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Depresión o desborde emocional: lo que el caso Julián Álvarez pone sobre la mesa

El caso de Julián Álvarez reabrió el debate sobre salud mental en el alto rendimiento y la diferencia entre tristeza y depresión.


Estos días, el nombre de Julián Álvarez quedó asociado en varios medios a un supuesto diagnóstico de depresión. La información oficial es, hasta el momento, contradictoria: no hay confirmación del jugador ni del club.

No voy a pronunciarme sobre su situación particular, que desconozco y que corresponde exclusivamente a su equipo tratante. Pero el revuelo mediático sí deja una oportunidad valiosa para hablar de algo que ocurre todo el tiempo en el deporte de alto rendimiento y que casi siempre se nombra mal.

Cuando un deportista atraviesa un bajón anímico visible, se ausenta de los entrenamientos, baja su rendimiento, se lo ve apagado en conferencias de prensa, el reflejo colectivo es etiquetarlo como “depresión”. Es una palabra que se volvió sinónimo de cualquier sufrimiento emocional, y eso es un problema ya que banaliza un diagnóstico clínico serio y, al mismo tiempo, invisibiliza otro fenómeno que en salud mental deportiva vemos con mucha más frecuencia: los episodios afectivos reactivos.

El nombre de Julián Álvarez quedó asociado en varios medios a un supuesto diagnóstico de depresión.

¿Qué es un episodio afectivo reactivo?

No toda tristeza intensa es depresión mayor. Un episodio afectivo reactivo aparece como respuesta directa a una situación externa que supera, momentáneamente, la capacidad de la persona para procesarla: un conflicto institucional, la presión de una hinchada, la incertidumbre sobre el futuro profesional, la exposición mediática constante, una lesión, un pase frustrado. Ante todo esto esto, el ánimo se hunde, aparece el desgano, cuesta entrenar, cuesta sostener la rutina. Pero a diferencia de un trastorno depresivo mayor, este cuadro está anclado a un desencadenante identificable, tiende a tener un curso más acotado en el tiempo, y mejora de forma significativa cuando la situación que lo generó se resuelve o cuando la persona recibe el acompañamiento adecuado para atravesarla.

La confusión entre ambos cuadros no es un detalle semántico. El pronóstico es distinto, el abordaje es distinto, y el mensaje que le llega al deportista y a su entorno también lo es. Decirle a alguien “estás deprimido” cuando en realidad está reaccionando de manera esperable y humana a una presión que lo excede, puede generar tanto daño como no ponerle nombre a lo que le está pasando.

¿Por qué esto importa en el fútbol de elite?

El deportista de alto rendimiento vive en un sistema que expone su intimidad emocional al escrutinio público en tiempo real. Entonces cualquier ausencia se lee como síntoma, cualquier gesto se interpreta, cualquier silencio se llena de versiones. En ese contexto, la salud mental corre el riesgo de convertirse en un titular antes que en un proceso de cuidado. Y ahí está el verdadero llamado de atención: No importa si el cuadro es un episodio afectivo reactivo o un cuadro depresivo instalado, ambos requieren lo mismo, tiempo, profesionales idóneos y un entorno que no lo transforme en un titular de medios.

No toda tristeza intensa es depresión mayor.

El rol de los cuerpos técnicos y las instituciones

Para quienes trabajamos en el día a día con jugadores profesionales y formativos, la tarea no es esperar a que aparezca un certificado para tomar en serio lo emocional. El trabajo consiste en sostener de manera continua, silenciosa, aquello que permita distinguir a tiempo entre un jugador que necesita descansar la cabeza una semana y uno que necesita un tratamiento sostenido. La salud mental deportiva no es una herramienta de negociación de pases ni un eufemismo de vestuario, es una variable de rendimiento tan concreta como una lesión muscular, y merece el mismo rigor de diagnóstico específico para ser abordado de manera correcta sin estigmatizar con etiquetas patologizantes mal utilizadas.

* Dra. Pamela G. Menotti. Médica psiquiatra, especialista en salud mental deportiva y neurociencia deportiva.