Crisis productiva: se multiplica el cierre de empresas, quiebras y despidos
El saneamiento de los números macro de la economía, no alcanza para activar a la economía real. La baja del consumo y las importaciones aceleran la crisis.
A dos años del inicio del gobierno de Javier Milei, la economía vive un ciclo de cierre de empresas, despidos, suspensiones y quiebras que se multiplican en todo el país. Aunque el Ejecutivo festeja la aprobación de la Reforma Laboral, y saca pecho por el ordenamiento de las cuentas públicas, la economía real sufre una histórica caída del consumo, una apertura de importaciones demoledora para algunas actividades y una reconfiguración del esquema productivo que ofrece muchas más preguntas que certezas.
En los últimos meses, la lista de compañías afectadas sumó nombres emblemáticos de la industria nacional, mientras que las estadísticas muestran que la conflictividad laboral se intensificó tras las elecciones legislativas de octubre de 2025.
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Industria bajo presión
Una de las más emblemáticas es Fate. La empresa comandada por un histórico empresario como Madanes Quintanilla anunció el cierre definitivo de su planta que contaba con una capacidad de producción superior a cinco millones de neumáticos por año, y procedió al despido de 920 trabajadores. La decisión se dio en medio de un escenario adverso para el sector, afectado por la competencia importada.
En la industria alimenticia, la crisis golpea con fuerza. Lácteos Verónica mantiene paralizadas sus tres plantas en Santa Fe y acumula meses de deuda salarial. Unos 700 puestos de trabajo están en riesgo, mientras crece la incertidumbre sobre una eventual venta de la firma. Esta crisis se generó meses después de que se decretara la quiebra de otra histórica láctea, La Suipachense, dejando atrás a 140 trabajadores.
Aunque el consumo de pollos crece como nunca de la mano de la caída histórica del consumo de carne vacuna, las empresas del sector sufren. El caso de la avícola Granja Tres Arroyos es paradigmática. Suben las ventas, pero la empresa acumula cheques rechazados, deudas en salarios, aguinaldos y horas extras.
En el sector de bebidas, Cervecería Quilmes inició un proceso de reestructuración en su planta de Zárate. De los 260 empleados iniciales, la dotación se reducirá a 80, tras un esquema de retiros voluntarios que implica un recorte significativo frente a la caída de la demanda.
La crisis también impacta en cadenas comerciales. La Anónima advirtió sobre dificultades para sostener la rentabilidad en un contexto que su gerente general calificó como adverso para el supermercadismo formal.
Textiles y metalúrgicas, entre las más afectadas
El sector textil es uno de los más golpeados por la apertura importadora. Grupo Dass desvinculó a más de 40 trabajadores en Misiones y advirtió que su producción solo está garantizada hasta mitad de año. Emilio Alal cerró definitivamente sus plantas en Corrientes y Chaco, dejando sin empleo directo a más de 260 operarios.
En Santiago del Estero, Coteminas redujo su plantilla de 1.200 a 400 empleados en pocos meses, con más de 110 despidos recientes y la posibilidad de nuevas desvinculaciones. La empresa atribuyó la medida a la caída de ventas y al ingreso de productos importados a bajo costo.
En la rama metalúrgica y siderúrgica, Acindar acumuló múltiples suspensiones y despidos entre 2024 y 2025, con miles de trabajadores alcanzados por paradas temporales de producción. La firma forma parte del grupo ArcelorMittal y es uno de los principales actores del acero en el país.
También en Santa Fe, la metalúrgica Fornax SRL anunció su cierre definitivo y propuso pagar menos del 50% de las indemnizaciones correspondientes.
En Tierra del Fuego, Aires del Sur (ADS) solicitó su quiebra y dejó a 140 trabajadores sin cobrar salarios desde diciembre. En el mismo polo industrial, Sueño Fueguino suspendió a 71 empleados por tres meses para evitar despidos, ante la retracción de pedidos.
En el sector automotor, General Motors Argentina redujo su plantilla a casi la mitad en menos de dos años y confirmó un esquema intermitente de producción para 2026 en su planta de Alvear, Santa Fe.
La crisis también llegó al segmento de servicios profesionales. PwC Argentina quedó en el centro de versiones sobre despidos masivos en el denominado Acceleration Center. Aunque no hubo confirmación oficial sobre cifras, trascendió que las desvinculaciones podrían alcanzar a cientos de empleados en el país.
Radiografía de la conflictividad laboral
Un relevamiento sobre conflictividad laboral entre enero de 2024 y febrero de 2026 registró al menos 717 casos en todo el país. El 62,1% correspondió a la industria, seguida por servicios, comercio y el sector primario.
Los despidos explicaron el 63,6% de los conflictos, seguidos por cierres (12,3%) y suspensiones (10%). Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, el promedio mensual de casos casi se duplicó.
Las pymes concentraron la mayor proporción de conflictos, aunque también se registraron casos en conglomerados extranjeros y grandes empresas. En paralelo, datos oficiales muestran que desde diciembre de 2023 se perdieron más de 21.900 empresas en el país, con catorce meses consecutivos de caída en la cantidad de empleadores registrados.
Con un escenario que combina ajuste fiscal, apertura comercial y retracción del mercado interno, el mapa productivo argentino exhibe señales de fragilidad. La expansión de los conflictos laborales y el cierre de plantas en distintas provincias configuran un panorama de creciente incertidumbre para el empleo y la actividad económica.



