La historia del Pasaje Babilonia contada por su vecina más antigua
En pleno centro, este pasaje combina silencio, pasado boxístico y memoria viva. El testimonio de Adela revela cómo era la zona antes de convertirse en vecindad.
El Pasaje Babilonia, ubicado en pleno centro de la Ciudad de Mendoza, es uno de esos espacios donde la historia urbana se reconstruye a partir de voces que aún la recuerdan. Pequeño, silencioso y casi oculto entre calles muy transitadas, el lugar conserva una identidad marcada por el paso del tiempo, el deporte y la vida comunitaria.
Entre calles donde transitan cientos de colectivos y miles de personas como es Rioja, a dos cuadras del ingreso de miles de autos a la ciudad por Vicente Zapata, entrando por el Pasaje Pardo, se hace una repentina pausa. Silencio, plantas por todas partes, el rayo del sol de lleno en la cara. Entraste al "famoso Babilonia".
Adela, la memoria viva del pasaje
A sus 100 años, Adela cuenta que es la vecina más antigua del Pasaje Babilonia y su testimonio se vuelve clave para entender el origen y la transformación del lugar. Su relato remite a un tiempo muy distinto al actual: “Era todo barro y tierra. Entonces, empezó la gente de a poquito a hacer sus casas”.
Su llegada al lugar data de hace más de seis décadas. En ese entonces, el barrio apenas comenzaba a consolidarse: “En el barrio éramos la señora de acá al lado y yo. Después vino el hotel… empezó a poblarse”.
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Más allá de los cambios, Adela destaca la esencia que aún se mantiene: “Vivimos tranquilos… todos los vecinos nos ayudamos, nos miramos y vemos si estamos bien… nos conocemos todos”. Y resume la vida en el pasaje con una frase que sintetiza su identidad: “Estamos todos los vecinos conformes con la cuadra porque además es casi en el centro”.
“¡Acá estamos en el famoso Babilonia!" dice Adela con tono orgulloso y recuerda con claridad la existencia del estadio que dio nombre al pasaje: “Jugaban boxeo por acá. Todo preparadito para eso estaba”.
Del estadio Babilonia al crecimiento del pasaje
El origen del nombre del pasaje está directamente vinculado al Estadio Babilonia, inaugurado en 1944 y convertido en un punto de encuentro social para los vecinos. En San Juan al 700 se realizaban espectáculos artísticos, bailes y veladas de boxeo que convocaban a multitudes y contaban con la presencia de figuras como Antonio Pángaro y Valeriano Mesa.
Según relataron desde el propio pasaje, la denominación surgió como homenaje a ese espacio: “Hace muchos años atrás en esta zona había un estadio que se llamaba Babilonia… por eso le pusieron así al pasaje” comenta un trabajador del Hotel Milena que se encuentra allí dentro.
Tras la demolición del estadio, comenzó el proceso de urbanización: “Cuando demolieron todo el estadio, empezaron a vender los lotes… y se llenó el hotel”, explicaron. Ese crecimiento dio forma al actual entramado, con viviendas y un hotel que mantiene la actividad en la zona.
Un rincón de calma en medio de la ciudad
El Pasaje Babilonia se puede ingresar por calle Pardo y está rodeado por San Juan, Don Bosco y Rioja. Su bifurcación central y su escala reducida lo convierten en un espacio singular dentro del centro mendocino.
Hoy, esa configuración se traduce en una característica que repiten tanto vecinos como visitantes: la tranquilidad. “Es súper tranquilo porque el predio está cerrado, entonces entran los vecinos y los pasajeros del hotel”. Esa misma percepción se replica en quienes llegan ocasionalmente. Un hombre que esperaba en su vehículo a un familiar que tenía un turno médico en la zona señaló que elige el lugar “porque no hay colectivos y hay mucho silencio”. Otro trabajador que buscaba a un cliente coincidió en que se trata de “un lugar muy, muy tranquilo en el medio del caos de la ciudad”.
Así, el Pasaje Babilonia no solo remite en su nombre a la antigua Babilonia, sino que encuentra su verdadero valor en relatos como el de Adela, donde la historia deja de ser un dato y se convierte en memoria viva.