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"La Iglesia de los niños": un encuentro para despertar a los adultos

En Roma, en el marco del Jubileo de la Esperanza, la Iglesia resaltó la urgencia de reaccionar ante el drama de los millones de niños, víctimas de las guerras.

“¿Por qué seguimos construyendo un mundo donde los niños sufren?”

“¿Por qué seguimos construyendo un mundo donde los niños sufren?”

“¿Por qué seguimos construyendo un mundo donde los niños sufren?”. La pregunta a la Iglesia del padre Enzo Fortunato, presidente del comité de la Jornada Mundial de los Niños 2026, resume el clima que se respiró hace pocos días, en la sala Pío XI del Palazzo San Calixto, donde tuvo lugar el encuentro “La Iglesia de los niños”.

Un evento programado en el contexto del Jubileo de las familias, los niños, los abuelos y los mayores

En continuidad con el deseo del Papa Francisco, que promovió la primera Jornada Mundial de los Niños, en Roma el evento ofreció un recorrido interdisciplinar enfocado en la necesidad que tienen la Iglesia y el mundo de aprender de la mirada de los niños para no perder el sentido de humanidad. “Esta es una tensión que siempre debe estar presente”, afirmó el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, en el texto de la conferencia que envió y que leyó Antonio Spadaro, subsecretario de dicho organismo: “No hay conversión más urgente, más profundamente cristiana y auténticamente humana que esta”, subrayó.

Sin medias tintas, trazó un diagnóstico de nuestro tiempo afirmando que “vivimos en una época marcada por un drama silencioso y generalizado, una hemorragia de sufrimiento. Millones de niños en el mundo se enfrentan cada día al horror de la guerra, a las garras del hambre, al abandono más desgarrador, a la violencia más brutal".

Las estadísticas nos gritan esta realidad con cifras escalofriantes

"Las noticias nos la muestran despertando un sentimiento de horror". Ante esto, haciéndose eco de los permanentes reclamos que entonces hizo Francisco, y que desde el inicio de su pontificado continúa haciendo el Papa León XIV, hizo un llamado a despertar las conciencias: “No podemos, no debemos permitir que la infancia sea la primera víctima de nuestra incapacidad radical para proteger la creación, construir la paz y garantizar la equidad social”.

Citando la frase de Francisco, “matar a los pequeños significa matar el futuro”, la escritora italiana Dacia Mariani afirmó en su intervención que esto “es exactamente así: los niños que mueren bajo las bombas, en Gaza, en Sudán, en Ucrania, no son sólo tragedias lejanas: son heridas que afectan cruelmente a toda la humanidad”.

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Citando la frase de Francisco, “matar a los pequeños significa matar el futuro”

Citando la frase de Francisco, “matar a los pequeños significa matar el futuro”

La intervención de Tanya Haj-Hassan, pediatra y activista humanitaria, transmitió junto con la fuerza del testimonio, el sentimiento de impotencia. Conocida por su discurso en la ONU, y otro posterior en el Parlamento Europeo, en los que no pudo evitar quebrar en llanto al narrar el horror de lo que vio en Gaza, la joven de origen estadounidense, lamentó la falta de sensibilidad que lleva a olvidar que detrás de los números, de por sí elocuentes, existen historias reales. Dedicó parte de su intervención a compartir algunos mensajes que le envían colegas suyos desde Gaza, por ejemplo: “La última víctima que atendí fue un niño de 9 años con metralla en los ojos y por todo el cuerpo. No veía nada, solo oía voces. Cuando le pregunté su nombre, respondió: "¿Sigo vivo o es la voz del cielo?".

Recordando que Francisco definió como un “deber sagrado” la protección de los niños, la pediatra reflexionó: “Gaza es una prueba para nuestra humanidad y nuestra integridad moral. Lo que ocurre en Gaza tiene consecuencias en todo el mundo”.