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Keno, el mendocino que fue secuestrado a los 20 años y hoy cuenta su historia

Eugenio Paris estuvo 60 días secuestrado en el exD2 y luego preso en distintas cárceles del país. La historia de Keno.

Eugenio Paris keno secuestrado durante la dictadura en el D2 (10)
Marcos Garcia / MDZ

En 1976 Eugenio Paris -el Keno como le decían sus amigos- estudiaba medicina, era cajero en una cervecería, estaba de novio con Viviana y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores. En mayo, mientras trabajaba un golpe comando de tres personas entró a la cervecería y lo detuvo.

La entrevista completa de Eugenio Paris

Eugenio Paris, su historia completa

Eugenio Paris, su historia completa

La historia de Keno

Le vendaron los ojos, lo ataron y lo metieron al baúl de un auto. En solo segundo lo llevaron de San Martín y Vicente Zapata hasta el D2 ubicado en Belgrano y Virgen del Carmen de Cuyo. Recordó que entró por el estacionamiento a punta de patadas e insultos. Siempre con los ojos vendados lo marearon y las únicas imágenes que guarda son las que pudo ver por la parte baja de la venda.

“Ahí perdés la noción del tiempo y el espacio. No sabés si son horas o minutos, si es de día o es de noche”, contó a MDZ.

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Eugenio Paris en la celda donde estuvo 60 días secuestrado.

Eugenio Paris en la celda donde estuvo 60 días secuestrado.

Fue directo a la sala de interrogatorios donde lo obligaron a desnudarse y lo picanearon para que hablara. “Ellos ya sabían todo de tu vida, solo querían que dieras nombres, pero no era un interrogatorio para tener información”, agregó.

Después logró ponerse algunas de las prendas y se aseguró de colocarse las medias ante las burlas y golpes de los torturados. “Era lo único que tenía que me recordaba a mi mamá, no me lo iban a quitar”, relató.

Eugenio Paris keno secuestrado durante la dictadura en el D2 (6)
El pasillo con las celdas del exD2

El pasillo con las celdas del exD2

Una vez en los calabozos la vida se convirtió en una sucesión de abusos, violencia, golpes, sesiones de torturas y violaciones. A las mujeres las violaban en los pasillos o en las celdas para que el resto escuchara, a los hombres los violaban en otros lugares. “Eramos números, nos despojaron de todo, nuestros cuerpos no eran nuestros”, dijo.

Durante los 60 días que Keno estuvo en el D2 vio como uno de los guardias convirtió en una esclava sexual a una de las mujeres secuestradas, escuchó decenas de veces como violaban a su novia, vio agonizar Rosario Anibal López (un policía de San Luis y militante peronista) y fue testigo de una trágica pirámide humana en la que obligaron a unos doce secuestrados a apilarse unos sobre otros hasta que murió aplastado uno de los que estaba en la base.

Duele, duele, duele hasta hoy. Pero ese dolor es mío. Yo lo que no quiero es que la historia se repita, que esto no vuelva a pasar nunca más”, repitió Keno.

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Entre su relato destacó el olor del terror que emanaban los cuerpos ultrajados de los secuestrados mezclados con heces, orines y sangre. El frío de las celdas, los ratos que pudo dormir en posición fetal en la pequeña celda de 1,50 metros y los ratos en soledad en la que se contaban sus historias entre susurros para no llamar la atención de los guardias.

También se quedaron grabados en su memoria los zapatos: los borcegos militares, los zapatos y los dobladillos prolijos de los jueces y las sotanas de los sacerdotes. “En la oscuridad de las vendas se agudizan otros sentidos, podíamos diferenciar pisadas, perfumes, formas de moverse”, relató.

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Keno hoy da visitas guiadas en el Espacio de la Memoria.

Keno hoy da visitas guiadas en el Espacio de la Memoria.

Después fue trasladado a la penitenciaría Boulogne Sur Mer, luego a la Plata donde estuvo cinco años y finalmente en Rawson donde fue liberado en diciembre de 1983. Ese mismo día se fue a una plaza a ver pasar la gente.

La libertad no fue como esperaba. No volvió a estudiar aunque siguió leyendo libros historia, estuvo soltero varios años y no lograba darle sentido a su vida hasta que conoció a Sonia, una docente que fue su sostén en los momentos más oscuros. Trabajó y logró montar una remisería con otros socios. No tiene hijos, está jubilado e integra organismos de derechos humanos. “Entre los ex presos políticos hablamos, nos contamos las cosas, lo que nos pasó, es terapia”, dijo. Además, guía ad honoren los recorridos por el exD2.