El día que Franco Colapinto se hizo grande en el caos de Madrid
Franco Colapinto brilló en el caos del Gran Premio de Madrid: aprovechó el VSC, resistió la presión y cerró una gran carrera en séptimo lugar notable.
Franco Colapinto finalizó séptimo en el gran Premio de Madrid.
Instagram @alpinef1teamHay carreras que se recuerdan por el resultado y otras que se recuerdan por cómo se consiguió. La séptima posición de Franco Colapinto en el primer Gran Premio de Madrid pertenece claramente a la segunda categoría. No fue un séptimo puesto tranquilo ni de trámite: fue una demostración de manejo, paciencia y lectura de carrera en uno de los circuitos más exigentes que visitó la Fórmula 1 en los últimos años.
Una largada que ya mostraba algo distinto
Colapinto había clasificado en la novena posición, un resultado sólido para un fin de semana marcado por la dificultad del trazado nuevo. Pero fue en la largada donde empezó a mostrar sus cartas. Con el error de Antonelli en la primera curva abriendo una oportunidad, el argentino no dudó: trepó hasta la séptima posición en la primera vuelta, un salto de dos lugares que lo colocó de entrada en la pelea por los puntos importantes. Lo que siguió no fue casualidad. Su ingeniero lo felicitó rápidamente por el manejo mostrado, una señal de que el propio equipo notaba que el auto estaba siendo exprimido al máximo. Para la vuelta 7, Colapinto ya era sexto.
La defensa ante Lawson: un vistazo a su madurez
Uno de los pasajes más interesantes del fin de semana llegó en la vuelta 8, cuando Liam Lawson comenzó a presionarlo por la sexta posición. La pelea tenía un condimento técnico particular: Colapinto rodaba con neumáticos medios, mientras que Lawson llevaba los duros, una diferencia de agarre que normalmente juega a favor de quien tiene la goma más blanda en el corto plazo. El argentino resistió con una brecha de apenas 0,756 segundos, defendiendo con inteligencia en un trazado donde los espacios para adelantar son mínimos. Finalmente, en la vuelta 10, Lawson consiguió el sobrepaso en la curva 10, pero el duelo había dejado en claro que Colapinto no estaba ahí de casualidad. Las vueltas siguientes lo encontraron en una pelea de posiciones constante, primero con Oscar Piastri y Lawson por el séptimo lugar, luego lidiando con los márgenes cada vez más cortos entre los autos de adelante y de atrás. Es el tipo de tramo de carrera donde muchas veces se pierden posiciones por errores de concentración, algo que no le sucedió al argentino.
El Virtual Safety Car, un golpe de fortuna bien aprovechado
El momento clave de su carrera (como para buena parte del pelotón) llegó con el Virtual Safety Car de la vuelta 14, provocado por el accidente de Stroll. Colapinto, que ya llevaba neumáticos medios, fue uno de los grandes beneficiados de la ventana de boxes que se abrió en ese momento, ya que pudo hacer su parada a un costo mucho menor que en condiciones normales de carrera. Es un detalle que separa a los pilotos que solo reaccionan de los que anticipan: aprovechar correctamente una ventana de VSC puede valer varias posiciones, y el argentino la capitalizó sin margen de error. Sin embargo, lo que vino después no fue sencillo. Para la vuelta 18, Colapinto se encontró en la décima posición, atrapado detrás de cuatro autos que directamente no habían pasado por boxes (Bortoleto, Gasly, Piastri y Lawson entre ellos) una situación incómoda que lo obligó a ser paciente mientras esos rivales, tarde o temprano, debían hacer su propia parada.
La maniobra de la vuelta 48
Ese momento de paciencia rindió sus frutos con el correr de las vueltas. A medida que los rivales de adelante fueron entrando a boxes (Piastri en la vuelta 43, Lawson en la 45) Colapinto fue heredando posiciones, aunque no todas de manera automática, ya que Bortoleto se mantuvo como un obstáculo persistente, atrasándolo mientras Piastri se le acercaba peligrosamente por detrás. El desenlace de esa pelea llegó en la vuelta 48, con una maniobra que resume bien el nivel de carrera del argentino: superó a Bortoleto en un movimiento en el que el propio brasileño, defendiendo su posición, terminó moviéndose bajo frenada. Fue el gesto que le permitió, finalmente, quitarse esa presión de encima.
Un cierre de infarto y una vuelta con la bandera argentina
La última vuelta tuvo, además, su propio capítulo de tensión. Con Pierre Gasly delante suyo (otro que había optado por no parar en toda la carrera, esperando un Safety Car que nunca llegó) Colapinto se mostró visiblemente molesto por radio, quejándose de que el francés lo estaba reteniendo con un ritmo pobre. Finalmente, Gasly entró a boxes en la última vuelta y cayó hasta la duodécima posición, liberando el camino. Pero la verdadera definición fue con Piastri, que llegó a pelearle el séptimo puesto hasta la última curva. Colapinto se mantuvo firme y cerró la carrera en esa posición, un resultado que muchos coincidieron en catalogar como una de sus mejores actuaciones desde su llegada a la Fórmula 1. El cierre simbólico llegó con una vuelta adicional, bandera argentina en mano, entregada por un comisario de carrera: una postal que probablemente quede en la memoria de los hinchas argentinos por mucho tiempo.
Madrid confirmó algo que se viene notando en Colapinto: la capacidad de mantener la cabeza fría en medio del caos, algo que en circuitos nuevos y exigentes como este vale tanto como la velocidad pura. Con Bakú a la vuelta de la esquina, otra pista de calle donde el margen de error también es mínimo, la pregunta que queda es si el argentino puede sostener este nivel de consistencia.
* Conrado Tomás Díaz Robledo. Estudiante.