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Día Mundial del Cerebro: las señales de un ACV que nunca deben ignorarse

Reconocer los síntomas de un ACV y actuar de inmediato puede salvar vidas. Ocho de cada diez casos pueden prevenirse con hábitos saludables.


Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una fecha destinada a generar conciencia sobre la importancia de preservar la salud cerebral y promover hábitos que permitan prevenir enfermedades neurológicas.

El cerebro es el órgano que coordina cada una de las funciones de nuestro cuerpo: el movimiento, la memoria, el lenguaje, las emociones y el pensamiento. Su cuidado comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas de una enfermedad y depende, en gran medida, de las decisiones que tomamos todos los días. Y explica que entre las patologías neurológicas más frecuentes y con mayor impacto se encuentra el Accidente Cerebrovascular (ACV), una urgencia médica que ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o cuando un vaso sanguíneo se rompe. En cualquiera de los casos, el tiempo es determinante: actuar rápidamente puede salvar la vida del paciente y disminuir significativamente las secuelas.

Actuar rápidamente puede salvar la vida del paciente y disminuir significativamente las secuelas.

Para reconocer un ACV es fundamental conocer los principales signos de alarma:

  • Debilidad o pérdida de fuerza repentina en la cara, un brazo o una pierna, especialmente de un solo lado del cuerpo.
  • Dificultad para hablar o comprender lo que se dice.
  • Alteración súbita de la visión en uno o ambos ojos.
  • Pérdida del equilibrio, mareos intensos o dificultad para caminar.
  • Dolor de cabeza muy intenso y de aparición brusca, sin causa aparente.

El cerebro coordina todas las funciones del cuerpo

Ante cualquiera de estos síntomas, no se debe esperar a que desaparezcan ni automedicarse: La conducta correcta es solicitar asistencia médica de inmediato. Cada minuto que transcurre sin tratamiento implica la pérdida de millones de neuronas. Por otro lado, cabe señalar que hasta el 80% de los ACV podrían prevenirse mediante el control de los factores de riesgo y la adopción de hábitos saludables como controlar la presión arterial, mantener adecuados los niveles de glucosa y colesterol, no fumar, realizar actividad física de manera regular, llevar una alimentación equilibrada, mantener un peso saludable, moderar el consumo de alcohol y realizar controles médicos periódicos y cumplir los tratamientos indicados.

La información oportuna puede marcar la diferencia. Cuidar el cerebro es cuidar la calidad de vida. Porque ante un ACV, actuar rápido salva vidas y reduce las secuelas.

* Dra. Ana Ábalos (MN 75224), jefa Médica de UTIM y Traslados de Vittal.