La Marcha de las Malvinas: cómo nació el canto de soberanía que todavía resuena en Argentina
Más de un siglo después de la ocupación británica, la reivindicación de las Islas Malvinas encontró eco en la cultura con la creación de la icónica marcha.
La Marcha de Malvinas fue la entrada definitiva de la "Causa Malvinas" en la agenda política argentina.
Archivo MDZUna de las canciones patrias más populares de la Argentina, más allá del Himno Nacional, es la Marcha de Malvinas, una composición surgida en 1940, más de un siglo después de la ocupación británica del archipiélago, en un momento en que la cuestión Malvinas comenzaba a adquirir una presencia cada vez mayor en la agenda pública nacional.
La ocupación de Malvinas y la respuesta argentina
Los británicos ocuparon las Islas Malvinas en 1833 y desplazaron a las autoridades argentinas que se encontraban en el archipiélago. El país atravesaba entonces un prolongado período de guerras civiles y fragmentación política, pero eso no significó que abandonara su pretensión de soberanía: Buenos Aires presentó protestas diplomáticas ante el Reino Unido desde ese mismo año.
Con la sanción de la Constitución Nacional, la reunificación política, la consolidación del Estado y la expansión de su control territorial durante la segunda mitad del siglo XIX, la Argentina comenzó a contar con una estructura estatal mucho más sólida para sostener sus reclamos internacionales. Sin embargo, la cuestión Malvinas todavía estaba lejos de ocupar el lugar central que alcanzaría posteriormente en la identidad y la política nacionales.
El surgimiento del nacionalismo en Argentina
Ese proceso comenzó a acelerarse durante las primeras décadas del siglo XX. Hacia la segunda mitad de la década de 1920 cobró fuerza una corriente nacionalista que cuestionaba aspectos del orden político liberal y proponía colocar en primer plano conceptos como soberanía, territorio, identidad y defensa de los intereses nacionales.
El nacionalismo argentino no fue un movimiento homogéneo ni tuvo una única expresión política. Una de sus vertientes adquirió especial influencia dentro de sectores de las Fuerzas Armadas y participó de las tensiones que desembocaron en el golpe de Estado encabezado por José Félix Uriburu contra Hipólito Yrigoyen en 1930. Aunque el proyecto político de Uriburu no logró consolidarse, el nacionalismo pasó a ocupar un lugar cada vez más visible en las discusiones de las élites políticas y militares.
El fracaso nacionalista y la propuesta conservadora
Tras la dictadura de Uriburu llegó a la presidencia Agustín Pedro Justo, quien gobernó entre 1932 y 1938 durante los años de la llamada, por los nacionalistas, Década Infame. Su sucesor fue Roberto Marcelino Ortiz, dirigente proveniente del radicalismo antipersonalista e integrante de la Concordancia (alianza de radicales y conservadores), que asumió la Presidencia en 1938.
Ortiz tuvo un mandato marcado tanto por su intento de combatir algunas de las prácticas fraudulentas que habían caracterizado al régimen político de la década como por el deterioro de su salud. La diabetes lo obligó primero a delegar el poder y finalmente a renunciar en 1942. Su presidencia coincidió, además, con uno de los períodos más convulsionados de la política internacional: el final de la Guerra Civil Española, el auge de los nacionalismos europeos y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
Fue en ese contexto cuando la cuestión Malvinas ganó una nueva dimensión dentro de la política y la cultura argentinas. La reivindicación de la soberanía sobre las islas comenzó a transformarse progresivamente en una causa nacional capaz de atravesar diferentes sectores políticos.
En 1939, durante la presidencia de Ortiz, la Junta de Recuperación de las Malvinas impulsó un concurso para elegir una composición destinada a difundir la reivindicación argentina sobre el archipiélago. De allí surgió la Marcha de las Malvinas, con letra de Carlos Obligado y música de José Tieri, estrenada en 1940. La canción condensó en unas pocas estrofas una idea que terminaría incorporándose profundamente a la cultura política argentina: que, pese al paso del tiempo y al dominio británico, el país no había renunciado a su reclamo de soberanía sobre las islas.
Letra completa de la Marcha de las Malvinas
Tras su manto de neblinas,
no las hemos de olvidar.
“¡Las Malvinas, Argentinas!”,
clama el viento y ruge el mar.
Ni de aquellos horizontes
nuestra enseña han de arrancar,
pues su blanco está en los montes
y en su azul se tiñe el mar.
Por ausente, por vencido,
bajo extraño pabellón,
ningún suelo más querido
de la patria en la extensión.
¿Quién nos habla aquí de olvido,
de renuncia o de perdón
¡Ningún suelo más querido
de la patria en la extensión!
Rompa el manto de neblinas,
como un sol, nuestro ideal:
“Las Malvinas, Argentinas
en dominio ya inmortal”.
Y ante el sol de nuestro emblema,
pura, nítida y triunfal,
brille, ¡oh, Patria!, en tu diadema
la perdida perla austral.
¡Para honor de nuestro emblema,
para orgullo nacional,
brille, ¡oh, Patria!, en tu diadema
la perdida perla austral!



