Mario Grinman sobre el cierre de empresas: "Algunos vamos a quedar en el camino, pero es el precio que hay que pagar"
Tras la reunión del G6 con el Gobierno, el presidente de la Cámara de Comercio, Mario Grinman, manifestó su apoyo al plan económico
Adorni recibió al grupo de los 6. Ellos apoyan el plan pero advierten que así muchos de ellos no podrán seguir funcionando, y no es por las tasas municipales.
El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, ratificó el respaldo del sector comercial al programa económico del Gobierno y a la reforma laboral en debate, aunque advirtió sobre el impacto que el actual contexto tiene sobre las empresas.
Las declaraciones se produjeron luego de la reunión que el denominado Grupo de los Seis (G6) mantuvo en la Casa Rosada con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Allí se analizó el proyecto de modernización laboral que el Senado se dispone a sancionar y se repasó la evolución de la actividad económica.
En ese marco, Grinman sostuvo que el saneamiento de las cuentas públicas y la estabilidad monetaria son condiciones necesarias para el funcionamiento de la economía, aun cuando el proceso tenga efectos recesivos sobre el consumo y que “algunos vamos a quedar en el camino, pero es el precio que hay que pagar para tener una Argentina normal”.
El titular de la CAC señaló que la caída en los niveles de venta afecta de manera directa al sector comercial, uno de los más expuestos a la pérdida de poder adquisitivo y al reordenamiento de precios relativos. No obstante, indicó que existe expectativa de recuperación hacia el segundo semestre, en caso de consolidarse la desaceleración inflacionaria y avanzar medidas que reduzcan la carga tributaria.
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Grinman destacó además la fluidez del diálogo con el ministro de Economía, Luis Caputo, y con el propio Adorni, y remarcó que el sector empresarial valora la decisión oficial de mantener el déficit cero.
Respecto de la reforma laboral, sostuvo que su aprobación forma parte de un conjunto de cambios estructurales que, según la visión de la entidad, permitirían al sector privado volver a contratar y expandirse una vez estabilizada la macroeconomía. En ese sentido, consideró que la desregulación económica y la actualización del marco laboral son herramientas necesarias para mejorar la competitividad.
“No es un camino fácil, pero el rumbo es el correcto”, concluyó el dirigente mercantil, al reafirmar la posición de la CAC frente al actual proceso económico.
El apoyo del G6 a la reforma laboral
El Gobierno nacional volvió a exhibir sintonía con el núcleo más influyente del empresariado argentino al recibir en la Casa Rosada al denominado Grupo de los Seis (G6), en un encuentro atravesado por la inminente sanción de la reforma laboral y la defensa cerrada del equilibrio fiscal como ancla del programa económico.
La reunión, encabezada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el secretario de Comunicación, Javier Lanari, reunió a representantes de los principales sectores productivos y financieros. Participaron Francisco Gismondi (Asociación de Bancos Argentinos), Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio de Buenos Aires), Mario Grinman (Cámara Argentina de Comercio y Servicios), Gustavo Weiss (Cámara Argentina de la Construcción), Nicolás Pino (Sociedad Rural Argentina) y Rodrigo Pérez Graziano (Unión Industrial Argentina).
El eje central fue el proyecto de modernización laboral que el Senado se dispone a convertir en ley. Para el oficialismo, la iniciativa representa una pieza clave para reducir la litigiosidad, incentivar la contratación formal y mejorar la competitividad. Para el G6, se trata de una condición necesaria —aunque no suficiente— para acelerar la recuperación.
En paralelo, se repasaron los últimos datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundidos por el Indec, que marcaron un crecimiento acumulado del 4,4% en 2025, un número celebrado tanto por el Gobierno como por el sector privado como señal de cambio de tendencia.
Fuentes que participaron del encuentro resumieron el nuevo clima con una frase elocuente: “Hoy es más importante tener un gerente de producción que un gerente financiero”, en alusión al descenso de la inflación y a la expectativa de que la rentabilidad vuelva a estar asociada a la actividad real y no a la especulación.
Dentro del G6, las posiciones más críticas provinieron de la Cámara Argentina de la Construcción —a la que el presidente Javier Milei llegó a cuestionar públicamente— y de la Unión Industrial Argentina. La UIA mantuvo en los últimos meses cruces con el Ejecutivo por la presión impositiva y el impacto de la apertura comercial, en un debate que también involucró al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y al titular de Techint, Paolo Rocca.
Aun así, los canales institucionales no se interrumpieron. La semana pasada, el presidente de la UIA, Martín Rapallini, se reunió con Caputo para presentar propuestas orientadas a dinamizar el crédito al consumo, reducir la carga fiscal y generar incentivos para sectores afectados.
En un comunicado reciente, la UIA afirmó que el G6 “reafirmó su vocación de diálogo institucional” y su compromiso con la inversión, la creación de empleo y el fortalecimiento del sector productivo.


