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El humedal mendocino que protege aves migratorias y ahora recibió un reconocimiento internacional

La laguna de Llancanelo, en Malargüe, fue incorporada a una red continental de conservación por su papel central en las rutas de aves migratorias.


Hay paisajes que parecen inmóviles, pero en realidad están atravesados por movimientos enormes. En el sur mendocino, la laguna de Llancanelo es uno de esos lugares. A simple vista, se trata de un humedal de gran belleza en Malargüe. Sin embargo, para miles de aves migratorias que cruzan el continente, funciona como una escala decisiva.

Un sitio donde detenerse, alimentarse y recuperar energía antes de continuar viajes que, en algunos casos, superan los 16.000 kilómetros. Ese valor ecológico acaba de recibir un respaldo internacional.

Un reconocimiento que pone a Mendoza en una red continental

Llancanelo fue incorporada a la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras, un sistema que reúne sitios estratégicos para la conservación de especies migratorias en América. La designación no es simbólica ni casual. Surge de estudios científicos que confirmaron la importancia del humedal dentro de las rutas migratorias, en especial por su capacidad para sostener poblaciones de aves que dependen de estos espacios para sobrevivir durante sus desplazamientos estacionales.

Laguna de Llancanelo que forma parte del humedal. Foto: Flickr.

Laguna de Llancanelo, forma parte del humedal.

La inclusión del área mendocina en esta red coloca a la laguna en un circuito internacional de conservación y también abre una nueva etapa de trabajo coordinado. No se trata solo de reconocer su biodiversidad. También implica consolidar una agenda con metas concretas para preservar el entorno, ordenar su uso y fortalecer el vínculo entre el área natural y la comunidad local.

El dato científico que terminó de respaldar la designación

Uno de los criterios más relevantes que se tuvieron en cuenta para formalizar este ingreso fue la presencia sostenida del playero de Baird, una especie de ave migratoria identificada científicamente como Calidris bairdii. Según los relevamientos técnicos, en Llancanelo se registró de forma regular más del 1% de la población mundial de esta especie, con conteos que superaron los 5.400 individuos. Ese umbral es uno de los parámetros utilizados a nivel internacional para definir si un sitio tiene valor estratégico dentro de las rutas migratorias.

Ese dato resume la magnitud del lugar. No se trata únicamente de un humedal relevante a escala provincial o nacional. Llancanelo cumple una función dentro de una red biológica que atraviesa fronteras y conecta ecosistemas a lo largo del continente. Para muchas aves, perder un punto como este puede alterar seriamente su recorrido. Por eso, la conservación de estos espacios dejó de ser una discusión local para convertirse en una prioridad ambiental más amplia.

Conservación, turismo y participación local

La presentación oficial de esta incorporación se realizó en el Centro de Convenciones Thesaurus, donde organismos públicos y organizaciones vinculadas a la red firmaron un acta compromiso. Ese acuerdo establece un esquema de trabajo conjunto orientado a sostener la protección del área, promover el uso responsable del espacio y desarrollar acciones con participación de la comunidad.

Entre las líneas previstas aparecen el impulso al turismo de naturaleza, las instancias de capacitación y la construcción de herramientas que permitan involucrar a actores locales en el cuidado del humedal. La idea es que la conservación no quede limitada al plano técnico, sino que también se vincule con actividades productivas, educativas y recreativas que puedan desarrollarse sin poner en riesgo el equilibrio ambiental del lugar.

La incorporación de Llancanelo a esta red hemisférica marca, en ese sentido, un paso importante para Malargüe y para Mendoza. Pone en valor un ecosistema que ya tenía reconocimiento por su riqueza natural, pero que ahora suma una validación internacional basada en evidencia científica y en su papel dentro de una dinámica continental. En tiempos en los que la protección de los humedales gana cada vez más relevancia, este ingreso confirma que desde el sur mendocino también se juega una parte clave de la conservación de la biodiversidad en América.