"El periodista de la pregunta": quién interrogó a Jorge Rafael Videla por los desaparecidos
A 50 años del último golpe de Estado en la Argentina, hay un momento bisagra en la historia que tiene como protagonista al periodista José Ignacio López.
Durante la madrugada del 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas de la República Argentina arrestaron a la entonces presidenta Isabel Martínez de Perón y consumaron así el último y más sangriento golpe de Estado del país. Un período que estaría marcado por las desapariciones de personas sobre las que un periodista tuvo la necesidad y la valentía de interrogar a Jorge Rafael Videla, y cuya respuesta se convertiría con los años en un símbolo del horror.
Arrinconar a Jorge Rafael Videla
En una conferencia de prensa el 13 de diciembre de 1979, José Ignacio López tenía 43 años y una conciencia que le impedía realizar otra pregunta que no estuviera relacionada con los desaparecidos. Trabajaba para la agencia Noticias Argentinas, y se especializaba sobre todo en coberturas de cuestiones religiosas, políticas y económicas.
“Yo quería hacer esa pregunta porque quería quedarme tranquilo con mi conciencia”, relató Nacho López, quien le agradeció además al historiador Felipe Pigna la difusión del video que le otorgó el apodo de "el periodista de la pregunta" en estos últimos años.
En esa ocasión, el Salón Dorado de la Casa Rosada fue escenario de un momento clave que quedaría para la historia. José Ignacio preguntó, a raíz de las últimas declaraciones del Papa Juan Pablo II, sobre los desaparecidos, y se convirtió en uno de los primeros periodistas en desafiar públicamente el poder de los militares.
La pregunta que pasó a la historia
"Señor Presidente quiero volver sobre algo que usted ya tocó", tomó carrera el periodista de Noticias Argentinas, "el último domingo de octubre, el Papa Juan Pablo II se refirió a la Argentina en la Plaza San Pedro de distintas maneras, pero habló sobre el problema de los desaparecidos y los detenidos sin proceso".
Finalmente, el hombre que se convertiría en el vocero del presidente Raúl Alfonsín, disparó: "Le quiero preguntar si ha contestado a esas expresiones y si hay medidas en estudio en el Gobierno sobre este problema", en clara alusión a una de las incertidumbres que rondaban en ese entonces.
El interrogante que pasaría a la historia no tuvo repercusión en los diarios de la época en la que “se sabía que había gente que la llevaban detenida, pero no con la claridad que se tuvo después”, afirmó López.
Juan Pablo II se había referido expresamente a la cuestión de los desaparecidos en el Angelus del 28 de octubre de ese mismo año, menos de dos meses antes de esa conferencia de prensa en el caluroso diciembre de Buenos Aires: "Así con ocasión de los encuentros con peregrinos y obispos de América Latina, particularmente de Argentina y Chile, se recuerda frecuentemente el drama de las personas perdidas o desaparecidas".
En ese momento, el presidente Videla eludió la primera parte de la pregunta, y desmintió que el Papa se hubiera referido a la Argentina en particular. No obstante, sus palabras finales sobre los desaparecidos fueron unas de las primeras declaraciones formales del gobierno sobre la situación que luego condenaría a Videla y a distintos miembros de la Junta Militar en el histórico Juicio a las Juntas.
"Mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido", dijo Videla, y agregó: "No tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido".
Con el paso de los años, aquella respuesta quedó registrada como uno de los testimonios más citados para comprender la postura del régimen frente a las denuncias por desapariciones durante la última dictadura. Las palabras de Jorge Rafael Videla se convirtieron en un documento histórico que luego sería analizado en investigaciones judiciales y en el proceso del Juicio a las Juntas.
También la pregunta del periodista José Ignacio López fue recordada como uno de los momentos en los que, incluso en un contexto de fuerte control y censura, surgieron intentos desde el periodismo por interpelar públicamente al poder militar sobre el destino de los desaparecidos.
Con el tiempo, ese intercambio pasó a formar parte de los registros que ayudan a reconstruir lo ocurrido durante la dictadura iniciada con el Golpe de Estado en Argentina de 1976.


