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Diego Pérez reflexiona sobre el humor, la televisión y el valor del teatro

Diego Pérez analiza el presente del humor en la televisión, los nuevos códigos y su vínculo con el teatro, mientras atraviesa un momento activo en el escenario.


Diego Pérez atraviesa un presente marcado por el teatro, la televisión y una reflexión sobre el humor en la Argentina actual. Con una extensa trayectoria, el actor analiza los cambios culturales, reivindica el escenario como espacio de encuentro y se prepara para volver a Mar del Plata con Toc Toc.

Para el humorista, el teatro ocupa un lugar privilegiado dentro de su carrera y de su vida profesional. Más allá de los formatos y las pantallas, sostiene que el escenario sigue siendo el ámbito donde el vínculo con el público se vuelve más genuino y directo. Desde su mirada, cada función implica un compromiso profundo con quienes eligen asistir. El ritual de salir de casa, pagar una entrada y dedicar tiempo a una obra genera una responsabilidad que, según afirma, debe ser devuelta “dejando el alma” en cada función.

El contacto cara a cara, la risa compartida y la experiencia colectiva convierten al teatro en un espacio que, para Pérez, sigue siendo insustituible en un contexto atravesado por la inmediatez y las pantallas.

Diego Pérez, el humor y los cambios culturales

A lo largo de su recorrido, Diego Pérez fue testigo de la transformación en los códigos del humor. Según explica, no se trata de autocensura sino de una adaptación natural: hay cosas que antes generaban risa y hoy ya no funcionan del mismo modo. El actor reconoce que, al revisar trabajos propios del pasado, él mismo se sorprende por expresiones que hoy no utilizaría. Ese proceso, asegura, se dio de manera orgánica, sin necesidad de pedir disculpas públicas ni correcciones forzadas. En contraste, observa que en las redes sociales circulan expresiones mucho más extremas bajo la excusa del humor, lo que evidencia una falta de límites y una búsqueda constante de viralizarse.

En cuanto al humor en la televisión, para Pérez, sigue presente, pero de forma fragmentada. Aparece en magazines, noticieros, programas deportivos y de cocina, donde siempre hay lugar para que un colega suyo haga un sketch. Sin embargo, sostiene que falta un programa de humor propiamente dicho, como los que marcaron su época.

El paso por Videomatch representó para Diego una etapa formativa clave. Describe esa experiencia como una verdadera “escuela terciaria”, donde se consolidó un nuevo modo de hacer humor en la televisión argentina. Destaca el rol de conductor de Marcelo Tinelli como eje del programa y la posibilidad de que distintos humoristas desarrollaran sus personajes y sketches, una dinámica que marcó a toda una generación. Ese período no solo le dio visibilidad, sino también aprendizaje, contacto con figuras destacadas y un crecimiento profesional acelerado.

En este presente activo, Pérez se prepara para volver a Mar del Plata con Toc Toc, una comedia que ya se convirtió en un clásico del teatro argentino. La obra iniciará una nueva temporada en la ciudad, un destino que entusiasma especialmente al actor.

La vida personal de Diego Pérez

Más allá de su carrera, Diego Pérez señala que lo que más disfruta en lo personal es estar en casa con su familia, compartir comidas, ver series y viajar. Ese equilibrio, asegura, es fundamental para sostener el trabajo artístico.

Entre esas pasiones aparece también el fútbol y su amor por Platense, un club al que acompaña con la misma intensidad emocional con la que vive el teatro. El campeonato obtenido en 2025 fue para él un momento inolvidable, cargado de emoción y celebración familiar.

Al pensar en el legado, Diego no menciona premios ni personajes. Prefiere una definición simple: ser recordado como una buena persona, un buen compañero y alguien que estuvo presente para su familia.