Adoptaron a seis hermanos y formaron una familia que desafía las estadísticas: la historia de los Gallastegui
Marcos y Estefanía Gallastegui adoptaron a seis hermanos de Misiones tras una Convocatoria Pública. En apenas un mes, pasaron de ser dos a una familia de ocho.
Cuando una niña de 12 años escuchó que podía ser separada de sus cinco hermanos si no aparecía una familia dispuesta a adoptarlos juntos, no entendió la lógica de esa posibilidad. Para ella, el vínculo con sus hermanos era lo único que había permanecido intacto durante toda su infancia.
Meses después, esa historia encontró un giro inesperado cuando Marcos y Estefanía Gallastegui decidieron abrirles las puertas de su hogar y formar una familia de ocho.
Los seis hermanos habían permanecido durante más de dos años en el Hogar Norberto Fernando Haase, de Leandro N. Alem, en Misiones. Allí esperaban una oportunidad que parecía poco probable: que alguien estuviera dispuesto a recibirlos a todos juntos. Marcos recuerda que la mayor del grupo asumía un rol protector permanente y hoy la define como "una leona", por la manera en que cuidó a sus hermanos durante los años más difíciles.
Una decisión que nació de una convicción
Marcos y Estefanía se casaron hace cinco años y desde el comienzo de su proyecto de vida tuvieron una certeza: querían adoptar y deseaban formar una familia numerosa mediante la adopción de un grupo de hermanos.
Esa decisión los llevó a postularse directamente a través de la Convocatoria Pública, un mecanismo que se utiliza cuando la Justicia agotó las instancias habituales sin encontrar familias inscriptas dispuestas a asumir una guarda adoptiva para determinados niños o grupos de hermanos.
Según datos correspondientes a junio de la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (DNRUA), en Argentina hay más de dos mil familias inscriptas para adoptar. De ese total, el 81% busca niños de hasta tres años, apenas el 2% aceptaría chicos mayores de diez años y no existen postulantes registrados para adoptar grupos de más de tres hermanos.
Para Estefanía, ese mecanismo que representa el último recurso del sistema fue, paradójicamente, el comienzo de su historia familiar.
"La Convocatoria Pública es el manotazo de ahogado para esos chicos que no fueron adoptados por alguna familia dentro de los procesos más normales, pero para nosotros fue una bendición, porque en marzo de este año fue ahí donde encontramos a nuestros seis hijos", explicó.
El proceso hasta el encuentro
Todo comenzó una tarde de marzo, cuando Estefanía recorría las convocatorias publicadas en la página oficial de la DNRUA. Allí encontró la historia de seis hermanos de Misiones: cuatro varones y dos niñas de 12, 11, 9, 7, 6 y 2 años. Ese mismo viernes decidieron postularse.
Después llegaron los formularios, entrevistas, evaluaciones psicológicas y una audiencia virtual con la jueza del caso. Durante ese encuentro recibieron una pregunta directa: si realmente estaban seguros de asumir semejante compromiso.
La respuesta de Estefanía fue contundente: "Los chicos no son paquetes. No se devuelven. Nosotros estamos para ellos. Somos papá y mamá y ellos son nuestros hijos".
Durante ese recorrido también recibieron el acompañamiento de otro matrimonio que previamente había adoptado cinco hermanos y que los ayudó a comprender distintos aspectos del proceso.
El viaje que cambió ocho vidas
A fines de mayo viajaron a Misiones para conocer personalmente a los seis hermanos. Durante varios días compartieron actividades, comenzaron a construir confianza y prepararon el vínculo que marcaría el inicio de una nueva etapa.
El 3 de junio llegó el momento de regresar a Buenos Aires. Antes de partir, los chicos esperaron durante varios minutos en el juzgado preguntando insistentemente cuándo comenzarían el viaje. La demora tenía una explicación que desconocían.
Los trabajadores judiciales y la jueza habían preparado una despedida especial. Cada integrante de la oficina escribió una carta destinada a los seis hermanos y organizaron un pequeño festejo con globos y carteles para acompañarlos antes de iniciar una nueva vida.
"Fue emocionante y un momento de mucha felicidad al mismo tiempo", recordó Marcos. Los niños llegaron a Pilar llevando poco más que una mochila cada uno. Allí los esperaban abuelos, tíos, primos y el resto de una familia que ya los había conocido mediante álbumes de fotografías que Marcos y Estefanía habían llevado durante el primer viaje a Misiones.
La nueva vida de los ocho Gallastegui
Aunque apenas transcurrió un mes desde la llegada de los chicos, Marcos y Estefanía aseguran que la adaptación fue mucho más natural de lo que imaginaban. "Es loco, pero si bien están hace tan solo un mes en casa, para nosotros es como si hubiesen sido nuestros hijos desde siempre. No te lo sé explicar, pero esta familia de ocho nació hace poco y la sentimos como si hubiésemos estado siempre con ellos", expresó Estefanía.
El cambio también implicó una transformación económica y logística. Pasaron de ser dos personas a una familia integrada por ocho miembros en cuestión de semanas.
Marcos sostiene que nunca hicieron de los números el centro de la decisión. "Casa, comida, salud y contención los chicos tienen. Estamos bien, somos conscientes de lo que implica, pero nada muy distinto a cualquier otra familia. Van surgiendo cosas y vamos haciendo. Si pensás cuánto cuesta, cuánto sale o cuánto necesitás para empezar, ni arrancás".
La pareja explica que la decisión estuvo basada en una convicción profunda y que también encontró respaldo en su fe. Al mismo tiempo, familiares, amigos y conocidos comenzaron a colaborar espontáneamente con ropa, juguetes y distintos elementos necesarios para el día a día. Incluso una conocida les prestó la camioneta que actualmente utilizan para trasladarse los ocho.
En el corto plazo, el objetivo de la familia es poder adquirir un vehículo propio con capacidad suficiente para todos, lo que les permitiría dejar de depender de un préstamo. Para alcanzar esa meta están recibiendo donaciones.
"Estamos más cansados, lógico, pero muy felices. Nunca tuvimos miedo. Sí quizás incertidumbres lógicas de cómo sería o cuándo. Pero teníamos mucha fe de que este es nuestro camino y ahora el de nuestra familia de ocho. Los ocho Gallastegui", concluyó Estefanía.
Quienes deseen colaborar con la familia pueden hacerlo mediante una transferencia bancaria:
- Banco Santander
- Alias: marcosyestefi
- CBU: 0720454288000035720436
- Titular: Estefanía Bello
- CUIT: 27-35324882-6



