Las secuelas de la pandemia: el impacto emocional y económico por el Covid persiste
Un estudio en tres países advierte sobre las secuelas emocionales y económicos por la pandemia continúan afectando a las familias.
A más de cuatro años, un estudio muestra que la pandemia dejó secuelas emocionales y económicas que aún impactan en la vida cotidiana.
A más de cuatro años del inicio de la pandemia, las consecuencias por el confinamiento provocado por el Covid siguen marcando la vida cotidiana de miles de familias en América Latina. Un estudio académico internacional revela que los efectos emocionales y económicos no solo persisten, sino que en algunos casos se han profundizado.
Estos datos permiten configurar un escenario en el que la recuperación desde diversos aspectos como el económico y emocional aún continúa incompleto.
La investigación, publicada en la revista Alternativas. Cuadernos de Trabajo Social bajo el título “Cambios en la vida familiar en Chile, Argentina y Ecuador: aprendizajes post crisis sociosanitaria”, analizó experiencias en Argentina, Chile y Ecuador, detectando patrones comunes en los tres contextos.
Entre los principales hallazgos, se destacan los problemas de salud mental que continúan afectando a las familias: ansiedad, sentimientos de soledad y malestar emocional aparecen como constantes. Estas dificultades, lejos de disiparse con el fin de la emergencia sanitaria, se mantienen como uno de los principales desafíos del período post pandemia.
Secuelas de la pandemia
A esto se suman las complicaciones económicas derivadas de la crisis, que siguen condicionando las dinámicas familiares. La combinación de ambos factores —emocionales y materiales— configura un escenario complejo que requiere abordajes integrales y sostenidos en el tiempo.
El estudio, impulsado por equipos académicos de la Universidad Austral, la Universidad San Sebastián y la Universidad Técnica Particular de Loja, se basó en entrevistas en profundidad a distintos hogares, lo que permitió identificar experiencias compartidas y secuelas más allá de las diferencias culturales o socioeconómicas.
“La pandemia terminó, pero sus efectos en la salud mental y la economía de las familias siguen muy presentes en los tres países”, señaló Victoria Bein, doctora en Psicología e investigadora del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral.
“Uno de los hallazgos más claros del estudio es que, más allá de las diferencias entre países, las familias atravesaron experiencias muy similares: la salud mental y las dificultades económicas siguen siendo desafíos persistentes incluso después de la pandemia”, agregó.
El valor de los vínculos
Sin embargo, el trabajo también aporta una mirada sobre los aprendizajes que dejó la crisis. El más significativo es el valor de los vínculos cercanos. La idea de “no estar solos” emerge como el concepto más repetido en los testimonios, destacando el rol central de la familia como sostén emocional frente a situaciones de incertidumbre.
En paralelo, se registraron cambios en la organización de los hogares: mayor comunicación entre sus integrantes, redistribución de roles y desarrollo de estrategias de adaptación que permitieron afrontar el aislamiento y sus consecuencias.
Estos aprendizajes, según el informe, continúan influyendo en la vida cotidiana incluso en la etapa posterior a la pandemia.
“Emerge con mucha fuerza un aprendizaje transversal: el valor de no estar solos. La familia funcionó como un sostén clave para atravesar la crisis y sigue siendo un recurso central para el bienestar”, explicó Bein.
Aprendizaje a futuro
Los resultados también abren interrogantes hacia el futuro. Los especialistas advierten sobre la necesidad de fortalecer políticas públicas orientadas a la salud mental y a la estabilidad económica, con el objetivo de mejorar la capacidad de respuesta ante nuevas crisis.
A más de cuatro años, el mensaje es claro: aunque la pandemia haya quedado atrás, sus efectos siguen presentes. Y en ese escenario, el sostén familiar aparece como una de las herramientas más valiosas para atravesar las dificultades que aún persisten.

