Independiente Rivadavia, es cielo y es azul y fiel campeón del fútbol
No me pidan que no siga llorando de emoción y riendo tontamente por la primera gran estrella de Independiente Rivadavia, lograda anoche en Córdoba. Hazaña.
En una final de Copa Argentina electrizante Independiente Rivadavia consigue su primera estrella en el fútbol grande de Argentina. Hazaña del equipo de Alfredo Berti.
He escrito sobre la muerte de amigos muy cercanos antes del entierro porque aprendí muy rápido que el periodismo es la primera versión de la historia, la más inmediata, la crónica que intenta capturar cualquier cosa que sea de interés, pero debo advertir que escribir sobre la primera gran estrella de Independiente Rivadavia me está siendo difícil, muy.
Voy ser totalmente honesto, o lo que más puedo acercarme a eso: no escribiré en función del SEO, ni de Google, ni de ChatGPT ni de nada que no me salga mientras lo hago. Prometo que voy corregir antes de publicar esta crónica de un hincha de la lepra, o los azules, o los caudillos del parque. Prometido.
La cuenta de Twitter Out of Context Libertadores, 15 minutos después del penal de Sebastián Villa, escribió: "Bienvenido, Independiente Rivadavia, a la bendita Copa Libertadores 2026".
Independiente Rivadavia
No pude ver los penales que terminaron con Independiente Rivadavia campeón de la Copa Argentina. Ya me había pasado en la semifinal contra River.
Se puede lo que se puede y nada para objetar. En otra vida quizá pueda o me importe un bledo el fútbol. O naceré en Groenlandia.
El fútbol es uno de los tantos hechos insólitos de la Argentina. Aquí no es un simple deporte, una actividad física para cultivar el cuerpo. No, ni cerca.
Fútbol argentino
El fútbol argentino es religión, pasión, fanatismo, adrenalina, psicosis. Un delirio, si uno se detiene a pensarlo. El árbitro del partido de anoche muy a tono con esto que describo: lisérgico, hongueado. Solo restó que tomara el balón con sus manos y lo metiera en el arco de Centurión, lo cual lo elevo como propuesta para que no perdamos tiempo en jugar al fútbol.
En este conglomerado, quién más, quién menos, a las dos horas de un partido termina olvidándose de la frustración si su equipo perdió o alargando todo lo que se pueda una victoria.
El equipo más ganador en la historia del CSIR en la última asamblea.
Por eso los que somos leprosos, sabemos perfectamente que esto de llenar canchas de fútbol, nuestro pionero y siempre de vanguardia Estadio Bautista Gargantini o La Catedral, tal como la bautizó el periodista deportivo Juanjo Martínez, es lo clásico. E incluso copar los estadios que pinten donde pinte, como ha quedado sentado en esta gira alocada que a veces propone la Copa Argentina. Ir a la cancha está en nuestro ADN.
Hemos tenido más de ésas que de las buenas, las "normales", las que podrían alentar a los que alientan.
En las décadas del 50, 60 y el 70, la gran mayoría de los equipos de la Liga Mendocina que participaban del campeonato local, esperaban las fechas en las que enfrentaban a Independiente. Las recaudaciones que se obtenían caían en las arcas de los clubes como maná del cielo. En esos tiempos había hinchadas de ambos equipos, como suele ocurrir en el mundo en general, digamos.
Cuando me hice fanático de la Lepra (no tenemos simpatizantes, para mal o para bien, sino fanáticos, eso es lo que somos y para qué lo vamos a negar), justo agarré la que hasta hace dos semanas fue la mejor campaña de un equipo en un Torneo Nacional.
La mítica de 1982, en la que teníamos un equipazo que se colocó entre los cuatro mejores del torneo. Nos eliminó el Ferro de Timoteo Griguol, que luego salió campeón. Y yo volvía a mi casa en aquella campaña haciendo callar a los que me habían llevado a la cancha para oír sin molestias en la radio el comentario del partido de Hugo Cacho Cortéz.
Pero eso es una minucia comparado al presente azul y no soy despectivo con aquel hito. Es tan colosal lo obtenido ayer que supera, incluso, al propio club. Tenía 12 cuando pasó y creo que la "parcialidad" leprosa hoy es tan ruidosa, tan constante en el aliento y los cánticos y ese quilombo de energía paranormal, porque, de verdad, mucho más no había para hacer en la cancha.
Mala organización deportiva, bajón en la calidad de futbolistas en la Primera, las inferiores una metáfora, dirigentes muy dañiños, muy codiciosos, sabiondos con dinero ajeno. No generalizo ni digo que fuimos varia décadas un desastre. Pero casi. Estoy seguro que pasaron cosas muy buenas, pero nada muy memorable.
¿Qué dice la Inteligencia Artificial sobre el nuevo campeón de la Copa Argentina?
Copa Argentina
Mientras acabo de escribir el párrafo anterior se me ocurrió preguntarle al tipo que está dentro de Google Gemini en mi computadora, lo siguiente: ¿Cómo resumir el campeonato obtenido por Independiente Rivadavia de la Copa Argentina?
Y el tipo éste me respondió, al toque, lo que reproduzco textualmente, entre muchas risas porque Gemini ya dice la "lepra":
"¡Absolutamente! El campeonato de Independiente Rivadavia en la Copa Argentina fue histórico y épico. Aquí tienes un resumen de los puntos clave:
El Título Histórico
Primer Título Nacional Absoluto: Es la primera estrella a nivel nacional en la historia de Independiente Rivadavia y también el primer trofeo de Primera División o Copa Nacional para un club de la provincia de Mendoza.
Clasificación a la Copa Libertadores 2026: Con la obtención del título, el club mendocino aseguró su pase a la fase de grupos de la Copa Libertadores por primera vez en su historia.
La Final Dramática
El partido decisivo fue contra Argentinos Juniors y se jugó en el Estadio Monumental Presidente Perón (de Instituto) en Córdoba.
Resultado: Empate 2-2 en los 90 minutos (más adición) y victoria por 5-3 en la definición por penales.
Goles de Independiente Rivadavia: Álex Arce y Matías Fernández.
Desarrollo
La "Lepra" llegó a estar en ventaja de 2-0.
Sufrió las expulsiones de Maximiliano Amarfil y Alejo Osella, terminando el partido con nueve jugadores. También fue expulsado el DT Alfredo Berti.
Argentinos Juniors logró el agónico empate 2-2 en el tiempo de adición (minuto 97).
Héroe en los Penales
El arquero Gonzalo Marinelli (que había entrado por lesión de Ezequiel Centurión) se convirtió en figura al atajar dos veces el remate de Tomás Molina (el primero fue anulado por adelantamiento del arquero).
Gol de la Victoria: El capitán Sebastián Villa convirtió el quinto y definitivo penal, desatando el festejo.
En resumen, fue una final electrizante y dramática, donde Independiente Rivadavia mostró mucha garra y resiliencia para sobreponerse a las adversidades (estar con dos hombres menos y sufrir el empate agónico) y conseguir su primer título grande".
Alfredo Berti, más allá de este logro al que seguramente lo tributaremos con homenajes hasta el día final, es un DT con una gran proyección. Cambia, arriesga, siempre pone defensores (risas), apela a lo inesperado. Un estratega.
Alfredo Berti
El club ha tenido en casi 115 años de historia una cantidad de técnicos realmente asombrosa. Es coincidencia que el gran DT que pasó por el CSIR fue un personaje impresionante, Raimundo "Mumo" Orsi. Estuvo muchos años ininterrumpidos a cargo del fútbol.
Mumo jugó para dos selecciones diferentes: la de Argentina y la de Italia. Con la albiceleste ganó la Copa América en 1927 y la Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de 1928. Con la de Italia, en cambio, ganó la Copa Mundial de la FIFA en 1934 y dos Copas Internacionales de Europa Central.
Conocí a varios de sus dirigidos. Decían que Orsi había inventado la rueda, alardeando de lo que sabía y lo que traía como bagaje para modernizar toda la actividad profesional.
Es el 1, el crack, el de las puteadas, el que habla cuando debe hacerlo, un tipo que está más allá de lo futbolístico, un lider en el complejo mundo del fútbol.
Berti entiende algo importantísimo en los equipos ganadores, como estos que ha formado en su paso por la Lepra. El DT entiende la idiosincracia del hincha. Y la conjuga. La hace propia. Y la devuelve redondita. Y ha llevado ese intangible a una expresión que ninguno conocía antes de lo que ha desatado el santafecino.
Anoche su equipo podría haber perdido en la quiniela de los penales. Yo estaría diciendo lo mismo, en ese caso. Y creo que la gran mayoría de azules lo suscribiría.
De hecho lo escribí antes de que comenzara la serie de penales en la que, por fortuna, el árbitro no le puso vendas en los ojos a Gonzalo Marinelli: "Qué emocionante es ser hincha de este club con este equipo. Ganemos o perdamos jugamos como campeón. Gracias flacos. Son tremendos".
Igual, estimado Alfredo Jesús, qué lindo es salir campeón, ¿no?
Daniel Vila, o el viaje que ha transitado en Independiente desde la ira a esta miel histórica.
Daniel Vila
Hay dos diálogos imposibles que imagino cuando me pongo a imaginar cosas en modo lepra de mi vida, vos sos la alegría, etc.
Uno es el que se podría entablar perfectamente entre el caudillo azul Hugo Cirilo Mémoli y el central muralla china Sheyko Studer. Desde lo físico no hay nada más lejano, pero hay una conexión entre ellos. Y esto lo imagino hace rato. Suelo creer que Hugo Cirilo le come la cabeza a Sheyko cuando duerme, lo muerde, lo aprieta, le da sentido de pertenencia.
Studer es un jugador que pese a no haber sido formado en el club parece que sí. Emociona su espíritu deportivo y competitivo. Y, desde luego, la calidad de su juego ilimitado.
El otro diálogo es el que existe entre Gargantini y Daniel Vila, es como tomar la posta en el atletismo. Lo hecho por Gargantini fue tan extraordinario que funcionó durante 100 años, un siglo, una visión de una Mendoza que pese a lo deportivo era más gravitante que la actual, de mayor envergadura intelectual.
Gargantini era un tipo muy sofisticado, al contrario del actual presidente del CSIR. Y ambos compiten en ambición. Daniel Vila ha mostrado lo peor y lo mejor de él en Independiente Rivadavia.
Al principio de sus gestiones hizo varias macanas, algunas muy en sus arrebatos e incluso no paró hasta chocar con su ira. Pero parece que eso hubiera sucedido hace treinta años.
Si pensamos en Gargantini y en Vila en tèrminos de logros deportivos es evidente que el dirigente contemporáneo arrasa, sin transpirar.
El gran desafío de su gestión es saber si todo esto que ha creado durará no un siglo como Gargantini, pero sí al menos una ruta para los próximos 25 años.
Los grandes equipos tienen grandes líderes. En la vida, en el trabajo. Y en el fútbol. El colombiano Sebastián Villa se cargó todo quizá cuando menos lo esperaba. No defraudó. Win Win.
Sebastián Villa
En Guatemala a lo que nosotros llamamos un "picado", un "fulbito", le dicen "la chamusca".
Y hay un poeta que escribió sobre esto. El poema no es muy bueno (de hecho, debe haber 5 mil poemas buenos, nada más, en la historia de la humanidad), pero me parece muy apropiado para homenajear al gran capitán, al campeón, al 22.
El que lo escribió se llama Adonis De León, guatemalteco, claro.
"Yo jugaba a la pelota sin pelota, jugaba con latas, con botellas vacías,
Un balón de plástico de colores
Pateando piedras me sentía Maradona
Yo jugaba a la pelota sin pelota
El balón no es el fútbol, sos vos que le ponés pasión
El fútbol no son piernas esculturales
Son niños barrigón, piernas peludas y quemadas por el sol
Son raspones horrendos en el rostro enlodado
El fútbol no es un balón elegante
El fútbol son porterías de piedras en una calle cerrada por los amigos de la cuadra
El fútbol es el gordo, el flaco, el cuatro ojos, el manotas y todos esos apodos de arrabal
El fútbol es la soda compartida de boca en boca
Son los gritos en la tribuna, el balón puede ser de cualquier estilo
El balón somos todos gritando ¡Gooool!¡Gol! ¡Gooool! ...
Me fui a festejar. Saludos de campeón. Es cielo y es azul.