Cómo es acceder hoy a una vivienda en Mendoza
Tras el escándalo del Banco Nación, el acceso a la vivienda vuelve al centro del debate y deja en evidencia quiénes pueden realmente acceder a un crédito.
El caso Banco Nación reabre la discusión sobre el acceso a la vivienda en Argentina, en un contexto donde los requisitos siguen siendo altos.
Alf Ponce Mercado/MDZEl acceso a la vivienda volvió al centro del debate en Argentina tras el escándalo que involucra al Banco Nación, luego de que se conociera que funcionarios y dirigentes accedieron a créditos hipotecarios con condiciones más favorables que las del mercado. Las tasas más bajas y los montos elevados generaron cuestionamientos y dejaron abierta una discusión sobre cómo se reparten estas oportunidades.
El caso deja al descubierto una situación más amplia: mientras algunos sectores logran acceder a créditos en condiciones blandas, una gran parte de la población enfrenta serias dificultades para llegar a la vivienda propia.
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Llevado al plano local, el escenario en Mendoza refleja con claridad esa diferencia. Hoy, las opciones para acceder a una vivienda se dividen principalmente entre los créditos hipotecarios del sistema bancario y los programas del Instituto Provincial de la Vivienda.
Sin embargo, ambas alternativas tienen condiciones concretas que terminan definiendo quién puede avanzar y quién queda afuera. En ese marco, el acceso a la vivienda aparece como un proceso cada vez más condicionado por múltiples factores.
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Créditos hipotecarios: tasas más bajas en 2026
El mercado hipotecario volvió a moverse en 2026 con una baja marcada de tasas. En marzo, bancos privados ajustaron sus condiciones: el BBVA pasó de tasas cercanas al 17% al 7,5% para monotributistas, mientras que el Santander bajó del 15% al 9,5%.
El Banco Nación, por su parte, ofrece tasas de 6,8%-8% TNA + UVA, manteniendo una de las ofertas más competitivas del sistema. En general, los créditos actuales funcionan bajo el esquema UVA, donde el capital se ajusta por inflación y se suma una tasa.
En términos generales, los bancos financian entre el 70% y el 80% del valor de la propiedad, exigen un anticipo del 20% al 30% y ofrecen plazos de hasta 20 o 30 años. Además, la cuota no puede superar el 25% del ingreso familiar.
El ingreso, el principal filtro
A pesar de la baja de tasas, el principal límite no está en el costo del crédito, sino en los ingresos necesarios para calificar. Para comprar un departamento promedio en Mendoza, valuado en unos US$ 75.000 - 85.000, se requieren ingresos familiares de entre $2,5 y $3 millones por mes.
Ese nivel está muy por encima del salario promedio provincial, que hoy se ubica entre los $900.000 y $1,1 millones. En la práctica, esto reduce considerablemente la cantidad de personas que pueden acceder a un crédito.
A esto se suma que el costo real del préstamo no se limita a la tasa. El Costo Financiero Total incluye seguros y comisiones que elevan el valor final. Por eso, antes de elegir un banco, se recomienda comparar varias opciones y mirar el CFT, no solo la tasa.
IPV: otra alternativa disponible
Frente a las condiciones del sistema bancario, el IPV ofrece otra vía para acceder a la vivienda. Uno de sus programas principales es “Construyo Mi Casa”, orientado a sectores de ingresos medios.
En este caso, las cuotas se ajustan por el coeficiente de variación salarial (CVS) y no por inflación, lo que permite una mayor previsibilidad en el tiempo. Sin embargo, el programa exige cumplir con un período de ahorro previo de hasta 36 meses.
Además, es necesario contar con un terreno propio o conseguirlo dentro de un plazo determinado. Sumado al tiempo de construcción, el proceso completo puede extenderse entre tres y cinco años.
Programas sociales y tiempos de acceso
Otra línea es “Mendoza Construye”, dirigida a sectores con menores ingresos. En este caso, las cuotas rondan el 15% del ingreso familiar, lo que la vuelve más accesible desde lo económico.
Sin embargo, el acceso depende de cada municipio y los cupos son limitados. La adjudicación se realiza por sorteo o criterios sociales, lo que reduce las posibilidades de ingreso al sistema.
De esta manera, aunque existen distintas opciones, el acceso efectivo depende de condiciones que no siempre están al alcance de todos los hogares.
Es así que acceder a una vivienda no depende de un solo elemento. Intervienen distintos factores que, combinados, terminan marcando las posibilidades reales de cada familia.



