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El misterio del puma de Luján: cómo llegó a la ciudad y las posibles causas de su muerte

El puma juvenil encontrado muerto en un canal pudo haber quedado huérfano. Una especialista también advirtió sobre el avance urbano sobre el piedemonte.


El puma juvenil que durante varios días recorrió distintos sectores de Luján de Cuyo terminó muerto dentro del canal Cacique Guaymallén. El desenlace del animal todavía debe ser explicado por los estudios que se realizarán sobre su cuerpo, pero el caso también abrió una pregunta más amplia: ¿por qué un puma tan joven terminó solo y dentro de una zona urbana?

Para Jennifer Ibarra, de Fundación Cullunche, hay dos posibilidades que merecen ser consideradas. Por su tamaño y edad estimada, la especialista calculó que se trataba de un macho de unos ocho meses y planteó que pudo haber quedado huérfano o haber estado en cautiverio antes de escapar.

“La explicación de que ese puma haya estado en Luján, un pumita que yo le calculo unos ocho meses, era un machito de ocho meses, es orfandad, pueden haber matado a la madre, puede haber estado prisionero en alguna casa de la cual se escapó, producto del mascotismo”, señaló. También mencionó como posibilidad que hubiera bajado enfermo, aunque aclaró que “no es lo común”.

La edad del animal resulta importante para entender el caso. Ibarra explicó que un puma de esa edad todavía debería estar junto a su madre, que cumple un papel fundamental durante los primeros meses de vida: le enseña a cazar, a desplazarse y a desenvolverse en su ambiente.

Un puma joven no suele andar solo

“No es habitual que ejemplares jóvenes se acerquen de su territorio y se acerquen a zonas pobladas porque siempre están con la madre”, sostuvo la representante de Cullunche. Según explicó, los cachorros permanecen con ella hasta aproximadamente el año y medio o dos años.

Otra situación ocurre cuando una madre se desplaza con sus crías cerca del piedemonte. La falta de alimento en la precordillera puede llevar a estos animales a buscar presas en sectores más cercanos a los asentamientos humanos, donde pueden encontrar ganado, liebres, cuises u otros animales.

Por eso, el comportamiento del puma de Luján no debería interpretarse simplemente como el de un animal que decidió acercarse a la ciudad. La hipótesis de una cría que se encontraba sola es uno de los elementos que, según Ibarra, habrá que tener en cuenta mientras se esperan los resultados de la necropsia.

El cuerpo fue encontrado finalmente dentro del canal Cacique Guaymallén, en Mayor Drummond, después de varios días de búsqueda. Ibarra advirtió que será difícil establecer qué ocurrió solamente a partir del hallazgo y remarcó que los estudios podrán aportar información importante.

El avance de las ciudades cambia los encuentros

“Ahora, cuando se haga la necropsia, van a ver y se hace una radiografía”, explicó Ibarra, al referirse a los estudios que permitirán analizar el estado del ejemplar. Entre otras posibilidades, mencionó que los análisis podrían ayudar a determinar si sufrió una herida de arma de fuego, si fue envenenado o si padecía alguna enfermedad.

También consideró posible que el animal hubiera llegado debilitado al momento de su aparición. “Seguramente también puede haberse muerto de hambre al no poder haber podido comer nada en estos días y ya haber venido huérfano de varios días atrás”, sostuvo.

Pero el caso no termina en el puma. Para Cullunche, detrás de estos episodios hay una transformación del territorio mendocino: el crecimiento de barrios y proyectos inmobiliarios hacia zonas de piedemonte hace que personas y animales compartan espacios que antes estaban más separados.

“Cada vez hay más avance sobre el piedemonte de muchos proyectos inmobiliarios. Entonces es más frecuente el encuentro con la fauna”, explicó Ibarra. Según señaló, algunas especies aprovechan elementos de la propia ciudad para desplazarse, como el arbolado, las acequias y los canales.

Del puma al zorro: qué animales podemos encontrar

Un zorro, otro de los animales silvestres que pueden aparecer en zonas urbanas de Mendoza, al igual que ocurrió con el puma que fue visto recientemente en Luján de Cuyo.

El puma puede ser el caso que más sorprenda, pero no es el único animal silvestre que aparece cerca de las personas. Ibarra habló de una verdadera fauna que convive con las ciudades y que muchas veces pasa desapercibida.

Entre los animales que pueden observarse mencionó a los zorros, zarigüeyas, gavilanes mixtos, caranchos y murciélagos. También señaló que durante el verano pueden aparecer culebras, a las que describió como inofensivas.

En el caso de los zorros y las zarigüeyas, las acequias y los canales pueden funcionar como vías de desplazamiento. A eso se suman los residuos que quedan disponibles en algunos barrios y el error de algunas personas de alimentar a estos animales, algo que puede hacer que permanezcan cerca de las viviendas.

La especialista insistió en que la presencia de fauna no significa necesariamente que exista un peligro para las personas. “Los animales en general no presentan riesgos si la gente no se acerca y no los molesta y comprende y tolera su presencia y comparte el ambiente con ellos”, afirmó.

El problema empieza cuando alguien intenta acercarse

Ibarra puso un ejemplo concreto para explicar la diferencia entre encontrarse con un animal y provocar una situación de riesgo. Un zorro, una comadreja o una zarigüeya pueden morder si una persona intenta agarrarlos, mientras que un ave rapaz puede defenderse con el pico o las garras.

“Pero no de por sí un animal va a venir a atacarte”, remarcó. Para la especialista, el desafío pasa por aprender a convivir con especies que forman parte del ambiente mendocino, incluso cuando aparecen en lugares donde los vecinos no esperan encontrarlas.

En el caso de un puma, además, localizarlo puede ser particularmente complicado. “Un puma en zona urbana o semiurbana generalmente sí, es difícil porque se esconden muy bien y durante el día se quedan ocultos”, explicó Ibarra.

Eso ayuda a entender por qué un animal puede ser registrado por una cámara o visto por un vecino y después desaparecer durante horas. Los terrenos privados, la vegetación, los canales y otros espacios de refugio pueden hacer mucho más difícil seguir su recorrido.

Qué hacer si aparece otro puma

Fundación Cullunche difundió recomendaciones para saber cómo actuar ante la aparición de un puma y evitar riesgos para las personas y el animal.

Frente a un nuevo avistamiento, desde Cullunche recomiendan no intentar capturar al animal ni acercarse para observarlo de cerca. También aconsejan mantener a los chicos y a las mascotas pequeñas bajo resguardo y comunicar rápidamente la presencia del ejemplar al 911.

El objetivo es evitar que el animal sea perseguido o acorralado y permitir que intervengan personas capacitadas para manejar este tipo de situaciones. En ese sentido, Ibarra sostuvo que Mendoza hoy tiene más herramientas que años atrás para responder ante estos casos.

“Hoy por hoy estamos cada vez más preparados porque Fauna ha aprendido mucho, nosotros hemos capacitado mucho, se ha trabajado muchos años con el tema de la fauna urbana”, afirmó. Además, señaló que Fundación Cullunche mantiene herramientas y recursos disponibles para colaborar en operativos de captura y rescate.

Para Ibarra, sin embargo, hay una certeza que trasciende el caso del puma de Luján: estos encuentros van a seguir ocurriendo. “Estas cosas van a seguir pasando, porque está en Mendoza”, dijo, y comparó el proceso con lo que ocurre en California, donde las ciudades también avanzaron hacia áreas naturales.

El desafío, entonces, no pasa solamente por rescatar al próximo animal que aparezca. También implica entender que cuando una ciudad avanza sobre el piedemonte, la fauna que ya estaba allí no desaparece automáticamente: busca nuevos caminos, alimento y refugio, y algunas veces esos recorridos terminan atravesando el territorio de los humanos.