Presenta:

¿Dónde vas cuando ya no te quedan fuerzas para seguir adelante?

Una reflexión sobre el cansancio profundo y la búsqueda de una paz capaz de sostener cuando todo parece agotarse.

¿Dónde reponés fuerzas? La mayoría de las personas se queda en silencio cuando escucha estapregunta.

¿Dónde reponés fuerzas? La mayoría de las personas se queda en silencio cuando escucha estapregunta.

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¿Dónde vas cuando estás agotado, sin resto, cuando ya no das más? ¿Cuál es tu manantial? ¿Dónde reponés fuerzas? La mayoría de las personas se queda en silencio cuando escucha estas preguntas. Un silencio distinto al de quien piensa. Más parecido al de quien, por primera vez, se da cuenta de que no tiene respuesta.

¿Dónde reponés fuerzas?

Rodrigo tenía 48 años y llevaba décadas funcionando a full. Cuando le hice esa pregunta me miró un momento, después miró al piso y luego me miró de nuevo. “No sé”, dijo. Y en esas dos palabras había algo que pesaba mucho más de lo que parecía. No fue el único. Una y otra vez, en conversaciones muy distintas con personas muy diferentes, pasa lo mismo. Algunos arrancan con una respuesta rápida: cuando estoy con mis hijos, cuando salgo a correr, cuando me meto en el trabajo. Respuestas reales, genuinas. Pero cuando les pregunto de nuevo, más despacio, si eso realmente los resetea por dentro, si los deja llenos de paz y de energía de verdad, el silencio vuelve. Porque en el fondo saben que no. Que esas cosas ayudan, alegran, distraen. Pero no terminan de llenar lo que está vacío.

UJERES
Un silencio distinto al de quien piensa.

Un silencio distinto al de quien piensa.

A veces nos quedamos en silencio, sin respuestas

Y ahí aparece algo importante. Porque ese vacío que ninguna actividad ni vínculo termina de saciar no es una falla. Es una pista. Algo adentro que indica que hay un tipo de reposo que todavía no encontraron. Una fuente que no se seca, que no depende del estado de ánimo ni de las circunstancias, que está disponible incluso cuando todo lo demás se derrumba. ¿Suena a demasiado? Yo entendería que sí, que es eso lo que parece. Pero puedo decirte, desde mi experiencia y desde tantas historias escuchadas, que ese lugar existe. Que hay personas que lo encontraron después de años buscando en todos lados menos ahí. Y que cuando lo encontraron, lo primero que sintieron no fue euforia sino algo mucho más simple y más hondo. Algo parecido a llegar. A ese sol suave y calentito en la cara de una tarde de invierno que no esperabas.

¿Tenés ese lugar? ¿Hay algo o alguien que cuando te acercás te devuelve la paz de verdad, no la paz de un rato sino la que permanece? ¿O todavía estás buscando sin saber bien qué es lo que buscás? No tenés que tener eso resuelto para hablar.

Escribime. Te escucho y te acompaño.

* Ángeles Trucchia. Acompañante espiritual.

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