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La crisis chilena vista desde Mendoza: el 80% percibe mayor inseguridad como herencia del estallido social

Más del 80% de los mendocinos sentencia que Chile es menos seguro tras el estallido social de 2019.

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La percepción de seguridad que históricamente Chile proyectó desapareció para los habitantes de la provincia de Mendoza. La crisis de orden público que irrumpió con el estallido social de 2019 modificó profundamente la imagen del país vecino, llevando a la mayoría de los mendocinos a considerar que la estabilidad chilena sufrió un deterioro irreversible.

El diagnóstico

El 18 de octubre de 2019 constituyó un quiebre en la estabilidad institucional de Chile. Lo que comenzó con el alza del pasaje del Metro de Santiago escaló rápidamente a un Estallido Social que visibilizó profundas desigualdades y exigencias de reforma estructural.

A seis años de aquel suceso, el país transita con una crisis de legitimidad y orden público que redefine su perfil en la región, un cambio que la ciudadanía mendocina identifica con claridad.

Una encuesta realizada entre lectores de MDZ para evaluar la visión local sobre este proceso reveló un sentimiento unificado respecto al impacto del suceso:

  • Al preguntar sobre el principal resultado o consecuencia de las protestas, el 68,6% de los mendocinos que participó en la consulta afirmó que el saldo fue el "Deterioro del orden público e inseguridad". Esta cifra superó ampliamente la opinión de que hubo "Avances sociales y políticos" (18,8%) o que no existió "Ningún cambio estructural significativo" (12,7%).

  • Complementariamente, más del 80% de los participantes considera que Chile hoy es un país más inseguro como consecuencia directa de ese quiebre social.

La contundencia de estas cifras establece un cambio de paradigma. La percepción en la frontera deja de ver a Chile como la nación más segura de la región, enfocando el estallido como un evento que degradó la seguridad, un elemento que históricamente funcionó como un atractivo económico y turístico para los argentinos.

Las noticias sobre la inestabilidad chilena, sumadas a los indicadores que muestran un aumento en los delitos de mayor connotación social y la profesionalización del crimen organizado en ambas naciones, generan una percepción de vulnerabilidad desde el lado argentino.

El origen del quiebre: ¿qué fue el estallido social de 2019?

El estallido social chileno definió un periodo de movilización masiva que se extendió desde octubre de 2019 hasta marzo de 2020. El evento inició con protestas estudiantiles contra el alza de la tarifa del transporte público en Santiago, pero evolucionó rápidamente hacia manifestaciones que expusieron las profundas desigualdades económicas y sociales del modelo chileno (principalmente en pensiones, salud y educación).

El clima de confrontación y daño material que produjo este periodo no tiene precedentes recientes. La Fiscalía Nacional registró 11.156 denuncias por saqueos y delitos contra la propiedad en ese breve lapso. Un dato técnico que ejemplifica el colapso en el control estatal es que el 70,9% de los imputados en esas causas permanece como desconocido.

Junto a la destrucción de infraestructura, la violencia institucional marcó el periodo. Se documentaron 464 víctimas de trauma ocular, lesiones causadas por el uso de proyectiles policiales. La controversia política, instalada por frases como "Estamos en guerra contra un enemigo poderoso" del expresidente Sebastián Piñera, acentuó una polarización que hoy erosiona la cohesión social y dificulta la recuperación del orden.