdad que la vida cotidiana niega en cada día. El “club con 45 millones de socios” lo logró otra vez.

La Selección Argentina de Fútbol genera una empatía inusual. Tomando distancia de la euforia que suele llevar a las exageraciones, hay un dato relevante que es revolucionario: el liderazgo de los que conducen. “Lionel Scaloni presidente”, se escucha decir como humorada en los grupos de amigos.

La Selección argentina está en semifinales

La Selección argentina está en semifinales

El director técnico de la Selección es el real creador de los éxitos deportivos y humanos del equipo que conduce. Lo hace en medio de una organización tóxica y sospechada como la de AFA y lidera con amor cuando lo que está de moda son los gritos, agresiones y posiciones extremas.

No, Lionel Scaloni no puede ser presidente. Pero sí es modelo para imitar el liderazgo que ejerce. Administra egos y tensiones; potencia talentos, cubre déficits; enfrenta contingencias como cualquier líder. No agrede a los rivales y se ubica. “Es solo un partido de fútbol”, dijo sobre la semifinal con Inglaterra, el partido al que le se le agregarán innumerables connotaciones políticas, históricas y sociales. En la cancha, el santafesino era irreverente, calentón y picante. Ahora, en el rol de conductor, es distinto.

Uno de los murales que hay en Pujato, el pueblo de Lionel Scaloni.

Uno de los murales que hay en Pujato, el pueblo de Lionel Scaloni.

El DT argentino nació y reivindica Pujato, el pueblo donde nació. Se sonroja al recordar que le pintaron un mural en ese pueblo de Santa Fe en el que se formó. Pero vive en Europa, como gran parte del plantel que dirige. Es autocrítico y reconoce limitaciones, aun cuando eso pueda jugarle en contra.

En medio del ruido y con la violencia de moda, Scaloni ejerce autoridad desde otro lado. Suponiendo que liderar tiene mucho que ver con la idea de enseñar y aprender, entonces al jefe de la Selección le cae muy bien una idea surgida en la Reforma Universitaria. "La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: Enseñando…Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden”, dice el Manifiesto Liminar al que Scaloni adhiere con su forma de liderar