Lionel Messi y el final de una era: la magia que no se retira
Después de 20 años, el 10 cierra su ciclo con la Albiceleste. Una generación entera creció con sus goles, sus derrotas y el sueño que finalmente cumplió.
Celia Cuccittini reveló una conmovedora frase que Jorge Messi repetía al imaginar el día en que su hijo dejara el fútbol.
Archivo.Hay días que el fútbol anuncia con anticipación y, aun así, llegan como un golpe seco en el pecho. Hoy es uno de esos. Lionel Messi se despide de la Selección Argentina. No se retira del fútbol, pero sí cierra su ciclo con la camiseta celeste y blanca. Y aunque sabíamos que este día iba a llegar, duele. Duele porque Messi no fue solamente un futbolista al que vimos jugar. Fue alguien que estuvo ahí durante una parte enorme de nuestras vidas.
Veinte años creciendo juntos
Durante casi veinte años lo vimos crecer. Lo vimos llegar siendo un chico de Rosario, convertirse en una estrella mundial, perder finales, ser cuestionado hasta el hartazgo y volver a intentarlo una y otra vez. Lo vimos levantar la Copa América, la Finalissima y, finalmente, la Copa del Mundo en Qatar. En su último Mundial jugó con el alma en la garganta. Cada partido tenía una batalla que no se veía en el campo: la de un hijo que sabía que su papá, atravesaba un momento delicado. Y, aun así, ahí estaba Messi. Corría, gritaba, sufría y llevaba consigo una preocupación que quedaba fuera de las cámaras. Jugó cada partido con el deseo de llegar lo más lejos posible, competir hasta el final y darle a su padre la posibilidad de verlo una vez más en una final del mundo.
Mientras tanto, nosotros también cambiábamos. Nos casamos, tuvimos hijos, cambiamos de trabajo, perdimos personas queridas, atravesamos crisis y vivimos momentos de luz. Y en medio de todo eso, Messi aparecía en una pantalla. Estaba en los Mundiales, en los partidos de la Selección y en esas discusiones interminables sobre si era o no el mejor de todos los tiempos. Por eso su despedida de la Albiceleste tiene algo más profundo que el final de una etapa deportiva. No sentimos solamente que se va el capitán. Sentimos que se cierra una época de nuestras vidas.
Un jugador que atravesó generaciones
Hay generaciones enteras atravesadas por su figura. Chicos que hoy tienen treinta años crecieron creyendo que el 10 de Argentina era eterno. Adolescentes solo conocieron al Messi campeón. Y hay niños que piden la camiseta número 10 porque, para ellos, Messi es simplemente el fútbol. Los adultos también construimos recuerdos alrededor de él. Lo vimos perder, sufrir, ser cuestionado y volver. Lo vimos abandonar momentáneamente la Selección y regresar. Lo vimos cargar con una presión que parecía imposible de soportar, hasta transformar aquella vieja pregunta sobre por qué no ganaba con Argentina en una historia completamente diferente. Después de tantos años de frustraciones y finales perdidas, llegó Qatar. Aquella Copa del Mundo fue mucho más que un título. Fue el cierre de una historia que durante años parecía destinada a quedar pendiente.
Esto también es un duelo
Por eso hoy hay tristeza, pero también hay gratitud. Por los goles que nos hicieron saltar, por las gambetas imposibles y por tantos partidos que todavía recordamos. Agradecemos haberlo visto jugar en nuestro tiempo y haber sido contemporáneos de uno de los grandes. Hay algo parecido al duelo cuando se despide alguien que formó parte de tantos momentos. No porque Messi sea parte de nuestra familia, sino porque terminó formando parte de nuestra memoria. Estuvo en nuestros domingos, en las reuniones familiares y en los Mundiales. Por eso cuesta tanto dejarlo ir de la Selección. Con el tiempo volveremos a mirar sus goles sin esta tristeza. Recordaremos sus títulos, sus récords y sus partidos. Lo que hizo ya forma parte de nuestra historia. Por eso, más que decirle adiós, hoy corresponde decirle gracias. Gracias por el fútbol, por las alegrías y, sobre todo, por el ejemplo. Gracias por mostrarnos que incluso el talento más extraordinario necesita trabajo, disciplina y perseverancia. Y que después de caer, de perder y de ser cuestionado, siempre existe una posibilidad: levantarse y seguir.
La magia no se retira. Se queda en nuestra memoria, en nuestras historias y en todo lo que Messi nos enseñó.
* Eduardo Muñoz. Criminólogo. Creador del Teorema de la Omisión Preventiva. Autor de La doble cara del gol (2026), un análisis criminológico del fútbol y el poder.
linkedin.com/in/eduardo-muñoz-criminologo
emunozcriminolgo@gmail.com
IG: @educriminologo