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Así está la elefanta Kenya: problemas en la piel, apatía con la comida y juegos con tierra

En el Día del Elefante hacemos un balance del primer mes de vida de la elefanta Kenya en el santuario de Brasil.

Kenya es libre en el santuario.

Kenya es libre en el santuario.

Santuario de elefantes de Brasil

Este martes 12 de agosto es el Día Mundial del Elefante y hace tres días, Kenya cumplió un mes viviendo en el santuario para elefantes de Mato Grosso en Brasil. Cómo es su día a día, el vínculo con los cuidadores, la alimentación y las enfermedades en la piel por tantos años de cautiverio.

Kenya en el santuario de elefantes

Está explorando su nuevo hábitat en el santuario de elefantes.

Día Mundial del Elefante

Todos los 12 de agosto se celebra el Día Mundial del Elefante para generar conciencia sobre la situación delicada de estos grandes mamíferos, cuya población ha disminuido más del 60% en los últimos años. Los especialistas calculan que los elefantes pueden llegar a extinguirse al finalizar la siguiente década. Se trata de una iniciativa internacional impulsada por la Fundación para la Reintroducción de los Elefantes.

A principios del siglo pasado se contabilizaron unos 5 millones de elefantes solo en África. Actualmente, se estima una población a nivel mundial de 600 mil ejemplares. El principal motivo de esta disminución radica en la elevada rentabilidad producto del comercio ilegal de marfil, afectando la conservación y preservación de la especie y del ecosistema de su hábitat.

Cómo es la vida de Kenya en Brasil

Según los últimos reportes del santuario para elefantes de Brasil, Kenya está aprendiendo a explorar su nuevo hábitat y está dando lugar a su espíritu aventurero. “Hemos visto más y más árboles derribados. Ella está descubriendo su fuerza, abrazando sus instintos de animal, encontrando nuevas formas de ejercitar el cuerpo y mantener su mente activa”, explicaron.

Además, pasa algunas noches explorando el santuario decidiendo qué comer cuando se le antoja. “Para un elefante en un zoológico, puede ser difícil mantener la mente activa, ya que el medio ambiente es siempre el mismo, día tras día. El santuario está cambiando esto en Kenya. Ahora se da cuenta que hay muchas actividades posibles a lo largo del día. Ella se está volviendo cada vez más segura e independiente, menos dependiente emocionalmente de sus cuidadores”, añadieron.

Largos baños de tierra

Para que Kenya pueda jugar con tierra, el equipo del santuario utiliza una retroexcavadora para formar montañas de tierra y arena en la zona de las elefantas africanas. De esta forma Kenya y Pupy pueden jugar y exfoliar sus cuerpos.

Kenya juega con tierra

Con una retroexcavadora, hacen montañas de tierra con la que Kenya se divierte.

“A Kenya le gusta acostarse en la montaña dejando enormes marcas con su vientre. Sus expresiones y movimientos son característicos del elefante africano. Mueve mucho su cola porque en el santuario hay más insectos que en el Ecoparque”, detallaron.

Kenya tiene problemas en la piel

Después de tantos años en cautiverio, Kenya tiene problemas en la piel. “Kenya tiene áreas significativas de piel muerta en su espalda y a los lados que necesitan tiempo, un poco de ayuda de los cuidadores y de la madre naturaleza para sanar. Después de mudar la piel muerta, aparecerá una capa de piel antes de dar paso finalmente a una piel normal y fuerte”, dijeron desde el santuario.

Kenya se baña en el cobertizo

La elefanta se baña en el cobertizo.

“Los problemas de la piel tienen un proceso de curación lento, y aunque las intervenciones médicas pueden ser necesarias para iniciar mejoras, la naturaleza suele ser el mejor remedio a largo plazo.

Desde el momento en que conocimos a Kenya, sabíamos que tendría algunos problemas médicos que requerirían atención: tiene múltiples capas de piel muerta, su colmillo tiene inflamación periódica y sus patas necesitarán cuidados extensos”, agregaron.

La comida y el vínculo con los humanos

Para que Kenya reciba una adecuada atención médica, es necesario que se sienta segura en el pasillo de tratamiento que está en el cobertizo.

En general, los cuidadores trabajan con refuerzos positivos con comida, pero Kenya no se muestra motivada por los alimentos lo que dificulta los tratamientos médicos. Lo bueno es que cuando decide entrar en la rampa de cuidados, se concentra y se deja atender.

La elefanta Kenya jugando con un neumático.

La elefanta Kenya juega con un neumático.

“Por el momento, nos centramos en comportamientos básicos y practicamos diferentes técnicas, sin realizar tratamientos más invasivos. Queremos que se acostumbre a que la toquen en diferentes partes de su cuerpo, lo cual puede ser importante para futuros exámenes, y estamos cerrando puertas a su alrededor para que se acostumbre a los movimientos y sonidos. Ella ya se está poniendo cómoda dejando que los guardianes laven su colmillo, lo cual es un gran avance. También permite lavar y exfoliar la piel muerta de la espalda, además de aceptar el spray medicinal”, indicaron.

Otro detalle que han descubierto los cuidadores del santuario es que Kenya disfruta del contacto con los humanos y es muy considerada y cuidadosa con ellos. Uno de los detalles es que ella siempre saca su trompa por debajo de la última valla, una demostración de sumisión y respeto por los humanos.

“A veces los elefantes se vuelven muy expresivos cuando reciben comida que no quieren. Pueden jugar de lado o incluso pisarla para dejar claro ese desinterés. Pero Kenya tiende a ser bastante delicada. Ella simplemente deja a un lado suavemente lo que no quiere”, cerraron.