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La realidad no se parece a todos. Lo que necesitás es lo que te falta creer: ¿Cómo estar en paz?

El primer domingo del año 2026 y llega "Arte que motiva", la columna que hoy nos habla de nuestra paz en año nuevo, con el estilo de Juan Barros.


¡Basta de hacer la guerra para lograr la paz! La memoria nos evidencia la inminente Noche de Reyes… La luminosidad de los rostros que reconocen a la paz y la oscuridad del rostro de Herodes. El reconocimiento y la negación. Los límites del yo. Es nuestra realidad

Los sucesores de los Apóstoles dan voz cada día y en todo el mundo a la más silenciosa revolución: “¡La paz esté con ustedes!””

“Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante” (León XIV)

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¿Lo que nos da paz cómo nos hace estar en paz?

Nuestra paz es como nos confiamos a lo que nos confiamos. Y a quien nos confiamos…

El deseo nos incomoda. Si no estamos cómodos en sí mismos.

Si no estoy a gusto en mí…

¿Gustar de la paciencia, del carácter, de la voluntad…?

De estar a solas con uno mismo.

De ser hábitat.

¡El gusto es mío!

Lo que hago es lo que soy.

Cuando hacés lo que hacés… ¿Vos que te pedís?

Todos tenemos para pedir…

¿Nos pedimos creer?

Lo que creemos es lo que nos hace valer.

Lo que nos da paz es… Quien nos da paz:

“Este antiquísimo saludo, que sigue siendo habitual en muchas culturas, en la tarde de Pascua se llenó de nuevo vigor en labios de Jesús resucitado. «¡La paz esté con ustedes!» ( Jn 20,19.21) es su palabra, que no sólo desea, sino que realiza un cambio definitivo en quien la recibe y, de ese modo, en toda la realidad” (León XIV)

Nos desafía creer en la paz

Nos tienta creerla tan ajena…

Al extremo de sufrir hoy la decepción de la paz.

Hay tantos creyentes del “yo”…

Por la paz descubrimos el bien vencedor. Y tantos males vencidos…

¡Basta de hacer la guerra para lograr la paz!

¡Todo es una amenaza!

Y la épica del reproche…

No empujar más a la voluntad a la zona de conflicto: el lugar del otro.

Pensar que no alcanzó que Dios se hizo niño para desarmarnos… No fue suficiente el mayor abajamiento en el descenso a nuestros infiernos… No alcanzó descubrirnos amados como Dios nos ama.

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No alcanzó descubrirnos amados como Dios nos ama.

La guerra es la voz de nuestras heridas

La desesperación.

¿Ya no esperamos más de nosotros mismos?

¿Ya no nos motiva la paz?

Sin embargo, lo frágil nos cuestiona al sincerarnos.

Nos desarma.

“La paz existe, quiere habitar en nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste a la violencia y la vence. La paz tiene el aliento de lo eterno. Olvidar la luz— es posible; entonces se pierde el realismo, cediendo a una representación parcial y distorsionada del mundo” (León XIV)

Nada nos convence más que la realidad.

Y a nada nos resistimos más…

Lo que podemos reconocer es como nos reconocemos.

Nada es tan nuevo como creer

Y lo que creemos es lo que nos hace valer.

¡Todo lo que puedo Ver al creer!

Nada es sin que vos lo hallas creído.

No olvides lo que necesitás.

* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.