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La vida en la feria de Fiorito que impactó a un medio francés: pobreza, rebusques y estrategias de supervivencia

Un informe de Radio France Internacional retrató la feria callejera de Villa Fiorito y expuso el contraste entre los números macroeconómicos que muestran mejoras y la realidad diaria de miles de familias que se las ingenian para sobrevivir.

Los indicadores macroeconómicos muestran mejoras, pero en barrios como Fiorito la vida sigue igual o incluso peor. 

Los indicadores macroeconómicos muestran mejoras, pero en barrios como Fiorito la vida sigue igual o incluso peor. 

NA

Villa Fiorito volvió a aparecer en los medios extranjeros y esta vez fue Radio France Internacional (RFI) la que recorrió la feria callejera que cada domingo se despliega a lo largo de unos dos kilómetros y que se convirtió en el termómetro de la crisis cotidiana. Allí, entre murales de Diego Maradona, los vendedores ofrecen desde productos nuevos hasta objetos reciclados encontrados en la basura.

Según describió el medio francés, la escena tiene una postal repetida: mantas extendidas sobre el piso, objetos recuperados de la calle o recibidos como regalo, y decenas de familias que dependen de lo que puedan vender para transitar la semana.

Una economía del día a día

Entre los testimonios que recogió RFI aparece el de Celeste, una joven de 24 años que vive en Fiorito con su pareja y sus tres hijos. Su rutina se reparte entre buscar objetos en la calle durante la semana, limpiarlos y llevarlos a la feria para venderlos a precios mínimos. “Tres por dos mil, o cuanto me quiera dar”, expresó.

Pero su ingreso diario muestra el nivel de precariedad: “A veces en la mañana hago cinco mil pesos, nada”, indicó. Al tipo de cambio actual, esa cifra equivale a unos 3 dólares y medio, cifra muy alejada a los 200 dólares mensuales que debe pagar de alquiler.

Rebusques, ventas online y estrategias de supervivencia

La radio francesa también da cuenta de otros mecanismos de subsistencia. Desde ventas por Internet hasta el trueque entre vecinos, pasando por la reventa de objetos encontrados en la vía pública. Un politólogo que vive en Fiorito explicó que la economía barrial funciona como una red informal donde cada peso cuenta y cada objeto puede convertirse en ingreso.

Los “datos duros” que no se sienten en la calle

A la descripción de la feria, RFI sumó un contraste que resuena. Los indicadores macroeconómicos muestran mejoras, pero en barrios como Fiorito la vida sigue igual o incluso más difícil.

Según el informe:

  • La pobreza bajó del 41,7% al 31,6% en el último año y medio.
  • La inflación se desaceleró desde más del 200% anual hasta cerca del 30%.
  • La desocupación está por debajo del 8%.

Sin embargo, nada de eso se traduce en alivio real para las familias. El incremento de los gastos fijos, entre ellos servicios, alimentos y transporte, hace que incluso quienes tienen ingresos regulares deban complementar con changas o ventas informales.

Hogares que se endeudan para sobrevivir

El artículo retoma datos recientes del INDEC que muestran cómo la crisis cotidiana se traslada directamente a las decisiones de los hogares:

  • 4 de cada 10 utilizan ahorros para llegar a fin de mes (en 2003 eran menos de 2 de cada 10).
  • Más del 14% recurre a préstamos, la cifra más alta desde 2019.

La distancia entre los indicadores y la vida real

El recorrido de RFI deja en evidencia que aunque los números mejoren, la pobreza estructural persiste. La feria de Fiorito es el retrato más claro de esa brecha. La macroeconomía marca una tendencia, pero en el barrio la historia es otra: la del día a día, la del rebusque.