Daniel Enz, el periodista que destapó los abusos del convento que inspiró a la serie Cautiva
A diez años de la investigación, el periodista habló con MDZ sobre el caso que marcó su carrera, el rol del periodismo y su llegada a la ficción.
Daniel Enz, el periodista santafesino que destapó la red de torturas y abusos por parte de la priora Luisa Toledo en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Nogoyá.
Gentileza Análisis DigitalHace doce años, un día de agosto de 2014, el periodista Daniel Enz recibió un mail anónimo que despertó en él el interés y la convicción de investigar a fondo los entonces presuntos -y luego confirmados- abusos y tormentos que ocurrían puertas adentro del Monasterio de la Preciosísima Sangre y Nuestra Señora del Carmen, de la Orden de las Carmelitas Descalzas, en Nogoyá, Entre Ríos. Se trataba de una institución muy querida por una comunidad profundamente religiosa que, al mismo tiempo, tenía poco contacto con las monjas de clausura que vivían dentro.
“A mediados de agosto de 2014 me llegó un correo anónimo, desde una dirección con nombre de fantasía, que me sugería investigar ‘abusos y tormentos’ en el convento de Nogoyá. Pregunté de qué abusos hablaba y no me contestaron más. Estaba claro que era consecuencia del caso de abusos en el Seminario de Paraná, en el que habíamos denunciado al cura Justo Ilarraz. Y desde 2012 nos llegaban decenas de denuncias sobre la Iglesia”, contó Enz a MDZ sobre el contacto que dio inicio a una investigación de dos años, con decenas de entrevistas, numerosos viajes hacia Nogoyá y una fuerte reacción de sectores eclesiásticos.
El periodista, fundador de Análisis y Análisis Digital, sabía que una acusación de esa magnitud exigía pruebas. “Si se confirmaba lo del convento, iba a tener repercusión internacional, porque no había registro de algo así en el mundo. No podía cometer un solo error”, aseguró Enz, decidido a investigar a fondo el caso con la rigurosidad que requería.
Dos años después de aquel mail y de un largo trabajo de investigación junto a su colega y colaboradora, Lucila Tosolino, Enz tuvo la posibilidad de dialogar con Silvia Albarenque, una de las excarmelitas que quería denunciar el infierno que padeció desde que ingresó al monasterio, en 1999, hasta su salida, en 2013, por su deplorable estado de salud. Sobre todo, Albarenque sentía la urgencia de dar a conocer cómo era la vida de las religiosas puertas adentro, bajo las crueles condiciones impuestas por Luisa Ester Toledo, de nombre religioso María Isabel de la Santísima Trinidad, entonces “priora” (madre superiora) del monasterio.
Con el estremecedor testimonio de Silvia, Daniel pudo darle un cierre a uno de los trabajos de investigación más difíciles de su carrera y, así, encarar el siguiente paso: la redacción del artículo del que hablaría todo el mundo y que desataría un nuevo escándalo eclesiástico a nivel nacional. Fue así como, en 2016, salió a la luz una edición de la revista Análisis con la portada “Las torturas del convento”, la nota que denunciaba los abusos psicológicos, las amenazas, la privación de libertad y las torturas medievales que Luisa Toledo imponía a las "carmelitas".
El caso llegó a la procuraduría de la provincia de Entre Ríos y derivó en un allanamiento, un juicio y la posterior detención de Luisa Toledo. Este 2026, a diez años de aquella publicación, se estrenó la miniserie Cautiva, una producción de TNT y Flow protagonizada por Lorena Vega y Carolina Kopelioff, que volvió a poner el caso en boca de todos. En la tira de seis capítulos, la tarea de Daniel Enz es recreada a través del personaje de Martina Robles, interpretado por la actriz Julieta Zylberberg.
La historia del periodista que destapó los abusos del convento de Nogoyá
Nacido en Reconquista, Santa Fe, en 1962, Daniel Enz lleva más de cuatro décadas dedicado al periodismo, con especial foco en la investigación. Comenzó su carrera en 1980 en el periódico Edición 4 de su ciudad natal y, un año después, continuó su trabajo en Paraná, ciudad que se convertiría en un punto central de su recorrido profesional.
Fue corresponsal de Página/12 durante ocho años y colaboró con medios como Clarín, El Porteño y Tiempo Argentino. En 1990 fundó la Revista Análisis y, seis años más tarde, Análisis Digital, el primer sitio web periodístico de Entre Ríos. También desarrolló su carrera en radio y televisión, es socio fundador de FOPEA y trasladó buena parte de sus investigaciones al papel: a lo largo de su trayectoria escribió 17 libros.
Cómo fue la investigación de los abusos del convento las Carmelitas Descalzas de Nogoyá
En su libro "Las Torturas del Convento", Enz relató cómo fue el proceso de investigación del caso que llegó a la pantalla chica con el nombre de "Cautiva". Tras la recepción del mail anónimo, el periodista comenzó a realizar paradas recurrentes en la ciudad de Nogoyá, cuando iba de camino a Gualeguaychú por trabajo. "En los años en los que investigué lo que pasaba en el convento, todos los lunes iba a Gualeguaychú para conducir un programa de televisión en el canal de cable de la ciudad. En cada viaje me tomaba un tiempo para ir indagando en algunos lugares de Nogoyá, con mucha cautela", se puede leer en uno de los capítulos de su ejemplar.
"Hablé con no menos de sesenta personas con la excusa de una prima que quería ser carmelita, una prima que nunca existió. Las primeras pistas concretas me las dieron enfermeras del Hospital San Blas, que habían visto llegar monjas desnutridas. Lo que me hizo sostenerlo fue que cada puerta que se cerraba confirmaba que había algo detrás", contó el profesional en diálogo con MDZ, y agregó: "Fui sumando datos entre familiares de excarmelitas; profesionales que las habían atendido y algunas excarmelitas también, a las que había que sacarles palabras con tirabuzón, porque pese al paso del tiempo, aún entendían que podían ser castigadas por la institución, a la que hacía años no pertenecían".
El punto de quiebre llegó en agosto de 2016, cuando Silvia Albarenque, una excarmelita, aceptó contar lo que había vivido. Durante un encuentro con Enz, acompañada por sus hermanos -Francisco y Marcelo-, Silvia relató los tormentos, los castigos físicos y psicológicos y los pedidos que había realizado durante años para poder abandonar el convento, que habían sido negados por la priora que decidía privarla de su libertad.
Su testimonio permitió reconstruir una red de maltratos que iban desde ayunos forzosos, aislamiento, restricciones para recibir atención médica y castigos físicos, impuestos por la priora bajo la idea de la "inmolación", utilizando la figura de Cristo como modelo de sufrimiento corporal. Durante el posterior allanamiento fueron encontrados cilicios, látigos y una mordaza, elementos que coincidían con los descriptos por Silvia.
A diez años de aquella investigación, Enz asegura que el paso del tiempo le permitió dimensionar un aspecto que entonces no comprendía de la misma manera: el peso de la manipulación psicológica. “He cubierto la dictadura, la corrupción política, el narcotráfico y los abusos en el clero. Ningún caso me dejó la huella que me dejó este”, afirmó. “En los otros había dinero o poder de por medio. Acá se trataba de algo más primario: la anulación de la voluntad humana y el uso de Dios como excusa para el sadismo”.
Y agregó: “Con el tiempo entendí mejor cuánto pesa la manipulación psicológica. Es más efectiva que cualquier cerrojo: el miedo al infierno retenía a esas mujeres más que los muros de dos metros con alambre de púa”.
La publicación que llevó el caso a la Justicia
Después de dos años de trabajo, Enz escribió un artículo de 36.000 caracteres que ocuparía seis páginas de la edición impresa de Análisis. Pero antes de que la revista llegara a los kioscos tomó una decisión. La noche previa a la publicación se comunicó con el entonces procurador general de Entre Ríos, Jorge García, y le adelantó el contenido de la investigación ante el temor de que pudieran desaparecer pruebas dentro del convento.
“El día anterior a la publicación, en horas de la noche, llamé al procurador general, Jorge García, y le mandé la nota por mail. A los veinte minutos me dijo que estaba espantado y que ya había ordenado abrir una causa de oficio y allanar. Horas antes de que la revista llegara a los kioscos, la policía secuestraba los cilicios, los látigos y la mordaza que Silvia había descripto con precisión”, recordó el periodista en diálogo con MDZ.
El proceso judicial terminó en julio de 2019 con la condena de Luisa Toledo, quien había sido priora del monasterio, a tres años de prisión efectiva por privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de violencia y amenazas.
Para Enz, aquella sucesión de hechos dejó una conclusión que todavía mantiene: “El periodismo sirve cuando no claudica ante el poder. La sentencia misma reconoció que nuestra investigación permitió develar los hechos y animó a las víctimas a denunciar”.
La reacción de la Iglesia entrerriana tras la investigación
La publicación también tuvo consecuencias para Análisis y sus periodistas. Es más, Enz contó cómo fue la reacción inmediata de sectores vinculados a la Iglesia tras la difusión del caso. “El primer domingo después de la publicación, los curas de Paraná tenían la orden de pedir en la homilía que los fieles no compraran la revista Análisis ni leyeran la web”, aseguró. También señaló que anunciantes vinculados al Arzobispado retiraron publicidad y que se prohibió al clero hablar con periodistas del medio. “También recibimos amenazas, veladas y explícitas”, expresó.
Como si fuera poco, hubo expresiones públicas contra el procedimiento judicial y con peticiones de "dejar en paz a las monjas". "Era el mismo mecanismo que habían usado en 2012 con el caso Ilarraz. Moneñor Puiggari salió a decir que habían allanado el convento 'como si fueran vendedores de droga', y llegó a describir el cilicio como un alambrecito que 'no lastima'. También hubo presión sobre la Justicia: miles de mails desde una plataforma española pidiendo al fiscal que dejara en paz a las monjas, y una procesión que se detuvo a rezar frente a su casa", recordó Enz.
Qué pasó con el convento y con la expriora Luisa Toledo
El monasterio continúa funcionando. Enz contó que en octubre de 2016 el Vaticano intervino el lugar y apartó a Toledo. La Santa Sede designó posteriormente una nueva priora y, según la información que pudo obtener el periodista, actualmente existe “un régimen muy distinto, más humano y con controles externos”.
“El convento sigue siendo muy querido en una comunidad profundamente religiosa. Durante la investigación, todas las personas con las que hablé me decían maravillas de las carmelitas. Esa devoción explica en parte por qué nadie veía lo que pasaba adentro”, analizó.
Por su parte, tras la sentencia, Luisa Toledo, "entró a la Unidad Penal 6 de Paraná el 25 de agosto de 2021, después de que se rechazaran sus apelaciones". "Salió en septiembre de 2022, tras un año de encierro, y se consideró cumplida la pena. Nunca volvió a Nogoyá: la nueva conducción le cerró las puertas. La llevaron a Buenos Aires, a un centro religioso, sin ningún cargo. Nunca expresó arrepentimiento en público. Cuando algún periodista la aborda, repite que ya cumplió su condena y que solo quiere paz. Hasta donde sé, las monjas que estuvieron bajo su mando no responden sus cartas ni sus llamados", compartió Enz.
Del libro a la serie Cautiva: la reflexión de Enz sobre la difusión del caso
Diez años después de la publicación, Enz volvió sobre el caso en Las torturas del convento, un libro en el que amplió aquella investigación y reconstruyó lo ocurrido antes y después de que la historia saliera a la luz. “Siempre supe que tenía que transformarlo en libro y dejar plasmada una investigación que llevó su tiempo y les puede servir a las nuevas generaciones de periodistas”, explicó.
La nota original había revelado la denuncia. El libro, en cambio, le permitió reconstruir el funcionamiento del control dentro del convento, el rol que atribuye al Arzobispado, el proceso judicial y qué ocurrió posteriormente con sus protagonistas. "Además, era la primera vez en la Argentina que una autoridad religiosa era condenada por delitos cometidos en ejercicio de sus funciones dentro de un convento de clausura. Ese precedente merecía quedar documentado", sostuvo.
Ahora, la historia encontró otra forma de llegar al público a través de la serie Cautiva. La ficción recrea parte del trabajo periodístico realizado por Enz a través de Martina Robles, personaje interpretado por la actriz Julieta Zylberberg.
Según contó, Enz mantuvo conversaciones con la producción y asegura haber quedado conforme con el resultado. “Me gustó mucho la serie en general y muy correcto el personaje de Martina Robles. Cuidaron numerosos detalles y se lo agradezco a la producción de la obra”, expresó, y agregó: "Hicieron un trabajo brillante, con actores y directoras magistrales. Y los resultados están a la vista. Es una serie que tendrá reconocimiento no solo nacional sino internacional. Y es importante que se conozca en el mundo lo que denunciamos en 2016".
Aun así, para el periodista había aspectos de la historia real que consideraba fundamentales: que los testimonios de las víctimas no fueran puestos en duda, los elementos encontrados durante el allanamiento, los pedidos de las mujeres para abandonar el convento y la responsabilidad que atribuye a la jerarquía eclesiástica.
"Hay cosas que no se podían tocar. Primero, que las víctimas no mintieron: cada instrumento que Silvia describió apareció en el allanamiento. Segundo, que Toledo actuó por fuera de las propias normas del convento; no aplicaba la regla de Santa Teresa, y el tribunal dijo que esos castigos no estaban habilitados, estaban en desuso y constituían un abierto exceso. Tercero, la responsabilidad de la jerarquía eclesiástica: el obispo sabía y no intervino. Y cuarto, que el delito fue retenerlas contra su voluntad: las dos pidieron irse, de palabra y por escrito, y sus pedidos fueron cajoneados o rotos", explicó.
Doce años después de aquel primer correo electrónico y diez años después de la publicación que sacó el caso a la luz, Enz vuelve a mirar una investigación que atravesó buena parte de su carrera. Esta vez, mientras una ficción lleva la historia a una nueva audiencia, el periodista regresa al punto de partida: un mail anónimo, una denuncia difícil de comprobar y dos años de trabajo para saber qué ocurría detrás de los muros del convento de Nogoyá.
Mirá el trailer de Cautiva
Dónde ver Cautiva, la serie basada en hechos reales
Los seis capítulos de la serie Cautiva se pueden ver en la plataforma de Flow, desde su estreno el pasado 18 de septiembre. Además, cada semana se estrena un capítulo por la pantalla de TNT y en la plataforma de streaming HBO Max.
La ficción, inspirada en hechos reales, cuenta con el protagónico de Carolina Kopelioff y Lorena Vega, así como con la participación especial de Rita Cortese. Se trata de una producción diriga por Paula Hernández y Jazmín Stuart.