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La Iglesia habló de "crueldad" y alertó por el avance de la crisis social

La Iglesia sostuvo que quienes antes ayudaban a Cáritas hoy necesitan asistencia para llegar a fin de mes. Describen un escenario “alarmante”.

La Iglesia expresó preocupación por la crisis social y la caída de la clase media.

La Iglesia expresó preocupación por la crisis social y la caída de la clase media.

Rodrigo D'Angelo / MDZ

El arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, advirtió sobre un “agravamiento de la situación” social en el país y sostuvo que cada vez más familias de clase media recurren a la ayuda de la Iglesia y de Cáritas Argentina para afrontar gastos básicos.

En diálogo con MDZ Club por la 105.5 FM MDZ Radio, señaló que la Iglesia percibe “señales convergentes” de deterioro y alertó por el crecimiento de personas que necesitan asistencia.

Escuchá la entrevista completa en MDZ Radio:

14-05-2026 - MC - MARCELO COLOMBO- ARZOBISPO DE MENDOZA - Panomrama de la iglesia sobre la situación social en Arg.

“Nosotros lo tomamos como señales que son convergentes en el sentido de un agravamiento de la situación de algunos sectores, que son los que hoy vienen a pedirnos ayuda, pero que también antes eran, de alguna manera, grandes colaboradores”, afirmó Colombo. Y agregó: “Nos preocupa que vaya creciendo el sector de familias y de personas que van necesitando”.

El titular de la Conferencia Episcopal remarcó que el rol de la Iglesia es “dar el aviso, dar el mensaje” frente a estas situaciones y sostuvo que “con una sinergia positiva de los sectores” y “una revisión de cosas que tengan que ver con ajustes sobre los sectores más postergados o más pobres” el escenario podría “rectificarse”.

La preocupación por la clase media y el aumento de la demanda social

Consultado sobre la situación de la clase media, Colombo consideró que “existe muy condicionada y con características especiales donde algunas partes de esa clase media ya tienen características de clase pobre, de clase baja”.

En ese sentido, describió un fenómeno que, según indicó, comenzó a hacerse visible en los últimos meses: “Algunos sectores que naturalmente como miembros de la comunidad participaban de las ayudas de Cáritas, hoy son los que vienen a pedir una mano para pagar una boleta, para pagar un servicio, inclusive para ser ayudados con un pasaje”.

“Estas cosas que antes no formaban parte del escenario habitual de la vida de la gente de este sector, sobre todo de clase media, hoy es parte de la contingencia y de la desesperación”, expresó.

También se refirió a las personas en situación de calle y cuestionó las miradas simplificadoras sobre quienes piden ayuda. “La mayoría de los que están pidiendo están porque realmente están mal, y en muchos casos han roto socialmente, por eso viven en la calle”, afirmó.

Colombo aseguró además que Cáritas Argentina atraviesa dificultades para responder a la creciente demanda. “Han bajado muchísimo estos aportes, y entonces a lo mejor hay ropa, pero no hay comida para dar”, señaló, al tiempo que destacó la importancia de la colecta anual prevista para junio.

Críticas a los discursos y defensa de la justicia social

Durante la entrevista, el arzobispo también se refirió a los discursos públicos vinculados a las políticas sociales y afirmó que “veíamos que se ejercía esta crueldad” cuando determinadas ayudas eran cuestionadas.

“Lo que se les daba o con lo que se les ayudaba era la forma de poderlos tener en una situación de paridad en la sociedad. No era riqueza, pero era ayuda”, sostuvo.

Además, defendió el concepto de justicia social. “La justicia social es la actuación del Estado o de aquel que tiene que ejercer una responsabilidad para suplir, en este caso, lo que es la pobreza, lo que es dificultades”, explicó.

Sin mencionar directamente al presidente Javier Milei, Colombo aclaró que la Iglesia evita las “calificaciones personales” y prefiere expresarse “sobre medidas” y “alcance de alguna determinación”.

Finalmente, al ser consultado sobre los índices de pobreza difundidos oficialmente, indicó que la Iglesia toma como referencia distintos indicadores, aunque aseguró que “la realidad nos va dando unos colores más afligentes”.