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Descubren en la Patagonia al "abuelo" de los lagartos, una especie única de la era de los dinosaurios

Un fósil único revela cómo evolucionaron los lagartos en Sudamérica y muestra que el continente tuvo una historia distinta en tiempos de dinosaurios.


Científicos y paleontólogos del Museo Argentino de Ciencias Naturales, en colaboración con otras instituciones, descubrieron un nuevo lagarto fósil que vivió junto a los dinosaurios en la Patagonia hace aproximadamente 70 millones de años.

Este hallazgo representa un hecho excepcional para el hemisferio sur, donde históricamente el registro de lagartos mesozoicos es muy escaso: mientras que en el hemisferio norte se conocen más de 150 especies, en el sur apenas se han documentado unas pocas.

Se trata de una nueva especie denominada Paleoteius lakui, descubierta en sedimentos de la Formación Allen en la provincia de Río Negro, y su estudio ya fue aceptado para su publicación en la revista científica Scientific Reports.

Paleontólogos Patagonia fósiles lagarto

Un fósil diminuto, un hallazgo gigante: la pieza clave que desafió a la ciencia y al financiamiento

De acuerdo con los investigadores del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (LACEV) del Museo Argentino de Ciencias Naturales que comenzaron este camino en octubre de 2023 con el hallazgo de unas pequeñas vértebras del fósil, el Paleoteius lakui es el lagarto terrestre más completo conocido hasta el momento para el Cretácico tardío en Sudamérica. El descubrimiento, que llevó entre dos y tres años, resulta un plazo inusualmente corto para este tipo de investigaciones según lo explicó a MDZ Online el paleontólogo y líder de la investigación Federico L. Agnolín: “Para lo que es el estudio científico, es tiempo récord”.

En comparación con otros registros fragmentarios, este fósil se destaca por conservar partes del cráneo, vértebras y huesos de las extremidades que pertenecen a un mismo ejemplar, acontecimiento que no suele ser la regla en los descubrimientos paleontológicos.

Este punto permitió realizar un estudio anatómico sin precedentes, sobre todo teniendo en cuenta que solamente el cráneo de este lagarto mide apenas unos 2 centímetros y el resto del animal solo 15 centímetros, lo que explica por qué este tipo de restos son extremadamente raros en el registro fósil.

Paleontólogos Patagonia fósiles lagarto 2

“Son piezas muy pequeñas, muy frágiles, difíciles de encontrar”, describió Agnolin. “Y cuando los encontramos, hay que extraerlos con muchísimo cuidado para que no se dañen”.

El proceso científico detrás del hallazgo también implicó desafíos tecnológicos: debido al diminuto tamaño de los restos (con dientes de menos de un milímetro), el equipo recurrió a microtomografías para estudiar la estructura interna del fósil, una tecnología que no tenían disponible de forma directa. El trabajo se realizó en conjunto con la Comisión Nacional de Energía Atómica.

A esto se sumaron dificultades económicas. “Muchas revistas científicas internacionales requieren pagar para publicar, y no contamos con esos fondos”, señaló Agnolín. En este caso, la publicación fue aceptada sin costo por tratarse de un material considerado de gran relevancia, algo que el investigador describió como una excepción.

El “abuelo” de los lagartos actuales

El nombre Paleoteius lakui combina el término griego “paleo” (antiguo) con “teyú”, una palabra de origen guaraní utilizada en Argentina para referirse a los lagartos, mientras que “lakui” significa “abuelo” en lengua mapuche, en alusión a su carácter primitivo. Los investigadores quisieron imprimirle este nombre a la nueva criatura para representar la antigüedad del descubrimiento.

Lagarto conicet museo argentino de ciencias naturales 4

Con poco más de 15 centímetros de largo, el Paleoteius lakui probablemente tenía una dieta insectívora, y los análisis anatómicos permitieron ubicarlo dentro de los Scincomorpha, un grupo de lagartos actualmente muy diverso y ampliamente distribuido en regiones templadas y tropicales, pero que hasta ahora carecía de registros fósiles en América del Sur.

Cuando la Patagonia era otro mundo

El escenario del hallazgo está lejos de parecerse al que hoy conocemos. Hace unos 70 millones de años, el yacimiento Salitral Ojo de Agua, en Río Negro, era un paisaje dominado por lagunas cercanas al mar, rodeadas de vegetación y con condiciones ideales para el desarrollo de una fauna diversa.

En ese entorno convivían dinosaurios, pequeños mamíferos, serpientes y anfibios, en un ecosistema complejo que hoy los científicos pueden reconstruir con bastante precisión. En ese rompecabezas del pasado, Paleoteius lakui aparece como una pieza clave para entender cómo se organizaba la vida en el sur del planeta.

Lagarto del conicet 3

“Nos encontramos con un animal muy raro, distinto al resto del mundo, que parece tener una historia desconocida”, explicó a MDZ Online el paleontólogo Federico L. Agnolín. Y agregó: “Esto está de acuerdo con la idea de que Sudamérica fue distinta, que los animales acá evolucionaron de otra manera hacia el final de la era de los dinosaurios”.

Lejos de ser un dato aislado, el hallazgo ayuda a redefinir cómo se interpretan los procesos evolutivos en el continente. “De alguna manera nos está marcando la cancha de cómo tenemos que ver el resto de los seres vivos de Sudamérica en esa época”, resumió el investigador.

Ciencia de precisión, trabajo colectivo y una carrera contra todo

Detrás de este avance hay mucho más que un fósil: hay tecnología, articulación institucional y también obstáculos que el equipo tuvo que sortear en cada etapa del proceso.

El análisis del ejemplar fue posible gracias a la microtomografía computada, una herramienta que permitió estudiar su estructura interna sin dañarlo y reconstruirlo digitalmente en 3D con un nivel de detalle inédito. Para eso, los investigadores trabajaron en conjunto con la Comisión Nacional de Energía Atómica, ya que no contaban con esa tecnología de forma directa.

lagarto conciet MACN

El trabajo también fue el resultado de una red de colaboraciones que incluyó al Museo Argentino de Ciencias Naturales, la Fundación Félix de Azara y el apoyo de la National Geographic Society. Pero, además del conocimiento y la tecnología, hubo otro factor clave: la persistencia.

“Hay que ir sumando voluntades por todos lados para llegar a esto”, reconoció el paleontólogo, en referencia a las dificultades económicas y logísticas que atravesaron durante la investigación. Aun así, el hallazgo no se presenta como un punto final, sino como una puerta de entrada. “Esto no es un hallazgo de vida, vamos a seguir encontrando cosas. Nunca se acaba”, aseguró Agnolín.

En esa continuidad, Paleoteius lakui no solo suma conocimiento: también abre nuevos interrogantes sobre cómo evolucionó la vida en el hemisferio sur, en un mundo que todavía tiene mucho por revelar.