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La historia de las ruinas de un acueducto del siglo XIX escondido en El Challao

El Gobierno declaró patrimonio cultural al antiguo acueducto de El Challao, una obra hidráulica colonial que hoy permanece oculta entre barrios y maleza.


El Gobierno de Mendoza declaró como Bien del Patrimonio Histórico Cultural y Natural de la provincia a los restos del histórico sistema de acueductos de El Challao, en Las Heras. La medida quedó oficializada mediante el Decreto 849, publicado en el Boletín Oficial, y apunta a proteger una de las obras hidráulicas más antiguas y simbólicas de la historia mendocina.

La declaración incluye la traza del antiguo acueducto, el cauce aluvional, el paisaje pedemontano y especialmente las ruinas de piedra ubicadas a metros de la avenida Champagnat. También contempla cualquier resto material que pueda encontrarse en la zona de El Challao y sectores de Ciudad vinculados a esta infraestructura colonial.

La decisión llegó después de años de pedidos de investigadores, vecinos y organizaciones que advertían sobre el deterioro y el riesgo de destrucción del lugar por el avance inmobiliario. Ya en 2016 se había presentado un proyecto en el Congreso para intentar declararlo Monumento Histórico Nacional, aunque nunca avanzó.

Los restos que quedan entre barrios y árboles

acueducto colonial el challo (uno)

El decreto provincial busca preservar los restos del sistema hidráulico colonial que llevaba agua desde El Challao hasta la antigua Plaza Pedro del Castillo.

Hoy, llegar hasta las ruinas del acueducto no es simple. Los restos quedaron prácticamente ocultos entre árboles, maleza y barrios privados del piedemonte lasherino. Para encontrarlos hay que frenar unos metros antes del comienzo del barrio Rucalén, sobre avenida Champagnat, e ingresar por un sendero improvisado de unos 100 metros entre ramas y arbustos. Por este recorrido, es de suma importancia agradecer al profesor José Carbó Tolosa, quien guio la expedición de MDZ hasta las ruinas del acueducto.

Después de atravesar esa vegetación aparece una postal inesperada: dos arcos de ladrillo y piedra que todavía siguen en pie pese al paso de más de dos siglos. La estructura permanece debajo de un sauce llorón y actualmente está cubierta parcialmente con una fibra plástica sostenida con piedras para protegerla de la lluvia y de posibles actos de vandalismo.

Entre ladrillos desgastados y bases de piedra todavía se puede ver parte de la ingeniería original de principios del siglo XIX. Los arcos de medio punto, construidos para salvar desniveles del terreno, continúan resistiendo en silencio en medio del crecimiento urbano de la zona.

La obra que llevó agua a la Mendoza colonial

acueducto el challao 1900

La construcción del acueducto comenzó alrededor de 1804 y quedó terminada hacia 1810, aunque algunos registros históricos ubican parte de las obras entre 1812 y 1814 bajo la dirección de Nicolás Santander. El sistema tenía unos 12 kilómetros de extensión y fue pensado para llevar agua de mejor calidad desde las vertientes de El Challao hasta el corazón de la antigua Mendoza.

Hasta ese momento, gran parte de la población consumía agua proveniente de acequias o filtrada artesanalmente entre piedras. El nuevo acueducto buscaba transportar “aguas claras” hacia la ciudad colonial mediante canales cubiertos, tramos subterráneos, cámaras de descompresión y estructuras de sedimentación que mejoraban la calidad del agua.

La obra desembocaba en una fuente octogonal ubicada en la actual Plaza Pedro del Castillo, entonces plaza principal de Mendoza. Allí los vecinos llenaban cántaros y recipientes para abastecerse. En una provincia atravesada históricamente por la escasez hídrica, el sistema representó un avance enorme para la época.

Una reliquia golpeada por el tiempo

El gran terremoto de 1861, que destruyó gran parte de Mendoza, marcó también el declive del acueducto. Muchas estructuras quedaron inutilizadas y las prioridades urbanas cambiaron completamente después de la tragedia. Con el tiempo, el sistema fue abandonado y quedaron dispersos algunos restos entre el piedemonte y sectores de la Ciudad.

A pesar de eso, durante buena parte del siglo XX todavía podían verse sectores del acueducto relativamente conservados. Una fotografía tomada en 1929 muestra a José Manuel Gil junto a un grupo de visitantes posando sobre las ruinas del acueducto durante un paseo por El Challao. La imagen terminó convirtiéndose en uno de los registros históricos más importantes de la obra.

acueducto 1929

Construido hace más de 200 años, el acueducto de El Challao todavía conserva parte de sus estructuras originales en pleno piedemonte mendocino.

Distintos estudios patrimoniales sostienen que estos restos representan mucho más que una construcción antigua. Son el testimonio material de cómo Mendoza logró desarrollarse en un territorio árido gracias a complejos sistemas de conducción y administración del agua.

El riesgo que aceleró la protección

acueducto colonial el challao (cinco)

Bajo árboles y cubierto por ramas, el antiguo puente de piedra de Champagnat resiste desde 1804 y ahora quedó protegido como patrimonio provincial.

Durante años, vecinos y organizaciones civiles alertaron sobre el peligro que enfrentaban las ruinas por el avance de proyectos inmobiliarios en el piedemonte. Documentos presentados ante organismos provinciales advertían que varias partes del antiguo trazado ya habían sido destruidas por movimientos de suelo, nivelaciones y modificaciones del terreno.

Incluso en los fundamentos del proyecto presentado en 2016 se señalaba que los barrios privados y desarrollos urbanos amenazaban con hacer desaparecer “los últimos testimonios materiales” del sistema hidráulico colonial. También se advertía sobre la pérdida de flora autóctona y la alteración de antiguos cauces aluvionales.

Con el nuevo decreto, Mendoza finalmente incorporó oficialmente estos restos a su patrimonio cultural y natural. Mientras los arcos continúan escondidos detrás de árboles y senderos improvisados, el viejo acueducto de El Challao sigue resistiendo como una huella silenciosa de la historia mendocina y de la eterna relación de la provincia con el agua.