El grupo de madres que lucha para que haya límites en el uso de pantallas en los niños
Son cinco madres de una sala de 5 de la escuela Carmen Vera Arenas. Tienen un proyecto para limitar el uso de pantallas en los niños. Razones.
Las madres de una sala de 5 que ayudan a pensar el uso de la tecnología con límites en los niños.
Marcos Garcia / MDZSon un grupo de cinco madres cuyos hijos van a una sala de cinco de la escuela Carmen Vera Arenas (UNCUYO). Hace un tiempo decidieron emprender juntas el desafío de que sus niños no usen pantallas hasta que sean más grandes y armaron un proyecto para concientizar sobre el tema.
Alerta spoiler:a estas mamás no les sobra el tiempo. Son profesionales, trabajan, maternan. Tomaron la responsabilidad cotidiana de decir que no al uso de un celular para un niño de 5 años. O a la compu para jugar. Buscaron alternativas. Las encontraron. Ahora las cuentan, las comparten, debaten y crean en ese andar, como les gusta decir, "comunidad".
Todos los jueves, se juntan. La reunión dura poco. No tienen mucho tiempo. Una hora, hora y media mientras los chicos están en la escuela. Pero de alguna manera, ellas están con ellos, porque los piensan, y se plantean también cómo llegar al resto de la escuela y a otras si es posible. Manejan un canal de Whats App con información que se llama Red de Cuidado Digital Infantil y organizan talleres.
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Ellas son: Laura Piastrellini tiene una maestría en Comunicación digital interactiva ; Celeste Daher es licenciada y doctora en Psicología. Especialista en desarrollo infantil temprano; Andrea Suarez es profesora de Filosofía, Vanesa Araya es estudiante avanzada de Trabajo social y Valentina Alvarez es profesora de lenguas extranjeras. Integran el grupo, siempre abierto.
Cómo fue que las madres se encontraron
Se conocen desde sala 4. La típica: salida de la escuela, charla. Cumpleaños de alguien de la sala, otra conversación. Pero algo las alertó en la escuela, las unió, hicieron un planteo, luego un proyecto y después empezó todo este torbellino de acciones que las entusiasma, las alienta, las hace ir hacia adelante, a pesar que muchas veces reciben críticas, o se sienten solas.
" Cada una de nosotras fue haciendo como un camino de ir tomando conciencia de las consecuencias que tiene el uso de las pantallas de los hijos. Y en un momento empezamos a escucharlos que venían del cole y nos decían que había como un ratito de televisión, de cine. Esto al principio empezó como algo más cortito que después se fue como extendiendo un poquito más y ya era casi como una práctica diaria.“Nos empezó a hacer ruido a todas y decidimos pedir una reunión en la escuela”, sumó Daher a MDZ.
"En la escuela, siempre nos recibieron con muchísima apertura, la directora es muy receptiva, proactiva, el colegio tiene una gran capacidad de escucha y de trabajo, así que desde ese momento repensamos juntos el proyecto, le dieron todo el espacio necesario. Esta escuela es un lugar indicado para hacer estos planteos y para buscar alternativas ", sostiene Piastrellini. Éste es el comienzo, el epílogo de la experiencia que juntas empezaron a crear. A partir de ahí, desde ese momento, decidieron hacer un proyecto, que Laura cuenta se llama “Infancias libres, tecnología con límites”.
Remarca la palabra “límites” y será un vocablo que atravesará toda la conversación con este diario. Límites porque como dice Piastrellini, “no estamos en contra de la tecnología, sino de qué uso se le da, cuánto, el cómo, el qué. Hay un montón de cosas de cuestionarse en el uso de un dispositivo que tenga conexión a internet a un niño. Hay diferencias entre la tele y el celular”.
Pero también "limites", porque como dicen las mamás en esta charla, no confundamos "crianza respetuosa" con evitar la responsabilidad sobre la vida de nuestros hijos. Menudo tema. El proyecto fue motorizado por las madres, con la aprobación de la escuela. Siempre está abierto y ya empezó a rodar. A veces hay gente que se siente interpelada por él, otra que pasa de largo, hay quienes lo validan. Pero está, y ellas dispuestas a compartir.
Generar comunidad para salir de las pantallas
Tienen un libro con ellas. Se llama La generación ansiosa de Jonathan Haidt. No es una biblia, pero todas lo leyeron y les aportó sustento teórico a eso que iban percibiendo en el día a día. En la experiencia. A lo que desean para la vida de sus hijos y también para la de otros. No sólo de la escuela, si no también de otras, especialmente - algo que dirán varias veces durante toda la charla- de aquellas poblaciones sin accesso a la información o al debate sobre estos temas que nos atraviesan.
“La única manera de salir de la situaciones hoy por hoy es generando una comunidad chica con acuerdos comunes”, suma Piastrellini. Esa es una forma en la que también ellas eligieron para vivir."Nosotras sólo queremos que tomemos conciencia de que los chicos y chicas que se están educando vayan teniendo herramientas acorde a los contenidos y el desarrollo madurativo de su cerebro”, agregó Laura. “Compartimos la misma mirada, cuidar a las infancias”, avisan.
Le saco la pantalla ¿qué le doy a mi hijo?
Deviene el terror. La ansiedad. ¿Qué pasa si me animo a no darle el celular a esa niña de 6 años que está acostumbrada a jugar a ese juego que a sus compañeros tanto les gusta? Daher nos aporta:“Le decimos que no al celular y hay alternativas. Está el juego libre, que parece que nos hemos olvidado porque también nos hemos olvidado de jugar. El adulto disponible es fundamental, pero si no estamos disponibles, se complica”, asegura.
¿A qué se refiere Daher con esto? No a estar 24/7 junto al niño. Porque quizá es lo primero que se piensa. "No tengo tiempo", resuena muchas veces en nuestras cabezas, casi como un mantra. La psicóloga nos advierte: "Tener interacción, sí, cara a cara pero también pensar qué escenario creo para mi hijo”. Y entonces se suma otra mamá: Andrea Suarez, quien nos dice algo que es clave, una palabra de la que huimos, no sólo las infancias, sino también las personas adultas: aburrirse…
“Dejar el espacio al aburrimiento y a que surjan ideas, o que aparezca, lo novedoso. La resistencia que tiene que ver con llegar a naturalizar por ejemplo que algunas personas nos dicen, los dibujitos no son los de antes, pero en verdad, aunque a veces los contenidos pueden ser distintos, el problema es que no están siendo mediados. Se desvirtúa la cuestión pedagógica. Muchas veces las pantallas se usan para cuando el adulto está ocupado”, continúa Andrea.
Interviene Celeste con una afirmación contundente. "El celular es el chupete electrónico, el celular te sirve para calmarte cuando estás mal, para cuando yo tengo que trabajar y no puedo estar con vos, tiene una función social que tenemos problematizarla por las consecuencias que está generando”-
El día que Vanesa sacó las pantallas
La historia de Vanesa y el uso de las pantallas en su hijo, aunque a ella le genera cierta timidez narrarla es de lo más común en nuestros hogares. Por no decir normal, natural. "Recuerdo que no podía comer sin estrés. Entonces lo que hacía, no estoy orgullosa de lo que voy a decir, pero lo que hacía, para comer tranquila, era darle la pantalla para que vea dibujitos mientras yo comía", confianza.
Después el niño llegó a sala de cuatro y notaba que no jugaba con autitos. Y empezó a escuchar a otras mamás y a leer las consecuencias que tiene que un niño o una niña use pantallas desde niño. ¿Qué pasa con el sueño? ¿Con la hiperactividad? ¿Con la tolerancia a la frustración?
Como quien sabe que es un corte, lo hizo. Vanesa se hizo cargo de esta situación. "Dije no más celular. Sólo lo limité a 20 minutos los domingos. Al principio esperaba ese rato pero después se olvidó", asegura. Y su hijo, salió a jugar, a crear, a buscar. A aburrirse. A usar la energía en mucho de lo que ofrece la vida.
Un canal de Whats App y charlas sobre el uso de pantallas para niños
El grupo de madres tiene disponible el manejo del canal de WhatsApp: Red de Cuidado Digital Infantil, se llama, donde comparte información. Además, arman talleres y charlas. De hecho, ya hicieron una con una psiquiatra, quien muy amablemente se acercó a explicar en la escuela qué pasa en el cerebro y en la psiquis de menores de 10 años que están todo el tiempo con pantallas.
Las dificultades del sueño para aquellos niños o jóvenes que pasan hasta últimas horas de la noche con un celular en mano. Los perjuicios son muchos. Los límites a poner, también. ¿Con amor? Sí, pero también con opciones reales y viables para crear personas que se regulen cuando sean más grandes.
También el grupo de madres piensa en eso, en lo que viene más adelante, la adolescencia. Las redes sociales. Creer que en casa con el celular el niño está seguro, consideran es un gran error. El grupo de madres tiene una risa fácil. La de aquellas personas que salen de su mundo pequeño, y empieza a crear otros mundos con otras personas.