Cómo la tecnología le cambió el juego a la industria musical
Así se hacen los hits hoy: sin estudio, sin disquera, sin permiso, la revolución del home studio, la tecnología pone su parte.
Hoy en día, ser productor implica ser muchas cosas.
Archivo MDZLa industria musical siempre fue cosa de pocos. Había que pagar por un estudio profesional, rodearse de técnicos e ingenieros de mezcla, consolas carísimas que parecían cabinas de avión. Toda esa logística caracterizada por altos costos, mucho tecnicismo -y por sobre todo, exclusividad- definía quién podía hacer música y quien no. Hoy todo cambió con la tecnología.
Con una laptop, un par de auriculares decentes y acceso a internet, cualquiera puede sentarse un rato y desde su cuarto sacar un tema que suene como los de la radio. O mejor. La industria musical está pasando por una descentralización radical. Si bien sigue existiendo el estudio tradicional, con toda su mística y chiches analógicos, hoy no es la única vía -ni la más necesaria-. Surgieron nuevas formas de crear, nuevas herramientas, nuevos caminos. Lo que antes tenía la complejidad de una cadena de montaje hoy lo puede hacer una persona desde su pieza. Lo tecnico se abarató y se simplificó, y eso le abrió la puerta a una generación de productores que no necesitan palanca ni infraestructura para hacer un hit.
Hoy en día, ser productor implica ser muchas cosas
Beatmaker, ingeniero, compositor, creativo, y a veces, hasta manager de uno mismo. La figura de productor se volvió flexible. Ya no hace falta saber teoría musical para armar una armonía interesante ni tener instrumentos reales para grabar. Hay plugins que emulan todo, samples por todas partes, tutoriales para aprender lo que sea. Lo que era una profesión con años de carrera, ahora puede nacer de un impulso autodidacta.
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Hay un sinfin de programas, como FL Studio, Ableton Live o Logic Pro que se convirtieron en los nuevos instrumentos. Ya no se trata de tocar, se trata de crear. Con ellos, un pibe de 15 años puede agarrar un loop, arrastrarlo a la línea de tiempo, meter una batería y un bajo, samplear una voz y en menos de una hora tener un tema que la rompa en TikTok. Porque además de producirlo, puede subirlo, promocionarlo y viralizarlo. Todo desde la misma silla.
Las redes sociales son hoy el escenario perfecto de los nuevos productores
Con la suficiente constancia no necesitan pasar por discograficas ni radios. Un post bien armado, un video con edición perspicaz y un beat pegadizo pueden ser suficientes. Eso no significa que sea facil ni mucho menos, pero sí que es totalmente posible. El talento sigue importando, pero la puerta está más abierta que nunca.
Pero entonces, si cualquiera puede producir ¿qué diferencia a uno bueno de uno más? En primera instancia no es tan simple como parece, ya que más accesibilidad equivale a más competencia, y una necesidad de crear algo original para resaltar. Los buenos productores se destacan por tener creatividad. La sensibilidad para encontrar un sonido propio. La constancia. La intuición para entender qué necesita un tema más allá de las herramientas que se tengan a mano. Porque al fin y al cabo, el software no piensa. Solo ejecuta. El verdadero productor respeta la disciplina y los métodos que llevaron a tantos otros artistas y maestros al éxito, sabiendo cuándo frenar, cuándo borrar y cuándo dejar que algo imperfecto se quede porque suena con alma.
Hoy, no hace falta una consola gigante ni un estudio millonario para producir un hit
Pero si hace falta un idea clara, una búsqueda genuina y honesta, acompañada de horas frente a la pantalla, equivocandose y aprendiendo. La tecnología niveló la cancha. Lo que hagamos con eso, es otra historia.
* Guillermo Fiorito, estudiante y productor independiente.