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Cesáreas: los motivos del Gobierno para sostener el plan para bajarlas

El Gobierno avanza con el plan para bajar la cesáreas que comenzará en julio. Los obstetras que sigan los embarazos no podrán estar en los partos.


El Gobierno provincial avanza con el plan para bajar el índice de cesáreas en los hospitales y clínicas privadas pese a la oposición de numerosos obstetras que rechazan la propuesta de no poder atender los partos de sus propias pacientes.

Para el Ministerio de Salud, ahí radica el problema de que la salud privada mendocina tenga una tasa del 80% de cesáreas, mientras que la pública un 40%. Es decir, en la mayoría de los obstetras. Por lo tanto los funcionarios estatales apuntan a través de un convenio que ya firmaron con las clínicas de que no sean los mismos médicos que siguieron el embarazo quienes atiendan los partos, para garantizar que un obstetra de guardia, sea quien decida qué tipo de intervención tendrá una mujer a la hora de parir.

El Hospital Español, Hospital Italiano, Hospital Isabel de Hungría, Clínica de Cuyo, Santa María y Santa Clara firmaron el acuerdo que regirá desde julio.

Las razones del Gobierno

El Gobierno considera que debe existir un cambio cultural. Como sucede en el sector público, las mujeres deben ser atendidas por un equipo que contemple un obstetra -que haga guardias de 12 horas- y no por el médico que eligió la paciente para que le hiciera el seguimiento del embarazo porque cree que la gran mayoría de las cesáreas se programan sin ser necesarias.

A lo que apunta el Ministerio de Salud es a instalar la idea de que la mejor opción es el parto natural y que la cesárea debe hacerse cuando la salud materna o del niño así lo requiera o si hay una mujer que la solicite por voluntad propia. Pero, que si hay 8 de 10 nacimientos que son por cesárea en una clínica privada, para la cartera sanitaria significa que los médicos las programan en horarios y días que les son adecuados a ellos y a las clínicas y eso es lo que buscan evitar.

Es decir que, con su proyecto, lo que pretende es que la mujer llegue a parir y que el médico que esté de guardia evalúe qué método corresponde usar sin la intervención del obstetra que siguió el embarazo. Ese profesional puede estar en el parto, pero no será el responsable, sino el de la guardia.

Para eso, además, exigirá además a las clínicas que tenga anestesias las 24 horas -ahora existe, pero son guardias pasivas- a disposición del equipo de partos.

El Gobierno lanzará una campaña para concientizar

Desde salud apuntan a que las mujeres embarazas sepan desde un primer momento que la mejor opción es el parto natural y que las cesáreas deben usarse en una instancia excepcional. La Organización Mundial de la Salud recomienda que haya entre 10 y 15% de cesáreas, un número que se aleja de los mendocinos.

Para eso, reforzará la idea de los riesgos tanto para la madre como para el niño que tiene la práctica. Su mensaje será que se trata de una intervención quirúrgica abdominal que puede traer como consecuencias hemorragias, lesiones o potencial impacto en embarazos futuros.

Sabe, además, que esta decisión traerá posible judicialización por parte de médicos porque muchos consideran que es violatoria de la ley que defiende la relación médico-paciente y oposición de embarazadas que quieren que sea su obstetra quien atienda el parto.