Día del amigo: la realidad es como somos
Domingo, día del amigo y llega "Arte que motiva", la columna que refleja nuestra realidad y la amistad, con el particular estilo de Juan Barros.
Creer en el camino, lo abre, en el día del amigo.
Ilustración de Lisandro RuizSomos como somos porque fuimos como fuimos. El ego es como sobrevivís a vos. Es tanto como nos necesitamos como lo que necesitamos. Lo que nos hace creer es mucho más que lo que esperamos… La amistad es demasiada realidad. Como sos, puede hacer que encuentre cómo soy… En mí no me encontraba como me encontré en vos… La amistad es una deuda sin pagar.
¡Me adeudo!
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¡Así como son mis amigos, puedo conocer cómo son y cómo soy!
¡Así como soy tu amigo, sabés quién soy y sabés quién sos!
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Amistad, divino tesoro
La realidad nos hace comprensibles.
Así como soy contigo aprendí a ser conmigo.
¡Sé de mí que lo aprendí con vos!
No tengo menos que lo que soy.
No tengo más que como soy contigo…
Nada me falta si no nos faltamos.
La decepción es lo que esperaba de mí por lo que esperaba de vos.
¡Me decepcionás tal como me decepciono!
Y… ¡Me enseñás a perdonar!
¡Puedo mirarme como puedo mirarte!
La amistad es lo único que nos queda
Jesús los llamó así en la última Cena, diciéndoles: "Ya no os llamo siervos, sino amigos" (Jn 15, 15).
“Es el principio vital más fuerte quien asimila al menos fuerte a sí mismo, no al revés. Es el vegetal el que asimila el mineral, no al revés; es el animal el que asimila el vegetal y el mineral, no al revés. En el plano espiritual, es lo divino quien asimila lo humano a sí mismo, no al revés. Así que mientras que en todos los demás casos el que come es el que asimila lo que come, aquí el que se come es el que se asimila a sí mismo lo que come. Al que se acerca a recibirlo, Jesús le repite lo que le dijo a Agustín: «No serás tú quien me asimile a ti, sino que seré yo quien te asimile a mí»” (R. Cantalamessa)
¿Y vos me asimilás…?
Somos tal como es el lugar del otro.
El deseo es como estás conmigo.
Así como vivimos… lo que vivimos nos enseña a creer.
La edad es estar a tiempo de mirarnos una vez más.
Lo que te pasa es más que lo que pasa.
Dar gracias nos hace concientes.
“En la decisión de alejarse de Cristo han influido en definitiva sólo las riquezas exteriores, lo que el joven poseía («la hacienda»). No lo que él era. Lo que él era, precisamente en cuanto joven –es decir, la riqueza interior que se esconde en la juventud– le había conducido a Jesús. Y le había llevado a hacer aquellas preguntas, en las que se trata de manera más clara del proyecto de toda la vida. ¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna? ¿Qué he de hacer para que mi vida tenga pleno valor y pleno sentido?” (Dilecti Amici, Juan Pablo II)
Y entonces… ¿Qué nos aleja y qué nos acerca de nosotros entre nosotros…?
* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.


