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Cuáles son los mitos sobre la grasa corporal que ya son creencia popular

La ciencia desmitificó diversas afirmaciones sobre la grasa corporal, las formas de reducirla y su función en el cuerpo.


¿Sudar más ayuda a quemar grasa? ¿La grasa se puede transformar en músculo? Mitos como estos abundan en gimnasios y redes sociales, pero pocas veces se contrastan con información confiable. Es por esto que la Universidad Juan Agustín Maza lanzó un artículo para explicar qué dice la ciencia sobre este tema.

Uno de los errores más comunes es pensar que la grasa se convierte directamente en músculo al hacer ejercicio. En realidad, se trata de dos tejidos distintos. Lo que sí ocurre, especialmente al comenzar a entrenar, es que el cuerpo puede perder grasa mientras gana masa muscular, siempre que se acompañe de una buena alimentación y un plan de entrenamiento enfocado.

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Una de las creencias más difundidas es la de que la grasa corporal se convierte en músculo al entrenar, cuando esto, en realidad, no es así.

Otro concepto que suele repetirse es que cuanto más se suda, más grasa se pierde. Esta idea, aunque popular, es incorrecta. El sudor representa una pérdida de líquido, no de tejido adiposo. El peso puede bajar temporalmente, pero se recupera apenas uno se hidrata. Sudar más no significa quemar más grasa.

Tampoco es cierto que tener menos grasa corporal siempre sea mejor. La grasa cumple funciones esenciales: interviene en la producción de hormonas, protege órganos, alimenta al cerebro y actúa como reserva energética. Lo importante es mantener un porcentaje saludable, que varía según edad, género y nivel de actividad física.

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La grasa, aunque durante mucho tiempo se haya creído lo contrario, cumple una función crucial en el funcionamiento del organismo.

Diferentes grasas

Otro aspecto a considerar es que no toda grasa es igual. Bien explica la ciencia que existen grasas saludables, como los ácidos grasos omega 3, que protegen el corazón y el sistema nervioso. También están el colesterol bueno y el malo, y otras formas de lípidos que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. Demonizar todas las grasas puede ser tan perjudicial como ignorarlas.

En cuanto al porcentaje ideal de grasa corporal, las diferencias entre hombres y mujeres son marcadas. El cuerpo masculino suele tener mayor masa magra y menor proporción de adiposidad, mientras que en las mujeres, una cantidad más elevada de grasa es normal y funcional. Lo importante no es compararse, sino conocer los valores adecuados para cada persona.

¿Existen secretos para un cuerpo saludable?

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Alimentación, ejercicio y descanso son los puntos a atender en la búsqueda de un cuerpo y una vida más saludable.

Para lograr una composición corporal equilibrada, no hay secretos ni atajos y tampoco hay que confiarse de los mitos que circulan por las redes. La actividad física regular, una alimentación variada y el descanso son los pilares de una vida saludable. Evitar el sedentarismo es tan importante como entrenar bien: el músculo no solo da fuerza, también es clave para la autonomía en la vejez.

Por último, vale la pena repensar cómo abordamos el tema desde lo social y educativo. Promover el movimiento por placer, enfocar las metas en el rendimiento y aceptar la diversidad corporal son pasos fundamentales para una relación más sana con nuestro cuerpo. Estar bien no es una cuestión de estética, sino de bienestar integral.