Durísima sanción a Aysam por contaminar el agua con desechos cloacales
El Departamento General de Irrigación aplicó la multa más grave prevista por volcar líquidos cloacales de manera clandestina a un canal de riego. Además, rompieron infraestructura hídrica. Detectaron que las medidas de mitigación no eran efectivas.
Las cloacas eran volcadas de manera clandestina.
Julieta Caballero - MDZEl colector cloacal Noreste, uno de los más grandes del Gran Mendoza, colapsó otra vez en Corralitos, en Severo del Castillo y 2 de mayo, y la empresa Aysam derivó los desechos a un canal de riego, generando un nuevo hecho de contaminación grave. El hecho, que aún sigue en proceso de mitigación, generó la sanción más grave de la historia por contaminación del agua. El Departamento General de Irrigación impuso a Aysam la máxima multa establecida en la ley: 100 mil Unidades de Agua que equivale a 120 millones de pesos.
La historia se inició en marzo, cuando la Colectora Máxima Noreste, que tiene 25 kilómetros y colecta las cloacas de casi 600 mil personas, colapsaron nuevamente. Ante esa situación, los operarios de la empresa de agua y saneamiento rompieron la pared del Rama 12, que perteneces al Canal Vertientes Corralitos y es uno de los ejes de la zona productiva. Ninguna de las maniobras realizadas estaba autorizada ni comunicada al Departamento General de Irrigación, por lo que se trataron de vuelcos clandestinos y, además, se rompió infraestructura hídrica.
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La sanción fue impuesta el 11 de mayo y la empresa aún está en tiempo para apelar. Hubo agravantes que tensaron la situación: la contaminación generada en una zona de riesgo, la falta de un plan de contingencia, el daño al patrimonio y la falta de advertencia a los regantes, entre otros. La multa es la más alta prevista en la nueva ley. Ahora las sanciones por irregularidades respecto al agua están regidas por la ley 9589, que establece la escala de las sanciones según la gravedad de los hechos e toma en cuenta valores más realistas.
Además de los argumentos técnicos y ambientales, desde Irrigación explican que la sanción apunta a generar una reparación y, sobre todo, un “precedente en resguardo del recurso hídrico y el control”. Es decir, una especie de medida ejemplificadora. El vuelco clandestino derivó también en una denuncia penal por contaminación en la que dos fiscales recomendaron imputar a las autoridades de Aysam.
Fuera de las multas y la causa judicial, hubo acuerdos de gestión para amenguar el impacto. Y allí quedó claro que la situación es tan grave que no hay solución ideal en el corto plazo: la cloaca volverá a colapsar. Por eso se avanza en un plan de mitigación del daño cuando eso ocurra, que consiste en entubar los desbordes y disponer una zona de vuelco controlado en un campo inculto. En el análisis general todos creen que se perdió tiempo: las primeras señales de colapso se dieron en el tercer trimestre de 2024.
La historia
El colapso de esa colectora es uno de los problemas ambientales más graves de la actualidad. Ese “caño” arrastra las cloacas de casi 600 mil personas. El punto crítico está ubicado en Severo del Castillo y 2 de mayo, donde los vecinos y regantes han convivido con vuelcos de líquidos contaminados en la vía pública. El año pasado se autorizó de manera excepcionar el vuelco al canal Pescara, impactando aguas debajo de manera importante. AYSAM debía ejecutar obras de mitigación.
Este año el colector volvió a colapsar y la empresa redundó en el pedido de vuelco al Pescara. Irrigación le denegó esa solicitud. Y AYSAM ejecutó un plan irregular de manera unilateral: volcar en un canal de riego.
Las primeras advertencias habían sido denuncias telefónicas y luego los inspectores de Irrigación descubrieron en el lugar que operarios de Aysam habían roto la pared del canal de riego para volcar líquidos cloacales. Esa situación quedó pasmada en tres actas. Tras las advertencias el vuelco continuó y se tomaron muestras de agua. En los resultados de los análisis de laboratorio “se verifica de manera concluyente la presencia de efluente cloacal crudo, con impacto directo sobre el cauce”, según indica el documento en el que se impone la multa.
Los organismos técnicos, como el Departamento de Operación y Control de Calidad del Agua, perteneciente a la Subdelegación de Aguas del Río Mendoza y la Dirección de Gestión Ambiental del Recurso Hídrico, catalogaron a la conducta de Aysam de una “gravedad excepcional”. Lo califican así porque el vuelco se hizo “sin ningún tipo de permiso del Departamento General Irrigación, en abierta violación a la normativa vigente”, porque se hizo una “intervención ilícita sobre infraestructura pública” tras la rotura deliberada de un canal impermeabilizado. Otros de los agravantes fueron la generación intencional del punto de vuelco, la ausencia “de medidas eficaces de mitigación”, pues aunque se mencionó que había equipos de cloración, los análisis realizados por Irrigación demostraron ausencia de cloro residual, “evidenciando ineficacia total”, en la ejecución de ese plan. Esa negligencia en el manejo de la contingencia evitó que se haga una gestión preventiva; es decir alertar a usuarios, implementar medidas de contingencia, proteger usos agrícolas y poblacionales.
Por eso se aplicó la máxima sanción prevista en la ley, es decir las 100 mil Unidades Fiscales de Agua, que están tasadas en 1200 pesos cada una. La multa total es de 120 millones de pesos. “Aplíquese a la firma Aysam S.A.P.E.M la sanción pecuniaria correspondiente de 100.000 UFA por la gravedad en función de la concurrencia de múltiples factores agravantes como el vertido clandestino, con daño a la infraestructura de manera reiterada y con grave afectación y consecuencias ambientales”, determina la resolución 481 del DGI, que está firmada por Sergio Marinelli, Diego Coronel y Fabio Lorenzo. En la misma norma emplazan a Aysam a que presente un plan de reparación de la infraestructura dañada para evitar sanciones de mayor gravedad.