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La arquitecta argentina que descubrió su verdadera pasión "de grande" y conquista al mundo con su arte

Hace años, la argentina Fanny Finchelman cambió la arquitectura por la vitrofusión, técnica con la que hoy deslumbra en las galerías de Europa y Estados Unidos.

Fanny Finchelman descubrió la vitrofusión en 2001 y, desde entonces, no la soltó.

Fanny Finchelman descubrió la vitrofusión en 2001 y, desde entonces, no la soltó.

Gentileza Fanny Finchelman

Fanny Finchelman estudió Arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba, se recibió y comenzó a dar sus primeros pasos profesionales en un estudio. Todo iba bien. Había cumplido su objetivo. Sin embargo, sabía que no quería quedarse y seguir con la rutina laboral en modo automático, sino que su deseo apuntaba a continuar formándose, pero, a miles de kilómetros de su ciudad natal.

Vivió su juventud en el país en el marco de la última Dictadura Militar. Decidida a realizar una maestría en el exterior, comenzó a analizar las posibilidades que tenía para llevar a cabo su nueva meta. Fue entonces que apareció la oportunidad de cursar la maestría en Planificación Urbana y Regional en la Facultad de Arquitectura del Technion, en Haifa, Israel.

Luego de convencer a sus padres, a los 26 años emprendió su viaje sin saber que esa decisión cambiaría su vida por completo, ayudándola a encontrar su verdadera pasión y su actual motor de vida: la vitrofusión.

En mi studio de Arquitectura, Fanny Finchelman
Fanny Finchelman en su estudio de arquitectura.

Fanny Finchelman en su estudio de arquitectura.

De Córdoba a Haifa: la vida de una argentina en Israel

Fanny llegó a Israel un domingo de 1978. Era la primera vez que salía sola de la Argentina por lo que, para sus ojos de recién graduada, todo era nuevo y fascinante. “Lo primero que me sorprendió fue que el domingo fuese un día hábil”, recordó la artista en diálogo con MDZ.

“Todo me llamó la atención: desde la tremenda variedad de razas, procedencia e idiomas de la población, así como la pobre vegetación, la seguridad en las calles y la amistad y el apoyo que había entre los vecinos”, contó Finchelman, y destacó: “Pero, en especial, lo que más me impactó fue la falta de todo lo que para mí había sido obvio en Argentina: transporte público, agua a borbotones, televisión, variedad de productos en los almacenes y la sequía”.

Fanny Finchelman
Fanny Finchelman en Tel Aviv.

Fanny Finchelman en Tel Aviv.

Sin dudas, era un mundo totalmente distinto y, por más expectativas y ganas que tuviera, no fue tan sencillo el proceso de acostumbrarse a las diferencias de la vida cotidiana. “Aun así, me maravillaba estar viviendo como dentro de un libro de historia de los que había estudiado en el secundario, y que me habían parecido tan lejanos en el tiempo y el espacio”, aseguró.

En Israel, Fanny estudió, creció, aprendió nuevas costumbres, otra cultura, trabajó como urbanista y desarrolló una carrera sólida. Pero, años más tarde, decidió volver a la Argentina por el trabajo de su marido. No obstante, su lazo con Israel no se cortaría, todo lo contrario, puesto que fue y volvió varias veces.

“La Argentina siempre va a ser el lugar en el que está mi corazón. Mi personalidad, mi idiosincrasia y mi cultura son argentinas, y me sentí siempre muy a gusto allí, como ‘una más’. Y, a pesar de eso y, de que sigo teniendo familia en Buenos Aires y en Córdoba, mi alma inquieta siempre buscó nuevos horizontes porque cuando te vas de un lugar por largo tiempo, ya no perteneces realmente a ninguno. Ya no pertenezco en Argentina, y tampoco pertenezco en Israel, ni -probablemente- en ningún lado”, reflexionó Fanny, manifestando el sentir de cualquier viajero.

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Fanny junto a sus compañeros del primer año de Arquitectura en 1971.

Fanny junto a sus compañeros del primer año de Arquitectura en 1971.

El flechazo con el vidrio: qué es la vitrofusión

Ya en Argentina, la recomendación de una amiga le cambiaría la vida. Corría el año 2001 cuando Liliana le mostró por primera vez algunas de las piezas que realizó en un taller de vitrofusión, a cargo del artista Miguel Diez. Según recuerda, fue amor a primera vista. “Descubrí lo hermoso que es trabajar y crear con ese material, las miles de posibilidades que ofrece. Empecé a ir al taller de Miguel y lo disfruté a cada minuto, durante los 5 años que fui”, contó Fanny.

Ante la pregunta de esta periodista, Fanny explicó que la vitrofusión “es una de las varias técnicas artísticas para trabajar el vidrio, que consiste en fundir piezas de vidrio en un horno especial de alta temperatura, para que se unan entre sí y adquieran las formas y colores deseados”.

Fanny Finchelman
Fanny Finchelman llegó a exponer en la Bienal de Art Basel en Basilea y en el Art Miami 2025.

Fanny Finchelman llegó a exponer en la Bienal de Art Basel en Basilea y en el Art Miami 2025.

“Durante el proceso, se trabaja en frío cortando, superponiendo y componiendo diferentes capas de vidrio a las que también se pueden agregar esmaltes, metales, y otros materiales para luego poner todo en un horno a temperaturas que suelen oscilar entre 700 y 830 °C, para fusionarlos más o menos, dependiendo del efecto deseado. Al enfriarse de manera controlada, el vidrio se solidifica formando una pieza diferente, única y estable”, precisó la artista.

Años más tarde volvería a Israel, pero, habiendo descubierto el arte del vidrio, no trabajaría como Urbanista nuevamente. Entonces, pensó en empezar a explotar la vitrofusión en Medio Oriente. “Era un arte muy poco desarrollado en Israel, y decidí dedicarme a enseñar y a crear con esta técnica”, manifestó. Poco a poco, entendió que su público serían las personas mayores, puesto que a los jóvenes les quedaba poco tiempo después del trabajo.

Armó su estudio, lo equipó y comenzó a enseñar. “Me encantaba enseñar, tengo algo innato para eso”, manifestó. Sin embargo, a la hora de exponer, la realidad era otra. “No me fue tan bien exponiendo y vendiendo mis trabajos porque Israel es un país muy pequeño, y el público que invierte en arte es muy reducido”, confesó.

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Fanny Finchelman encontró en el vidrio su medio de expresión.

Fanny Finchelman encontró en el vidrio su medio de expresión.

Del taller al circuito internacional

Con el tiempo, decidió dar un paso más: buscó nuevas fronteras para compartir su obra. Fue en 2023 cuando Fanny comenzó a contactar curadores y galerías en Europa y América. “Increíblemente, en el lapso de un año mi carrera artística se disparó”, celebró la artista que llegó a destacadas ferias de arte internacionales en Europa y en Estados Unidos.

Sus ya emblemáticas flores de vidrio brillaron en ferias internacionales como Art Basel en Basilea, la Monaco Signature Exhibition, Affordable Art Fair en Nueva York y Art Miami 2025, en donde desarrolló una instalación especialmente creada, donde sus ya emblemáticas flores de vidrio fueron protagonistas.

Hoy, su trabajo vive un momento de expansión y visibilidad únicos. “Soy una persona curiosa y dinámica, siempre entusiasmada por probar algo nuevo y lo repetido me aburre. Consecuentemente, mi arte también es así: cambiante, innovador y dinámico”, dice Fanny a MDZ.

Fanny Finchelman
Fanny Finchelman llegó a exponer en importantes galerías de arte de Europa y Estados Unidos.

Fanny Finchelman llegó a exponer en importantes galerías de arte de Europa y Estados Unidos.

Pese a haber elegido otro camino distinto al que planeó a la hora de estudiar, sigue teniendo a la arquitectura muy presente en su vida y a la hora de trabajar. Encontró la forma de unir los dos mundos, manteniendo contacto con arquitectos y diseñadores para integrar sus piezas en espacios interiores y exteriores. Su formación como arquitecta le da un plus: “Puedo adaptar cada obra al entorno, para que dialogue con la luz y los materiales del lugar”.

Reinventarse en la tercera edad: “Nunca fue una opción bajar el ritmo”

A los 73 años, Fanny sigue a toda marcha. Se supo reinventar y planea seguir haciéndolo, “buscando siempre nuevos caminos, nuevas técnicas, nuevas oportunidades, nuevos horizontes donde poder desarrollar mi arte y a mí misma como persona”.

“Para mí la tercera edad no es más que la continuación de la segunda, al mismo ritmo (mientras se pueda), con la misma curiosidad y las mismas ganas y eso sí, con mucha más sabiduría, conociendo mis límites y aceptándolos, y entendiendo mucho mejor cuál es mi finalidad en el arte, así como en la vida”, reflexionó la artista.

Fanny Finchelman
Fanny decidió seguir estudiando en el exterior, encontrando una nueva forma de vida.

Fanny decidió seguir estudiando en el exterior, encontrando una nueva forma de vida.

Su filosofía de vida se traduce en su obra: “Cuando algo se rompe, puede recomponerse en algo más bello”. Y el vidrio, como ella misma, es prueba de ello. “El vidrio me enseñó a soltar, a entender que todo es efímero y que lo que vale en la vida son los afectos y no los objetos, porque estos últimos son reemplazables, y por lo general cuando se van dejan lugar para mejores”, profundizó.

Fanny Finchelman
La obra de Fanny Finchelman.

La obra de Fanny Finchelman.