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La Iglesia se mete de lleno en la coyuntura y abre consultas por la situación social en el AMBA

La Conferencia Episcopal, a cargo de Marcelo Colombo, recibió a Jorge Macri, Juliana Santillán y a más de media docena de intendentes peronistas del Gran Buenos Aires para escuchar sus preocupaciones y brindarles sus puntos de vista.

Intendentes vienen alertando sobre las complicaciones sociales que provocaron los recortes de diferentes planes nacionales y provinciales. Foto: Episcopado Argentino

Intendentes vienen alertando sobre las complicaciones sociales que provocaron los recortes de diferentes planes nacionales y provinciales. Foto: Episcopado Argentino

El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Marcelo Colombo, “en el marco de la vocación de diálogo de la Iglesia con todos los sectores de nuestra patria”, se reunió con Jorge Macri; la diputada Juliana Santillán, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados; y con media docena de intendentes de la provincia de Buenos Aires.

Colombo tuvo una jornada más que intensa porque bien temprano recibió a los arriba mencionados y quedó más que a salvo de las “operaciones” que podría recibir si solo aceptaba el pedido de audiencia de los jefes comunales. Macri es hoy un aliado del Gobierno nacional mientras que Santillán es una de las voceras del gobierno de Javier Milei.

Por supuesto, cada uno de los grupos tuvieron su tiempo a solas con el presidente de la Conferencia Episcopal y nunca se dio un encuentro conjunto o cruce protocolar. “Tratamos de agrupar en un solo día las reuniones solicitadas porque Monseñor vive en Mendoza y viene pocas veces en el mes a Buenos Aires”, aclararon desde la Iglesia Católica. Malpensados, algunos suponían que trató de no quedar expuesto ante la ola de "odiadores" de cada uno de los bandos de la grieta, transformada en zanja repleta desechos.

Colombo escuchó las preocupaciones de cada uno de los visitantes pero también habló. Y a cada uno les expuso la preocupación de la Iglesia sobre la situación social, las adicciones, las complicaciones producidas por la caída del empleo y la ayuda alimentaria.

Los intendentes bonaerenses presentes fueron Ariel Sujarchuk, Jorge Ferraresi, Pablo Descalzo, Mariel Fernández, Fernando Espinoza y Andrés Watson, acompañados con los “ex” Mariano Cascallares y Gabriel Katopodis. La preocupación expuesta por los representantes de una decena de municipios del conurbano fue la misma que plantearon anteriormente cuando se convocaron al Ministerio de Economía y a Capital Humano.

“No hacemos nada en modo de advertencia. Pero la situación está muy complicada. Todo aumenta y la gente cada vez llega con menos recursos para paliar la olla. Además, parece que al gobierno nacional no le importa si tenemos recursos para asistir con comida o medicamentos”, relató uno de los presentes que pide “no dramatizar la situación social” pero advierte que “estamos yendo a todos lados diciendo lo mismo. Ojo, que no sabemos cuándo puede explotar todo”.

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Juliana Santillán escuchó las recomendaciones de Monseñor Marcelo Colombo. Foto: Episcopado Argentino

Juliana Santillán escuchó las recomendaciones de Monseñor Marcelo Colombo. Foto: Episcopado Argentino

Sin embargo, en el episcopado también manifestaron cierta preocupación por la merma en la asistencia alimentaria ejecutada por la Provincia de Buenos Aires con la suspensión del plan MESA, que llegaba a casi dos millones de familias mensualmente.

Las demandas y las angustias de los jefes comunales atraviesan todas las banderas políticas. Un grupo de intendentes del interior, la mayoría representantes del radicalismo y el PRO pero también con algunos peronistas incluidos, se presentarán ante la gobernación y la legislatura bonaerense para reclamarle a Axel Kicillof que los fondos de Infraestructura Municipal también puedan ser utilizados para paliar urgencias salariales.

Si bien el 80% de los empleados municipales están bajo la línea de pobreza porque los salarios apenas superan el mínimo vital y móvil, así y todo la plata no alcanza. Efectivamente en muchos casos hubo una sobredimensión de la planta del personal, hoy la cuestión social no habilita ningún despido para cerrar los números.

“Son muchos los problemas que se activan con la crisis económica. No solo la cuestión económica de las familias sino el endeudamiento, las adicciones, desde las drogas hasta la ludopatía… No es solo la comida”, alerta uno de los protagonistas de estos encuentros. Cada vez con más frecuencia se mezclan personas en situación de calle con alteraciones mentales, en las que el Estado, en cualquiera de sus jerarquías, suele estar sobrepasado y sin una respuesta adecuada.