Cocaína fumada en Mendoza: un cambio preocupante en el consumo
Hace dos años saltó en Mendoza un emergente: el consumo de cocaína fumada. De qué se trata y a quiénes afecta.
Cocaína fumada, el emergente en el consumo que preocupa a Mendoza. Foto: Freepik
Bajar es lo peor es el título de la primera novela de la gran autora argentina Mariana Enríquez. Aunque fue escrita a mediados de los 90, sigue vigente. Bajar es lo peor porque el tiempo de estar arriba es breve y cuando se desciende es estrepitoso. Ahora, con la nueva modalidad de consumo de la cocaína mucho más. Son unos cinco minutos. Ese tiempo es el que calculan dura el efecto de la cocaína fumada. Se trata de una modalidad que hace unos dos años se instaló en Mendoza y cuyo consumo se da especialmente en adolescentes y jóvenes adultos de extrema vulnerabilidad social.
La situación es preocupante. "Vos los ves, y están muy arriba y de repente les viene el bajón", contó a MDZ una profesional que tiene contacto con personas con esta adicción. En tanto que la coordinadora del Plan Provincial de Adicciones, Marta Hintuchi, advirtió a este medio que en los últimos dos años comenzaron a registrarse casos compatibles con el consumo de cocaína fumada, una modalidad que genera un efecto mucho más intenso e inmediato y acelera el desarrollo de la dependencia física y psíquica.
La cocaína fumada: querer siempre más
Hintuchi explicó que, más que la aparición de una nueva sustancia, lo que preocupa es el cambio en la vía de administración. "La sustancia sigue siendo la cocaína, un estimulante, pero al fumarse el efecto llega mucho más rápido al cerebro. Esa intensidad hace que el consumo vuelva a repetirse en menos tiempo y aumenta considerablemente el riesgo de adicción", señaló.
La especialista agregó que históricamente la cocaína fue consumida por vía inhalada, especialmente en ámbitos de diversión nocturna ."Es una droga estimulante que muchas veces se busca para vencer la ansiedad social, la timidez o la inhibición y facilitar el contacto con otras personas", indicó.
Sin embargo, recordó que el primer antecedente del cambio de modalidad de consumo en Argentina se registró en 2001, principalmente en el conurbano bonaerense y en Santa Fe, con la aparición del paco, un derivado elaborado a partir de residuos del procesamiento de la cocaína, de muy baja calidad, bajo costo y extremadamente adictivo.
En Mendoza, en cambio, ese fenómeno no se había observado con claridad hasta hace aproximadamente dos años. "Los emergentes del consumo van cambiando y hoy empezamos a encontrar situaciones que antes no veíamos", sostuvo.
Paso a paso: cómo es fumar cocaína
Un joven que trabaja en un barrio popular de Mendoza contó el paso a paso de esta situación y lo que viven adolescentes. "Ese polvillo que compran, que es parte de los residuos de la cocaína, lo mezclan con bicarbonato, lo ponen una cuchara y agua, y una llama, abajo, que es generalmente un encendedor, y lo queman hasta que eso se va volviendo una piedra negra que se separa del líquido. Después esa piedrita es lo que muelen y es lo que fuman, que es como un crack, fumar eso. Se lo ponen en unas pipas que arman también, las arman ellos generalmente, con virulana, cañito de cobre, lo que sea, y dan una fumateada de eso, que parece que es muy fuerte el efecto, que quedan como en la estratosfera", relató.
Además, agregó: "A los 5 minutos quedan de vuelta del viaje, lógicamente quieren más, quieren salir a comprar más. Entonces, lo que dicen los médicos es que es muy dañino para las neuronas, neuronalmente causa daños muy rápidos y se cae en se cae en una adicción rápidamente, y es una cuestión barata, entonces cala mucho en los sectores populares", explicó el joven.
En ese sentido, la coordinadora del Plan de adicciones aclaró que todavía no es posible determinar con certeza qué sustancia específica están consumiendo algunos usuarios. "No sabemos si se trata de paco, del desecho de la cocaína, o de crack, que tiene una elaboración distinta y un costo mucho más elevado. Lo que nos hace sospechar por la clínica y el perfil de las personas que llegan a tratamiento que se trata de una sustancia de muy mala calidad. Lo que vemos es una cocaína fumada, con un efecto mucho más rápido e intenso", explicó.
Según relató, la población más afectada está integrada principalmente por adolescentes y adultos jóvenes, y se han recibido a mujeres de alrededor de 40 años. "Hemos atendido chicos de 14 y 15 años. Son consumos que aparecen en poblaciones muy vulnerables", afirmó.
Las redes para salir del consumo
Para la especialista Hintuchi, detrás del consumo problemático hay una realidad social mucho más compleja. "Cuando un chico de 14 años llega a fumar cocaína, la pregunta no es solamente qué consume, sino cuándo el Estado perdió contacto con ese adolescente", planteó. Generalmente son chicos que no están yendo a la escuela.
En ese sentido, remarcó que el abordaje no puede limitarse únicamente al tratamiento de la adicción. Los primeros 15 días de deshabituación suelen ser los más difíciles debido al fuerte síndrome de dependencia físico, pero luego comienza un trabajo aún más profundo vinculado a la reconstrucción de los vínculos sociales.
"El eje es fortalecer las redes. Ninguna institución puede resolver sola estos problemas. Hay que trabajar con organizaciones sociales, espacios comunitarios, escuelas, centros de salud y dispositivos de atención para que las personas no queden aisladas", sostuvo.
Como ejemplo, contó que el Plan Provincial mantiene una articulación permanente con distintas organizaciones mediante grupos de comunicación y derivación rápida de casos. "Son esas redes las que terminan funcionando como las luces de un árbol de Navidad: cuando una se enciende, las demás saben cómo acompañar a esa persona,. No es fácil, pero tenemos un horizonte entre todos", concluyó.
La entrada de la cocaína para fumar a la Argentina
Según publicaron los doctores Pedro Cófreces, Francisco Azzato y José Milei del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la entrada de la pasta base de cocaína (paco) a la Argentina y la expansión de su consumo se debe a varios factores.
Por un lado, los procesos de producción, tráfico y comercio de cocaína en Argentina y Uruguay fueron reterritorializados a partir de 2006, convirtiendo a estos dos países en productores clandestinos de la droga en laboratorios. Por otro lado, el aumento de la pobreza y el deterioro de las condiciones de vida provocado por políticas inadecuadas (desindustrialización, aumento del desempleo, deterioro del sistema sanitario, etc.) condujeron a la vulnerabilidad social, con la imposibilidad de acceder a mayores oportunidades, fomentando el consumo y la comercialización de la sustancia.
El mercado de cocaínas fumables se estableció en Perú en 1970 y luego se extendió a Bolivia, Colombia y Ecuador. Argentina y Uruguay han recibido y reciben sus suministros de Bolivia y Perú, ya que no cuentan con áreas propias de cultivo de coca.
Al respecto, el informe del Transnational Institute señala que el clorhidrato de cocaína(CC) con origen en Bolivia, anteriormente ingresaba a la Argentina por la frontera noroeste (provincias de Salta y Jujuy), luego llegaba a puertos del Atlántico y se embarcaba para su exportación. Actualmente, lo que ingresa por la frontera es la cocaína alcalina (básica) que después es procesada en laboratorios ilegales y convertida en clorhidrato de cocaína.
La disponibilidad y los mejores precios de los precursores químicos necesarios para producir clorhidrato de cocaína en Argentina fomentaron la posibilidad de la producción local. Este nuevo contexto se relaciona con un mayor control de los precursores por parte de los países productores (Convención de la ONU de 1988), que favoreció el establecimiento de las etapas finales de producción en Argentina y Uruguay. Ambos países ofrecen ahora mejores condiciones para el procesamiento de productos químicos y las exportaciones aéreas y marítimas. Así se puede entender el auge de los laboratorios clandestinos y el incremento de la producción de clorhidrato de cocaína observado en los últimos años.
Datos y efectos del consumo
Se estima que en Argentina se consumen 400.000 dosis de pasta base por día. El Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas del SEDRONAR indicó que el consumo de pasta base de cocaína creció en los últimos años un 200%.
Efectos secundarios
- Expectoración de sangre o mucosa sanguinolenta del tracto respiratorio.
- Verborrea incoherente.
- Su consumo durante el embarazo causa efectos dañinos al feto.
- Sensación de ahogamiento y calor insoportable.
- Debilitamiento de los músculos.
- Reducción acelerada del peso corporal (en algunos casos produce anorexia).
- Desgano e insomnio.
- Midriasis.
- Náuseas y vómitos.
- Hipertensión arterial.
- Migraña severa.
- Taquicardia.
- Frecuentemente produce ulceraciones en los labios y la cavidad bucal.
- Caída de los dientes, especialmente los incisivos debido a la exposición continua de las toxinas presentes en el humo.