El crédito hipotecario y la autoconstrucción tecnológica, dos caminos para ampliar el acceso a la vivienda
El crédito hipotecario representa menos del 1% del PBI argentino y una investigación analiza modelos de autoconstrucción tecnológica.
El crédito hipotecario en Argentina tiene margen para crecer y buscan nuevas formas de acceso a la vivienda.
La escasa participación del crédito hipotecario en Argentina abre un espacio para desarrollar nuevas herramientas de acceso a la vivienda, entre ellas modelos de autoconstrucción apoyados en tecnología. Nicolás Gombau, diseñador e investigador especializado en diseño interactivo, analiza experiencias internacionales y trabaja en la búsqueda de alternativas que puedan adaptarse a Mendoza.
En diálogo con El Cruce, programa de la 105.5 FM MDZ Radio, Gombau explicó que la investigación forma parte de su doctorado en Diseño de la UNCuyo y busca articular al Estado, entidades financieras, desarrolladoras, organizaciones de inquilinos y gremios para encontrar nuevas respuestas al problema habitacional.
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“El objetivo es pensar en conjunto, junto a la sociedad, junto a las organizaciones inquilinas, a los gremios, al sector inmobiliario, al sector financiero de Mendoza, cómo podemos solucionar un problema, cómo le podemos dar respuesta a un problema que es el acceso a la vivienda”, señaló.
Según explicó, el proceso implica “investigamos, buscamos casos, buscamos información” y luego “probamos, prototipamos, pensamos, actuamos, evaluamos y vamos tratando de soluciones a todos esos sectores que son dinámicos y que necesitan nuevas herramientas”.
El crédito hipotecario como espacio para crecer
Gombau sostuvo que la situación habitacional en Mendoza está atravesada por el incremento de los alquileres y por las condiciones de vivienda de miles de personas.
“Hay una realidad que no se le escapa a nadie, que hay una crisis de acceso a la vivienda”, afirmó. En Mendoza, agregó, “tenemos un 400% de inflación en los alquileres en los últimos dos años versus un 200% de inflación general”.
A esto sumó los datos sobre personas que viven en asentamientos o en condiciones de hacinamiento. “Por lo menos se calcula que son 33.000 personas que están viviendo de manera hacinada o en condiciones que no son las óptimas”, indicó.
En ese escenario, el investigador puso el foco en el desarrollo del crédito hipotecario. “El crédito hipotecario en Argentina es todavía muy chico, hay un espacio para crecer en créditos que son seguros porque, bueno, como bien decías vos, los alquileres hoy día están inclusive más altos que un crédito hipotecario”, sostuvo.
Para dimensionar la diferencia, comparó el peso del crédito hipotecario sobre el Producto Bruto Interno en distintos países: “En Estados Unidos el crédito hipotecario representa el 45% del PBI, nos venimos más cerca, en Chile es el 28% de su PBI, acá al lado, y en Brasil el 10%. ¿Y cómo está en Argentina? En Argentina es menos del 1%”.
Para Gombau, esos números muestran “mucho espacio para crecer en crédito hipotecario” y también una oportunidad para las entidades financieras: “Hay un espacio seguro para generar y diseñar instrumentos”.
Autoconstrucción tecnológica y modelos internacionales
Como parte de su investigación, Gombau analizó experiencias de otros países que combinan herramientas financieras, sistemas constructivos y tecnología. Uno de los casos que destacó es México, donde estudió en 2019.
“Ellos tienen el Infonavit que podría ser una especie de IPB nuestro para traerlo acá, pero tiene una situación particular que tratan de que el 60% de las casas que se construyen en México, que es un país gigante, se autoconstruyen”, explicó.
El modelo incorpora herramientas tecnológicas para acompañar el proceso. “Tienen herramientas tecnológicas que dan tutoría de seguridad, tutoría de seguimiento de la obra, todo, y recursos financieros para que las familias puedan construir su propia casa”, señaló.
La propuesta también contempla las particularidades de cada territorio: “Está vinculado a los materiales de su zona y la aplicación que tienen ahí del Infonavit les va dando recomendaciones, que está diseñada por profesionales, de cómo pueden hacer que las construcciones sean seguras y se puedan construir con materiales locales”.
El investigador también mencionó el modelo de fideicomisos de tierras comunitarias de Estados Unidos. “Se organizan comunidades para comprar terreno, este terreno queda como una propiedad comunitaria y las familias solo invierten en la construcción, lo que hace que el acceso a la tierra sea mucho más económica”, explicó.
Esos mecanismos, además, establecen límites para evitar que las viviendas pierdan su carácter accesible: “Las casas que quedan dentro de esos fideicomisos tienen un tope de venta y tienen un tope de alquiler, entonces garantizan en ciertas zonas que los alquileres se mantengan dentro de un rango accesible”.
En Mendoza, el objetivo de la investigación es adaptar esas experiencias a las condiciones locales. “El objetivo es a cuatro años, es un plan de trabajo de cuatro años”, afirmó Gombau, quien convocó a organizaciones de inquilinos, gremios, desarrolladoras y entidades financieras.
“Estamos buscando desarrolladoras, porque también las desarrolladoras hoy están con un desafío, ya que los costos han subido y las casas de pozo están más caras que las casas de estrenar”, explicó. También buscan “instituciones financieras o bancos que quieran innovar en sus instrumentos para diseñar un instrumento, un conjunto, un acuerdo, un trabajo y desarrollar prototipos que le permitan innovar en la solución habitacional”.
La conclusión del investigador apunta a desarrollar una alternativa propia para el contexto argentino. “Hay muchas formas, hay muchas soluciones, tenemos que encontrar nuestra propia forma local, pero hay un espacio para innovar y un espacio para invertir y bueno hay un espacio para solucionar algo tan importante como la casa propia”.

